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Aniversario y balance. Una debilidad por las fronteras y los márgenes

La travesía de Laberintos Suburbanos empezó un 2 de marzo de 2015, como un intento de inserción a-estética en el informe espacio de todo lo despreciado, lo banal, lo críptico y contaminado, como una apuesta en pos de una ilustración alternativa, cuya razón luz, desde el principio optara por una suerte de visión tubular, visión que tuviese como analogía, la noción de un centro negro o punto ciego, cuyos márgenes iluminados, inmaculados, vayan abriendo la posibilidad de detenernos en lo poco visible, como praxis de descentramiento de los focos de atención en exfocos que permitan el desocultamiento de lo minoritario, de lo marginal, de lo excluido, para abarcar así todas las variables posibles y pasibles de ser relatadas, enunciadas e historiadas, como apertura hacia multiplicidades y diferencias totalmente nuevas, o simplemente nunca antes vistas ni oídas; ya sean políticas, antropológicas, sociales, sexuales, sub o paraculturales, pero insertas en un espectro en el que lo que se desea elucidar o iluminar no sea lo ya racionalizado, sino lo irracional, lo oscuro, apuntando a aquello que de alguna manera podríamos identificar como antimainstream, pero que no solo se detenga en lo contracultural, sino que en su espacio abarque también lo bizarro, lo monstruoso, lo escabroso y amoral.

Por ello, desde el principio quisimos plantear la idea de viaje como referente de circulación y lectura, en el que cada texto funcionase como una estación o punto de parada y de partida en un intenso, extenso y aleatorio desplazamiento cíclico, a la manera de un metro subterráneo o un mototaxi suburbial, que obedeciera a una retórica incidental, insurrecta y errática; desplazándose por los límites e intersticios de la ciudad. Por los laberintos de una ciudad igualmente codiciada y despreciada; como una urbe formal, pero marcada o asediada por la ilegalidad e informalidad de sus intersticios, fisuras y márgenes, que como alter realidades, se presenten emergiendo desde las zonas opacas u oscuras de la ciudad oficial. En un punto en el que la imagen central o protagónica de Laberintos suburbanos ―imagen muchas veces cuestionada debido a lo que ha representado―, se presenta como la metáfora efectiva de una postal histórica-imaginaria, desde la que se va armando, a manera de rompecabezas, el relato de las múltiples miradas de deseo, de desprecio y de resentimiento hacia “Babilonia la grande”, pero vista o asediada desde sus márgenes, desde el ansia talibanesca de un observador oculto, de un guardián en el centeno, de un celador que observa alucinado la ciudad, pero solo para devastarla.

caosEn ese contexto, la imagen de la ciudad añorada, es vista desde suburbia. Y es desde esa idea o imagen-símbolo, desde la que podemos entender el punto de partida y de llegada de Laberintos suburbanos. Un itinerario manifiesto desde una aspiración localista, pero determinada por una ambición cosmopolita: la de abordar ciudades en abstracto, hasta hacerlas a todas una, pero vistas o visitadas desde sus sedimentos, desde sus fragmentos, desde sus cinturones de miseria e ínsulas, hasta abarcar y comprender todas sus manifestaciones culturales, subculturales y contraculturales, incidiendo en una antropología del “no-lugar” (Marc Augé), para construir desde allí, un espacio-plataforma de abordaje y confrontación crítica sobre la ciudad, sus suburbios y laberintos. Abordando también la noción de “ciudades muertas”, pero vistas desde referencias distintas, asociadas a la idea de destrucción o desvanecimiento de la ciudad cosmopolita, violenta y posmoderna, para construir otra ideal.

Desde el principio esas han sido nuestras razones, sobre todo porque irrumpimos en un momento que considerábamos crucial, insertándonos en un contexto en el que experimentábamos lo que sartreanamente se ha evidenciado como una suerte de náusea existenciaria; una sensación óntica e individual que al ser traspasada a lo social, se fue convirtiendo en actitud sociopolítica. Presentándonos cada posibilidad de canalización y diseminación de ideas como salidas nuevas, como ensayos nuevos o vías de escape hacia posibilidades otras, posibilidades que nos han ido proveyendo de pretextos para abordar y repensar discursos o símbolos ubicados en los márgenes casi siempre invisibles y ausentes de la ciudad, como (ex)centros de lo discriminado, de lo segregado, de lo criminalizado por lo que hemos aprendido o se nos ha enseñado a conocer como cultural oficial o real, para desdeñar otras posibilidades.

Por ello lo pensamos y asumimos la especificidad de estos discursos ―como signos foucaultianos de poder― y su exterioridad, desde donde aspiramos albergar y tolerar no solo lo normalizado o domesticado dentro de los parámetros estéticos y políticamente correctos de la sociedad, asumiendo que se discrimina y desdeña todo lo que no puede entenderse o racionalizarse desde el interior de los prejuicios, a manera de obstáculos epistemológicos (Bachelard), sino también el espectro amplio de lo anómalo y marginal, en una suerte de exterioridad deleuzianamente rizomática que va construyendo, a manera de enclaves, guetos o centros de concentración, archipiélagos de otredad que van diseminándose en el interior “mismo” de la mismiedad; en una geografía metropolitana que va adaptando sus necesidades a nuevos esquemas de control y represión.

En este sentido, no obstante que parecemos habitar en un espacio culturalmente democrático, normalizado, socializado y aséptico, solemos encontrarnos con esos intersticios encubiertos, negados, desacreditados por su impureza, su disonancia o su marginalidad simbólica, espacios segregados que son los que resultan propicios para nuevas reflexiones y disquisiciones, desde sentidos nuevos que podrían permitirnos un reabordaje, recreación o clasificación-desclasificación de las diferencias, en eso que Jacques Derrida entendía, en los Márgenes.., que estaba más allá del texto filosófico ―o de cualquier texto en general―, en el que “no hay un margen blanco, virgen, vacío, sino otro texto, un tejido de diferencias de fuerzas sin ningún centro de referencia presente”, y que suele albergar racionalidades fronterizas que pendulan, absorben y se articulan, no en el interior de un ethos social, sino en el inter-espacio de múltiples ethos y conciencias, en territorios de recepción, creación y enunciación, pero prestando atención a las zonas marginales o suplementarias de la imagen-texto.

Es por ello que, luego de todo este tiempo, hemos querido presentar esto como una posibilidad (ex)ótica, como un lugar de confrontación que irrumpe en un entorno poco inspirador y delirante que está viendo emerger avatares nuevos de fascismo y microfascismo, pero también nuevas formas de resistencia. Lugares en los que atreverse, luego de un primer impulso que terminó por desarticularnos (2015-2018), derivó en la posibilidad de hacernos reformular estrategias que se fueron tornando más conflictivas y arduas, sobre todo si asumimos esto como plan y plataforma aspiracional, en el deseo de ser o manifestarnos como contrapeso asistémico, al proceso de descomposición y degradación social sistémica que desde sus múltiples manifestaciones se viene repotenciando y normalizando en toda la región.

En este sentido, así como hablamos del histórico fin de ciclo de la izquierda latinoamericana, y del consecuente ascenso de sectores retardatarios y ultraconservadores al poder, entendemos también que los desafíos actuales se han repotenciado. Sobre todo porque este nuevo viaje no implica únicamente asumirnos como ejes o soportes de pluralidad, o de una apertura hacia éticas y estéticas alternativas, que, debido a su condición germinal o marginal, no solo no tendrían espacio en el interior de los circuitos hegemónicos, sino que se les ha combatido, reprimido y condenado en el interior de un espectro en el que la negación solo ha resumido actitudes performáticas y pasivas, en las que la opción por el NO, se presenta únicamente como distanciamiento de prácticas de embrutecimiento desplegadas como política de dominación auspiciada por el mainstream cultural vigente; sino que la consigna sea asumir la labor activa de ir más allá de lo estricta y estérilmente intelectual, para impregnarnos así de estrategias socioculturales y políticas disidentes, que estén relacionadas a una logística, pese a sus parcialidades, de frente único que reaccione contra todo lo que se nos presenta como civilizacional y políticamente abominable.

De ahí que, ante una lógica sociopolítica y cultural de degradación social e individuación sicológica, ya no sea suficiente solo decir NO; sino que se trata de lograr ―con nuestras prácticas cotidianas o temporarias―, que cada vez menos personas opten por el SÍ, y que, desde la negación ante una normalidad que percibimos como enfermiza, podamos aprender a construir un futuro cada vez más integral y abierto. Y es por ello que, desde nuestro planificado nomadismo, hemos querido ser un espacio-plataforma de abordaje crítico, de análisis entorno a visiones enfrentadas sobre lo urbano, lo cultural y lo subcultural. Desde visiones nuevas que canalicen elementos que emergen desde las fisuras y extremos metropolitanos, desde las fronteras de la ciudad amada y detestada al mismo tiempo, desde una urbe que parece reclamar para sí una integralidad real, un mundo ―como decía sub-Marcos― en el que quepan muchos mundos, desde aquella noción de apertura hacia multiplicidades y diferencias no visibles para abrazarlas como propias.

Laberinto subterraneoMuchas veces hemos errado y otras pocas acertado. Pero en nuestro descargo diremos que, pese a que nuestro objetivo ―visto en el manifiesto-exposición de motivos―, como un ejercicio crítico, ha sido abordar, desde las referencias de nuestra especificidad local, como asuntos globales, glocales, o nacionales, los problemas ligados a los márgenes de esa mundialidad política, económica, cultural, psicológica, ideológica y antropológica de las sociedades colapsadas o en tránsito. Dinamizados  por el hecho de querer edificarnos como un espacio de reflexión y trabajo; abrazando, desde aquella pulsión nómade que quisiéramos termine por caracterizarnos, la idea de instituirnos como una plataforma que funcione, al menos aspiracionalmente, como un observatorio de experimentación y terreno de experiencias, pero de efectos colaterales en otros campos como el activismo, el artivismo y la confrontación social. En ese sentido, como lo hemos escrito en nuestro manifiesto-exposición de motivos:

Laberintos Suburbanos: Espacio de crítica, arte, activismo y accionismo, de encuentro y debate en torno a manifestaciones culturales y materias artísticas marginales, minoritarias, transgresoras, subterráneas e intersticiales; en el que la ciudad es abordada desde sus fisuras, desde sus suburbios, desde sus fronteras y extremos metropolitanos. A partir de una poética de lo banal, de lo marginal, de lo trivial, de lo críptico, de lo fragmentario y lo contaminado. Más allá de esto, Laberintos Suburbanos obedece a una lógica incidental, insurrecta, errática y caprichosa, en la que circulan materias nómades, subalternas, aleatorias, subterráneas, inestables, proteicas y marginales, como un observatorio de experimentación y fábrica de experiencias, pero instalado en los límites, en los intersticios y márgenes metropolitanos, a la manera de un celador, como un cazador al acecho u observador oculto que mira alucinado la ciudad para… (LabSub 2015)

Y es en este espectro en el que la mirada alcanza un rol fundamental y constituyente, pues nuestras visiones sobre lo real-social, pero también las suyas sobre lo virtual-emocional, terminan por plantear un tema que resulta aún bastante difícil, pues entendemos que los fines relacionados a la asunción de una estética del NO, asociados a un nomanismo no solo geográfico sino también óntico, permiten, como mecanismo de búsqueda aspiracional de todo lo encubierto o negado, que nuestros ejes funcionen como un espacio u observatorio de experimentación y fábricas de experiencias minoritarias, marginales y múltiples, pero de efectos colaterales en otros campos de la vida, un plataforma u observatorio que tiene como eje de aglutinación a todo lo historiable y/o clasificable, pero abordados desde una noción deconstructora, que asume su debilidad derridariana por los márgenes.

De ahí que, en el interior de esta noción de “Aniversario y balance”, queríamos parafrasear a José Carlos Mariátegui, y tomar nuevamente el título del texto que él escribiera al “celebrar” el segundo aniversario de la emblemática revista Amauta. Y decir también que no se pueden entender la historia en otros términos que en el de la duración, y que “No vale el grito aislado, por muy largo que sea su eco; vale la prédica constante, continua, persistente. No vale la idea perfecta, absoluta, abstracta, indiferente a los hechos, a la realidad cambiante y móvil; vale la idea germinal, concreta, dialéctica, operante, rica en potencia y capaz de movimiento” (Mariátegui 1928). Además de decir que nos esperan largas jornadas de resistencia y participación urbana para evitar que la podredumbre y el horror del pasado  vuelva e intente arrebatarnos nuestra casa, nuestra ciudad y nuestra patria, además del futuro de los que todavía pueden soñar y creen que se puede refrendar la idea o posibilidad de edificar, de construir algo totalmente nuevo con lo poco que aún nos queda.

Finalmente, no nos gustan las cosas tal y como están. Por eso, siempre diremos que nos manifestamos y estamos en contra.

Fernando Cassamar

 

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Laberintos Suburbanos (2019)

Espacio-plataforma de abordaje crítico, desde las fisuras, fronteras y extremos metropolitanos

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Concentración de la pobreza. Sin el indígena no hay peruanidad posible*

Santiago Ibarra

 

Introducción

Entre los años 2000 y 2015, la pobreza en el Perú ha pasado de afectar al 54 % de la población nacional, al 23 % de la misma. Es importante destacar que esta reducción, conforme a los parámetros utilizados por el Instituto Nacional de Estadísticas e Informática (INEI) –desde luego discutibles-, se ha producido dentro de un contexto económico altamente favorable al Perú y a Latinoamérica en general, debido en gran medida al incremento de la demanda de minerales e hidrocarburos desde los países asiáticos y otras regiones del mundo, y todavía más debido al incremento del precio de esos recursos. También es importante destacar que esta reducción no tiene la apariencia que se le quiere dar, porque un 40 % de los peruanos, es decir, más de 12 millones de personas, tienen ingresos de menos de mil soles mensuales, y es probable que frente a una reducción mayor del crecimiento económico caigan nuevamente en las estadísticas oficiales de pobreza.

Asimismo, en un contexto de crisis económica europea y de caída de la tasa de crecimiento económico de los países de Asia del Este, en algunos países latinoamericanos se ha iniciado ya el proceso inverso: el aumento de la pobreza oficial, como en Argentina, que afecta actualmente a más del 36 % de su población, gracias a las medidas neoliberales que recientemente ha tomado el gobierno de Macri, algo que se dio también con el gobierno neoliberal de Temer en Brasil (gobierno resultante de un golpe de Estado blando). Entre tanto, varios países de Europa occidental están en una profunda crisis económica, como España, donde hay hambre, desempleo y pobreza, pero en el que a nadie se le ocurre intervenir militarmente, a diferencia de lo que ocurre en Venezuela, país donde se ha creado una crisis económica mediante el desabastecimiento, buscando derrocar al gobierno de Maduro. ¿Por qué deberíamos pensar que el Perú sería la excepción a esta corriente internacional, en la cual hay períodos de reducción de la pobreza y hay también períodos de aumento de la misma?

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“El gigante de Paruro” (Cusco-1925) Martín Chambi.

Para el caso del Perú, nos interesa en este artículo señalar que la pobreza continúa concentrada en la sierra peruana, en el espectro de la población que tiene como idioma materno el quechua u alguna otra lengua nativa, población que se autoidentifica como indígena, y  que se ubica sobre todo en el espacio rural. Concentración que, como se verá, resulta aún más abrumadora, si analizamos los casos de extrema pobreza. Observación realizada, evidentemente, con fines analíticos y políticos a la vez. A través de la cual queremos señalar que entre nosotros tendemos al colonialismo, pues los orígenes de la postración material de la población quechua tiene sus raíces en la conquista y el colonialismo español, y a través de distintos mecanismos se ha reproducido hasta la fecha.

1. La pobreza por regiones naturales

La Sierra alberga al 27,9 % de la población peruana, menos de un tercio del total, pero contiene al 48,1 % de los pobres del país, casi la mitad del total. Por otro lado, la Costa alberga al 56,3 % de la población peruana, más de la mitad del total, pero contiene al 34,5 % de los pobres del país, un tercio del porcentaje total. Finalmente, la Selva concentra al 14 % de la población peruana, y alberga al 17,4 % de los pobres del Perú1.

2. La pobreza según la lengua materna

En el Perú, menos del 16 % de la población tiene como lengua materna un idioma nativo (el 13,2 % lo tiene en el quechua, el 1,8 % en el aymara, y el resto en otras lenguas nativas) Mas, para el año 2014, según el INEI, “la pobreza afectó al 35,4 % (8,5 % pobre extremo y 26,9 % pobre no extremo) de las personas que mencionan tener como lengua materna una lengua nativa, siendo casi el doble de la incidencia en la población con lengua materna el castellano, 19,5 % (3,3 % pobres extremos y 16,2 % pobres no extremos)”2.

Asimismo, “De acuerdo con el área de residencia, tanto en el área rural como urbana, incidió en mayor proporción entre la población que tiene como lengua materna una lengua nativa (48,2 % y 21,1 %, respectivamente)”3.

3. La pobreza según el área de residencia

En el Perú el 75,9 % de la población reside en el área urbana y solo el 24,1 % reside en el área rural; sin embargo, la pobreza afecta al 46 % de la población que vive en el área rural, en tanto que en el área urbana la pobreza afecta al 15,3 % de la población. Asimismo, el área rural concentra al 48,8 % de los pobres del país4.

4. La pobreza según el origen étnico

La pobreza afecta al 26,8 % de la población que se autoidentifica de origen nativo (quechua, aymara o de origen amazónico), en tanto que a la población negra afecta en un 19,3 %. A la población que se autoidentifica como blanca afecta en un 18,5 % y a los mestizos en un 14,1 %5.

5. ¿Y dónde se concentran las personas extremadamente pobres?

Los pobres extremos –cuyos ingresos personales alcanzan para cubrir apenas el costo de una canasta básica alimentaria (excluye el costo de vivienda, agua, luz, transporte, telefonía y otros gastos que efectuamos en la vida cotidiana)- se concentran mayoritariamente en el área rural del país: el 82,3 % de ellos residen en esa área6.

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“Policía presentando a ladrón” (Cusco-1924), Martín Chambi

De acuerdo con las regiones naturales, el 69,7 % del total de los pobres extremos se encuentran en la Sierra, el 18,4 % están en la Selva y el 11,9 % en la Costa7.

6. La herencia colonial

Como puede observarse, la pobreza no está homogéneamente distribuida a lo largo y a lo ancho del país, ni tampoco entre los grupos que se identifican como indígenas, mestizos, negros o blancos. Puede observarse que, proporcionalmente, la pobreza se concentra en la población de origen quechua, mestizos y negros. De otro lado, la pobreza se concentra proporcionalmente en la sierra del Perú, tradicionalmente quechua, aymara y campesina.

No es posible entonces dejar de mencionar que la conquista y el colonialismo español -que sometió a sangre y fuego a la población quechua y a otros grupos étnicos del país, sumiéndolos en la servidumbre y en la degradación material-, está en el origen del problema que destacamos en el presente artículo. Lo que tenemos hoy es una prolongación de ese pecado original.

Entre otras cosas, el colonialismo español desestructuró la pauta indígena de ocupación del territorio -el famoso control vertical de los pisos ecológicos, a partir del cual lograban dar un balance a su dieta diaria alimenticia8-, destruyó sus sistemas productivos, expropió sus tierras y les negaron todos los medios de ascenso material y espiritual.

En la cima de la pirámide de clases teníamos a hacendados, mineros y comerciantes españoles y criollos, mientras que en la base teníamos a indígenas y negros, reducidos a la servidumbre o al trabajo forzoso en las minas, bajo el tristemente célebre sistema de mitas.

Luego, bajo la República, las élites económicas y políticas del Perú, de mentalidad colonial, no tuvieron nunca interés en cambiar la situación material del indígena. Al contrario, la empeoraron. Y hoy en día el estado privilegia las inversiones en la agroindustria por encima del desarrollo de la economía campesina, o privilegia la minería a la agricultura.

Hubo y hay, entonces, una alta correlación entre raza, etnia, clase y pobreza. Y lo que hoy tenemos como concentración de la pobreza entre los quechuas, mestizos y negros es una expresión de lo que tuvimos bajo el colonialismo español y que la colonizada burguesía peruana ha prolongado en el tiempo.

La burguesía peruana tiene conectados sus intereses al capital monopolista extranjero. Y siente desprecio por la población indígena, a la que ve inferior, a la que menosprecia profundamente, a la que niega toda humanidad. Sobre esta burguesía recae hoy en día la responsabilidad del estado de miseria de un sector considerable de las masas indígenas.

7. Descolonización

De otro lado, así como existe una correlación importante entre raza, etnia, clase y pobreza (puesto que las clases populares son fundamentalmente indígenas, mestizos y negros), también es importante señalar que tras esa estructura existe un elemento que importa mucho: el control de la economía y del poder político por parte del capital monopolista extranjero y por parte de una ínfima minoría de la población cuyos intereses están conectados a los del capital monopolista extranjero.

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Peruanicemos el Perú. José Carlos Mariátegui

Sin atacar este control de la economía y del poder político, como decía José Carlos Mariátegui, sin democratizar la economía y el poder político, no será posible dar solución a los problemas de la población indígena, mestiza y negra. No será posible en suma ninguna descolonización. Ruta que puede verse como parte de la larga transición al socialismo.

Como decía José Carlos Mariátegui: “…Cuando se habla de la peruanidad, habría que empezar por investigar si esta peruanidad comprende al indio. Sin el indio no hay peruanidad posible.”9

Ahora bien, el problema no es solo económico, social, sino también cultural. Por eso debemos hacernos algunas preguntas y tratar la cuestión en términos culturales.

¿De qué peruanidad podemos hablar en un país donde las mayorías indígenas y mestizas están excluidas del derecho al bienestar material y a la ascensión espiritual? ¿De qué peruanidad hablamos cuando el alma colectivista indígena no alcanza a darle contenido y forma al Perú? ¿De qué peruanidad podemos hablar en un país donde las expresiones negacionistas de Occidente no están ausentes?

Todos tenemos de una u otra tradición, estas forman parte de nuestras vidas cotidianas y de nuestra intimidad. Vivimos entre esos dos mundos. Cuando se niega a una de las dos tradiciones negamos al hermano, al amigo, al cercano, al conocido, algún parentesco, el idioma que hablamos. Nunca se niega ni se odia lo desconocido o lo distante.

Para Mariátegui el Perú es un proyecto, no una realidad consumada. La tradición indígena existe y sobrevive pero es a la vez sofocada. La tradición occidental es también negada muchas veces aunque es dominante. Por eso Mariátegui hablaba de peruanizar el Perú.

Mariátegui formulaba su proyecto de la siguiente manera: “No es mi ideal un Perú Incaico ni un Perú Colonial, sino un Perú Integral”10.

Es decir, paralelamente a la democratización de la economía y del poder político, debe construirse el Perú Integral: tanto la tradición indígena como la tradición occidental forman parte de la peruanidad.

Este es el otro elemento que el camino de la descolonización debe incorporar en el país: la construcción del Perú Integral. Es un proyecto, no una realidad. ¿Dónde está el sujeto capaz de llevarlo adelante?

El proyecto de la burguesía nativa es de mayor conexión y mayor sintonía con la globalización neoliberal, reduciendo a lo sumo, lo indígena, a un conjunto de tesoros arqueológicos, pero negando al indígena concreto de carne y hueso, negando sus necesidades, demandas materiales y cosmovisión, las mismas que ve como una amenaza a sus intereses de clase11. A la vez, la burguesía nativa es prisionera y promueve la cultura individualista y consumista, propia del capitalismo, que es un gran obstáculo del proyecto de descolonización.

El proyecto nacional popular está presente entre otros en los movimientos indígenas-campesinos que cuestionan la inversión minera contaminante y en los movimientos juveniles y de trabajadores urbanos que defienden sus salarios y sus derechos laborales. Esos movimientos integran en gran medida la tradición occidental y la modernidad, y proponen un proyecto económico de desarrollo agrícola y un proyecto de desarrollo industrial en sintonía con los requerimientos de conservación ambiental y de desarrollo social sostenible.

Este es el proyecto que requiere el Perú para que las grandes mayorías indígenas, mestizas y negras atraviesen el anhelado cauce del progreso, del bienestar material y el ascenso espiritual.

Santiago Ibarra

 

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(*) El título de este artículo es una variación de la frase: “Sin el indio no hay peruanidad posible”, de José Carlos Mariátegui, incluido en “El problema primario del Perú” (1925). Algunas de las reflexiones del presente artículo se las debemos al intercambio que sostenemos en el grupo Descolonización y Psicoanálisis, del cual tengo el honor de ser miembro. En especial, le debe al líder espiritual del grupo: el psicoanalista André Gautier, a la vez amigo y maestro.


Notas:

(1)  Instituto Nacional de Estadística e Informática, Perfil de la pobreza por dominios geográficos, 2004-2014. Lima, Gráfica Publi Industria E.I.R.L., agosto de 2015.

(2)  Ibíd.

(3)  Ibíd.

(4)  Ibíd.

(5)  Ibíd.

(6)  Ibíd.

(7)  Ibíd.

(8)  Murra, John, La organización económica del Estado Inca. Siglo XXI editores.

(9) Mariátegui, José Carlos, “El problema primario del Perú”, 1925. Texto disponible en internet.

(10) Mariátegui, José Carlos, Ideología y política. Texto disponible en internet.

(11) Cfr. Méndez, Cecilia, Incas sí, indios no. Texto disponible en internet.

 

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El mundo que nos toca redimir

Al alcanzar nuestro año número cuatro, en Laberintos Suburbanos nos encontramos con algunos preciados hitos ideológicos y culturales que nos siguen mostrando la historia como una suerte de prontuario cuasi criminalizado, con sus particulares incidencias épico-biográficas, erigidas como efemérides o consignas de resistencia y lucha, desde experiencias, escenarios y momentos enarbolados como fundacionales de ideas y prácticas sociales, en este 2018, año el que se celebramos o lamentamos los cien años de la muerte de Manuel González Prada, acaecida un 22 de julio de 1918, escritor y pensador peruano que fuera el precursor del modernismo literario latinoamericano, y que escribiera sobre el anarquismo: “esa doctrina de amor y piedad, esa exquisita sublimación de las ideas humanitarias, aparece diseñada en muchos autores como una escuela del mal, como una glorificación del odio y del crimen, hasta como el producto morboso de cerebros desequilibrados”; los 85 años de la partida de José María Vargas Vila, que se fuera un 23 de mayo de 1933, escritor, periodista y pensador anarquista colombiano, que apuntara: “Hay dos fanatismos igualmente peligrosos: el que encuentra la razón del principio de Autoridad, y, el que proclama como principio la autoridad de la Razón”; además de los 55 años de la muerte de Javier Heraud, ocurrida un 15 de mayo de 1963, poeta y guerrillero del ejercito de Liberación Nacional peruano, autor del celebérrimo poema “El río”, muerto a los 21 años a causa de las ráfagas de una ametralladora que lo alcanzara cuando su barca surcaba el río de Madre de Dios.

“La desintegración de la persistencia de la memoria” 1952-1954. Salvador Dali

“La desintegración de la persistencia de la memoria” 1952-1954. Salvador Dalí

Un año en el que se conmemora también los 50 años de Mayo del 68 francés, revuelta estudiantil a la que se sumaron luego asociaciones obreras y movimientos de diverso tipo; el 50 aniversario de la Matanza de Tlatelolco, perpetrada el 2 de octubre de 1968 por orden del gobierno mexicano en la Plaza de las Tres Culturas, en México; los 50 años del golpe militar y las reformas sociales del “Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas”, de Juan Velasco Alvarado, ocurrido en el Perú, un 3 de octubre de 1968; los 45 años del golpe de Estado en Chile, un 11 de septiembre de 1973, que significó el ascenso al poder del militar genocida Augusto Pinochet y la muerte de Salvador Allende, primer presidente socialista que alcanzara el poder vía elecciones democráticas; los 90 años de publicación de los 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana, libro fundamental de José Carlos Mariátegui; además del centenario del fin de la Primera Guerra Mundial, y los cien años de la Reforma Universitaria, conocida como “el grito de Córdoba”, en Argentina. En suma, muchos motivos para no decaer e insistir. De ahí que en este mes de aniversario, queremos incidir sobre todo en el tema de la memoria y su persistencia ante esos  genocidios constantes que insisten en desangrar al mundo. Y sobre todo en las muertes provocadas por ese “holocausto que sigue teniendo prolongaciones lacerantes en el capitalismo salvaje de estos días”, aunque, tal vez debemos repensar algunos rótulos habituales, como aquel que conceptualizamos como “capitalismo salvaje”, porque, como dijera John Holloway, no hay capitalismo que no lo sea, por lo que, desde esta suerte de confrontación unilateral de los escritores aquí reunidos, Danilo Sánchez Lihón, Feliciano Mejía y Santiago Ibarra, manifestamos nuestra impugnación hacia aquello que reconocemos aquí como las  resonancias fúnebres de aquellos otros holocaustos no tan visibles, en este mundo que aún nos queda por redimir. (L.S)

*

27 de enero día de la memoria del holocausto. 

El mundo que nos toca redimir

 

Danilo Sánchez Lihón

«¡Amado sea…
el justo sin
espinas!».
César Vallejo

1. Como es y fue

En el Perú la población, antes de la llegada de los europeos, ascendía a 20 millones de personas pertenecientes a una cultura prístina y matinal, construida sobre la base de la solidaridad y fraternidad humanas, cultura de fiesta del alma ligada al trabajo mancomunado, y a la celebración de la Tierra y la naturaleza como espacios sagrados. Sin embargo, en el censo de 1570 a 1575 realizado por el virrey Francisco de Toledo, solo alcanzaban a sobrevivir apenas un millón de indígenas; para ser exactos: 1’067,696 individuos, a solo 38 años del arribo de las naves españolas a nuestras costas.

Hay una amplia bibliografía y numerosas citas principalmente de cronistas españoles que refieren acerca de los abusos, crueldades y actos de ensañamiento cometidos en contra de la población nativa a la cual se la mataba por deporte, por jolgorio y divertimento. Y recordamos este holocausto porque sigue teniendo prolongaciones lacerantes en el capitalismo salvaje de estos días, que niega incluso el derecho al agua a las poblaciones originarias y dueñas de sus tierras.

Y esto ocurre también en relación a la extracción del oro, justamente en el mismo lugar en donde antes se produjeron masacres, saqueos, traiciones y actos de barbarie como fue y es todavía; como ocurrió y sigue ocurriendo ahora en el departamento y provincia de Cajamarca.

2. El primer magnicidio

Porque fue en Cajamarca, y en la plaza de dicha llacta, en el atardecer del día 16 de noviembre del año 1532, en donde se perpetró la destrucción del Imperio de los Incas (imperio es un concepto europeo; la organización inca no fue más allá de un Estado.- Melacio Castro Mendoza), con el resultado de 10 mil naturales muertos, en apenas unos minutos de masacre.

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Los perros come indios de los conquistadores

Ni uno solo portaba armas, mientras los arcabuces, sables y caballos de los invasores producían una estampida que derruyó muros de piedra y en donde murieron personas pacíficas, a quienes los convocaba únicamente el sentimiento de cariño y adhesión a sus gobernantes. Y es que: ¿quién protagonizaba la conquista de estas tierras? La cultura occidental guerrerista, codiciosa e infame en sus objetivos, cuál era el enriquecimiento a toda costa; de garrote, alevosa y de horca y cuchillo.

El primer magnicidio en nuestro continente ocurre algunos meses después, cuando el 26 de julio del año 1533 ejecutan al inca Atahualpa, quien permaneció capturado ocho meses y medio; tiempo en el cual se habían hecho amigos con todos los conquistadores con quienes departía jugando ajedrez y hasta filosofando juntos.

3. Debacle del exterminio

A ese amigo con quien departían lo mataron sin apelaciones, y solo por el cálculo político y financiero. Esa era la moral de la cultura ajena e invasora, extraña y a la postre dañina. Lo mataron pese a que aceptaron un rescate consistente en entregar llena la habitación en que estaba preso, y hasta donde alcanzaba a señalar su mano, una vez de oro y otra vez de plata.

De nada valió el temperamento amplio, cordial e inteligente del soberano indígena. Lo ejecutaron implacablemente y es que ante esa cultura de rapiña y frente a sus intereses no hay amigos que valgan.

Lo que hay son conveniencias y botín. Esos son los rezagos que hay que corregir, si hay algún rasgo de ese tipo que quede entre nosotros. Y si son ellos los que lo siguen perpetrando evitar que nos sigan tratando igual que en aquel entonces.

Ahora bien, ¿por qué revivimos todo esto? ¿Acaso por resentimiento, autoflagelación o recreación morbosa? No. Sino porque esta es una historia vigente, que se repite, que es dolorosa y en estos momentos está pendiente de solución, cuál es el trato desde el poder a las poblaciones indígenas.

4. Yo soy testigo de todo esto

El exterminio de las poblaciones indígenas en América Latina, calculado en 80 millones de personas que murieron víctimas de las perversas atrocidades que se hacía en los trabajos forzados, pero también como fiesta y algarabía de la gente que asistía a esos espectáculos, a ver a nativos ser devorados por perros de presa, en Lima fue muy concurrido el Parque del Olivar, en San Isidro.

He aquí una cita del padre Bartolomé de las Casas, que refiere de estos hechos con la aseveración de que él los ha visto, de los cuales da testimonio y no que los haya escuchado decir o referir narrados por terceros. Y su testimonio es este:

«Entraban los españoles en los poblados y no dejaban niños ni viejos ni mujeres preñadas que no desbarrigaran e hicieran pedazos. Hacían apuestas sobre quién de una cuchillada abría un indio por medio o le cortaba la cabeza de un tajo. Arrancaban a las criaturitas del pecho de sus madres y las lanzaban contra las piedras. A los hombres les cortaban las manos. A otros los amarraban con paja seca y los quemaban vivos. Y les clavaban una estaca en la boca para que no se oyeran los gritos. Para mantener a los perros amaestrados en matar, traían muchos indios en cadenas y los mordían y los destrozaban y tenían carnicería pública de carne humana… Yo soy testigo de todo esto y de otras maneras de crueldad nunca vistas ni oídas».

5. Zozobraban por el sobrepeso

Claro que para aquella debacle del exterminio de nuestra población se sumaron a la actitud despiadada de aniquilamiento las enfermedades infecciosas que trajeron los invasores. Las epidemias fueron traídas por los europeos producto de la suciedad reinante en la cual ellos, allá en el viejo continente, vivían en esos países. Y que no era el caso de las poblaciones nativas aquí acostumbradas a la higiene y a la pulcritud.

Enfermedades como la viruela, la influenza, el sarampión y el tifus, que ocasionaron estragos devastadores, se sumaron a aquella acción destructiva de aniquilamiento, que terminó diezmando a la población nativa.

Todo esto hay que recordarlo y enseñarlo porque al final los pobres a veces no sabemos a causa de qué seguimos siendo pobres. Y hay que hacer magisterio respecto a la codicia de los rapaces, ahora llamados países ricos cuando siempre fueron indigentes y míseros, desde donde nos siguen viniendo directivas de saqueo, razón de su propia autodestrucción.

6. Dubitativos herederos

Como ocurría en tiempos de la colonia, en los que los barcos partían de aquí repletos de oro y zozobraban por el sobrepeso, las tormentas del Caribe y las del océano Atlántico. Como ellos mismos refieren, porque salían en convoy, y preferían que el barco se hundiera con el lastre de sus propias vidas, antes que arrojar al mar una sola pieza de oro, la más ínfima que fuera, para evitar el sobrepeso fatal; tal era para ellos la seducción del vil metal. Y sucumbían en el frenesí de la apetencia. Sus propias existencias no valían nada frente al oro, la plata y las piedras preciosas. ¡Han naufragado en los océanos galeotes íntegros, repletos de esas consideradas fortunas, pero que al final no eran sino cacharros!

Pero no solo se persiguió y destruyó aquí la vida, sino que se trató por todos los medios de destruir nuestras creencias, costumbres y hasta las imágenes de nuestros sueños. Para eso se organizó una cohorte organizada de funcionarios en donde se incluían a los más preparados, conocida como los Destructores de Idolatrías.

7. Un mundo justo

En el fondo nos salvamos, solo porque nos escondieron los vientres de las madres indígenas en las cuales ellos habían procreado y nos engendraron a nosotros que somos hijos de los conquistadores, pero en vientres amorosos de los cuales somos todavía dubitativos herederos.

¿Qué nos toca hacer ahora? Fundar una consistente identidad. Nos toca conocernos, saber quiénes somos, qué nos aqueja, dónde nos duele. Sintonizar con nosotros mismos; saber qué es lo que nos ocurre. ¡Y dónde reconocernos! ¡Y cómo encontrarnos ahora!

Yo doy un alcance: en el mundo andino. Allí, donde en una permanente contienda, hemos resistido y hemos triunfado. Y donde debemos pasar a tener la iniciativa. Reemplazando el lenguaje agresivo, mordaz y desesperanzador, por el lenguaje de la esperanza, de vigor y generosidad. Reforzar nuestra autoestima que es trascendental, porque los hombres que se autovaloran son capaces de emprender grandes hazañas. Y reconocer que siempre estará pendiente en el alma humana por órdenes vitales ineludibles el anhelo de un mundo justo, solidario y mejor.

Danilo Sánchez Lihón

 *

 

Comentario uno:

“expulsados los colonizadores españoles a sangre y fuego”

 

 Feliciano Mejía

                                                                                                                                              «Ya va a venir el día, da cuerda a tu brazo»
 César Vallejo

 

Estremecedor artículo de nuestro Danilo Sáchez Lihón, que pone las cosas en claro y en perspectiva histórica. Pero tengo algunas dudas o desinteligencias que me producen su texto. Por ejemplo, la existencia de 20 millones de originarios del genocidio español. Hasta donde conozco, ninguno de los historiadores se ha puesto de acuerdo sobre los millones de originarios: 8, 12, 18, 20 24 millones de originarios, quedando solo, luego de expulsados los colonizadores españoles a sangre y fuego por nosotros los propios originarios poniendo la gente y la sangre en los fallidos intentos de liberación con San Martín y Bolívar, no más de 4, 6 u 8 millones de originarios. Danilo nos dice: “quedaron 1´067,696”. No se de dónde pudo haber sacado tamaña estadística con la precisión de 6 CIENTOS 90 y ¡SEIS!. Igual. La cantidad redonda de 10 mil muertos por los súperpoderosos españoles sin mencionar para nada los miles (otra vez las imprecisiones de los historiadores) de seis a 8 mil guerreros nativos norteños que apoyaron a los españoles.

Otra duda que me asalta, si bien estoy de acuerdo en que no había imperio, invención española, que no vieron ni quisieron ver ni entender nada, en su odio genocida, es lo referente a un Estado Inka. Hasta donde conozco, se trataba de una nación en formación de larga data: 24 mil años (Cuevas de Pikimachay en Ayacucho). Los presupuestos de una nación, grosso modo son, una lengua franca, un panteón religioso, una filosofía, un desarrollo sin irrupciones, un territorio común, un desarrollo científico, UNA CULTURA y no varias como la reaccionaria antropología nos quiere hacer creer. ESO EN LO ESENCIAL. Y ello lo teníamos cuando llegaron los genocidas del oro y la plata, los españoles que optaron por aniquilar físicamente y espiritualmente a nuestro pueblo. Y hasta la fecha intentan quitarnos hasta nuestra lengua franca el runasimi mal llamada quechua (“los indios no saben que a su lengua el RUNASIMI la llaman quechua” J.M. ARGUEDAS.), por qué sino, veamos el currículo de la educación peruana 2017-2018: segunda lengua oficial: castellano, curso obligatorio de estudios: inglés. ¿Cuál es la primera lengua del Perú si en la dictadura de Juan Velasco Alvarado se decidió que el ¡quechua! era la segunda lengua? Y en Perú ya no hay curso obligatorio de Historia del Perú?!!! Felizmente ahora (dato de hace 20 años, Torero) somos 26 millones de runasimiparlantes entre bilingües y monolingües en el espacio geográfico del antiguo Tawantinsuyo y seguimos creciendo y resistiendo. Y esa reversión se da porque los originarios y mestizos somos más, y no por haber sido engendrados por los españoles en los vientres originarios –ingenuidad perdonable- sino por la resistencia, tanto física como espacial, resistencia que se da a niveles diferentes pero principalmente por ser UNA CULTURA MUY ANTIGUA DONDE LO INKA NO ERA SINO EL ÁPICE (solo gobernaron 100 años, y de ellos 70 años contenidos por los Chankas – Pokras en el límite de  los hoy Apurímac y Cusco).

5e5f2654c495ab733c12064a625450b7.jpgHasta aquí algunas discrepancias. Pero en lo que no estoy de acuerdo con nuestro apreciado Danilo es en ¿Qué hacer? Para revertir este drama, cuyo genocidio se da hasta hoy día (informe del INEI: en Perú nacen cada día 60 personas y mueren 12 cada hora: saquen su calculadora y proyectarse a solo 20 años del Perú actual: más de 3 millones de niños). Danilo nos habla de actuar sobre la SUPERESTRUCTURA de nuestra sociedad. Pero ella no puede modificarse un milímetro si no cambia la INFRAESTRUCTURA. Y para que ella cambie debe darse la violencia armada de los derrotados pero no vencidos, como es nuestro caso, hasta el triunfo. Así lo hizo Estados Unidos en su guerra de liberación del Reino Unido, así lo hizo Rusia, Viet Nam, China, Cuba, por dar solo algunos ejemplos, sin hablar de Francia. Soy Embajador de la Paz de Suiza-Francia pero no soy ingenuo. Sostenemos: LA PAZ ES FRUTO DE LA JUSTICIA; SINO ES PAZ DE CEMENTERIOS. Y esta paz de cementerios se da en una sociedad podrida y semicolonia norteamericana. Primero colonia española, luego semi colonia franco-inglesa y ahora de los Estados Unidos, con algo de 11 Bases Militares en nuestro territorio. Y desde 1532 vivimos una paz de cementerios aunque siempre nuestro pueblo se ha rebelado: Manko Inka, Taki Onqoy, Túpaq Amaru, Atusparia, las guerrillas del 64 y la lucha armada emprendida en 1980 por el Partido Comunista del Perú (hoy con Comité Central súper clandestino) cuyo Faro, según ellos, es Vizcatán, con un Ejército Popular de Liberación invisible y en proceso de forjar en ciudades el Movimiento Revolucionario de Masas con el criterio de MAM (Mar Armado de Masas). Porque, como decía el Che: “seamos realistas; exijamos lo imposible”, nada cambiará en décadas y cientos de años si solo pensamos que actuando en la superestructura, que está podrida en su totalidad, lograremos el cambio (y cuando digo cambio hablo de REVOLUCIÓN); SE DEBE CAMBIAR Y NO CON POEMAS O ARTÍCULOS COMO ESTOS (SOLO) LA INFRAESTRUTURA PARA DESARROLLAR NUESTRAS FUERZAS PRODUCTIVAS. Es decir, primero debemos tener la sartén por el mango. Y NO HAY APURO, A PESAR DEL GENOCIDIO DIARIO, PUES SOMOS una CULTURA MILENARIA Y LOS OCCIDENTALES ESTÁN ACÁ APENAS CASI 500 AÑOS.

 

Feliciano Mejía

*

 

Comentario dos:

“Esa contraposición del mundo indígena al mundo occidental se basa en una construcción idealizada (esto es, distorsionada) de ambos mundos”

Santiago Ibarra

 

El artículo de Danilo Sánchez Lihón nos recuerda que el colonialismo y el capitalismo se impusieron en América y el mundo sobre la base del genocidio de la población indígena. Este genocidio no es solo cosa del pasado; hoy en día el imperialismo yanqui lleva la muerte a varios países con sus intervenciones directas e indirectas (a través de grupos y ejércitos terroristas, como en Siria, por ejemplo) en Medio Oriente con la finalidad de controlar sus recursos naturales, provocando la muerte de millones de personas. Mas la muerte no es provocada solo mediante la guerra, sino también a través de un sistema económico que reduce salvajemente a la condición de hambre crónica a cerca de mil millones de personas en el mundo. Asimismo, el capitalismo ha traído consigo una crisis ecológica de grandes dimensiones, que amenaza a la humanidad y a todos los seres vivos. Ya lo había dicho Marx: el capitalismo se desarrolla sobre la base de la degradación de la fuerza de trabajo y la destrucción de la naturaleza.

Sin embargo, Danilo Sánchez parte de una dicotomía falsa: opone el mundo occidental al mundo indígena, suponiendo que lo malo siempre se encuentra en el primero, mientras que  lo bueno se encontraría siempre en el segundo. Esa contraposición del mundo indígena al mundo occidental se basa en una construcción idealizada (esto es, distorsionada) de ambos mundos. En realidad, el enemigo es el capitalismo y el imperialismo, no occidente. Este fue el planteamiento de José Carlos Mariátegui. Los dos términos, “occidente” y “capitalismo” son distintos. Empíricamente, es posible constatar que occidente ha sido y es cuna de grandes idearios emancipatorios, entre los cuales está el marxismo, ni más ni menos. Un proyecto emancipatorio debe ser necesariamente universal, plural, ser inclusivo y colocarse lejos y en las antípodas de cualquier clase de etnocentrismo.

450px-JEAN_LOUIS_THÉODORE_GÉRICAULT_-_La_Balsa_de_la_Medusa_(Museo_del_Louvre,_1818-19)

“La balsa de Medusa”, 1819, Théodore Géricault

Danilo Sánchez observa, de otro lado, una cuestión muy importante: la necesidad de “fundar una consistente identidad”. Efectivamente, resultado de complejos procesos materiales que tienen que ver con las transformaciones producidas en el mundo del trabajo y el bombardeo mediático que tiende al embrutecimiento y a la degradación cultural y moral de la población, la identidad de clase y la identidad nacional tienden a ser difuminadas. La izquierda debe hacer, por eso, un trabajo arduo y largo de relanzamiento de una identidad anticapitalista y antiimperialista con raíces en nuestro mundo concreto. En ese sentido, debe reivindicarse al indígena, que es el más postergado, pero no debemos olvidar que no es el único elemento que conforma la nacionalidad peruana. El Perú es de indígenas, pero también de mestizos y blancos. Un proyecto político de transformación profunda del Perú debe ser englobante y unificador, no excluyente.

El poeta Feliciano Mejía retruca a Danilo Sánchez. Señala que no se puede transformar la superestructura si antes no transformamos la infraestructura. La historia le da la razón, pero siempre hay que recordar que existe la necesidad de hacer un trabajo ideológico y cultural cuyo norte debe ser construir y fortalecer la identidad de clase y la identidad nacional. Señala Feliciano Mejía además que esa transformación de la infraestructura no puede hacerse sin el uso de la violencia (tal como lo señalaran Marx y Engels en El manifiesto comunista, en 1848). Efectivamente, los pueblos han hecho uso de la violencia para emanciparse, pero hoy en día, 170 años después de haber sido escrito El manifiesto, con una experiencia política larga y compleja, en la que no solo se cuentan los triunfos y los logros, sino también las derrotas, los errores y los horrores, debemos recordar que la violencia es un medio, no un fin en sí misma, y que bajo ningún concepto se la puede aplicar de un modo irracional.

 

Santiago Ibarra

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De los moldes a las modulaciones – Ritornelos en las técnicas de control social*

 

Omar Ardila

 

Bajo control… tierra, aire y mar.
Bajo control… el reino animal.
Bajo control… la atmósfera.
Bajo control… hasta la guerra y la paz.
Bajo control… la humanidad.
Bajo control… la mediocridad.
Bajo control… todo el mundo está.
Bajo control… todo, todo…
Rata Blanca

 

 

Asfixiados, perseguidos, vulnerados, desnudados, endeudados, vigilados… así discurrimos en los nuevos “espacios abiertos” que son colonizados constantemente por el arma más efectiva que ha logrado sujetar nuestras almas: el control acrecentado, el hipercontrol, la “seguridad” de las nuevas sociedades. De los “moldes” que pretendían instaurar los espacios destinados para el encierro, hemos pasado (sin abandonarlos del todo) a ser nuevos objetos para la “modulación” de prácticas de control que, aunque muchas veces parezcan intangibles, resultan más eficaces.

El juicioso estudio de Michel Foucault, Vigilar y castigar – nacimiento de la prisión (1975) ya nos había esclarecido el mecanismo perverso con el que, desde el siglo XVIII, se había empezado a disciplinar los cuerpos para ubicarlos eficazmente dentro de la “normalidad” social. Este riguroso y problemático trabajo nos sigue sirviendo de insumo básico para reconocer la génesis de las prácticas penales y su alcance político; es por eso que, a lo largo de este texto, volveremos a recorrerlo para ayudar a develar las formas de dominación que día tras día incorporan nuevos elementos, haciéndose más totalizadoras y excluyentes. También revisaremos ligeramente, algunos seminarios dictados por Foucault en el Collège de France (Defender la sociedad, Seguridad, territorio y población y Nacimiento de la biopolítica), en los que el autor percibe la variación hacia los dispositivos biopolíticos y  de “seguridad”, como continuadores de las prácticas de dominación. Seguidamente, y apoyados en el texto “Post-scriptum sobre las sociedades de control (1990) de Gilles Deleuze, intentaremos mostrar la variación en las técnicas de control que ha generado el capitalismo contemporáneo, cada vez más huidizo, a veces imperceptible, pero no por ello menos potente. Finalmente, nos remitimos al libro Políticas del acontecimiento (2006) de Mauricio Lazzarato, donde se aborda con pertinencia, entre otras cosas, el rol central que tiene la información como mecanismo de captura que instaura los nuevos modos de habitar en la tierra de nadie.

Los modelos disciplinarios y las técnicas biopolíticas

Michel Foucault dedicó gran parte de sus investigaciones al análisis de la dominación en la sociedad moderna. Para ahondar en la búsqueda de señales que le condujeran a uno de sus puertos, enfocó su trabajo en el estudio de la prisión, el peso de la ley y el poder político, es decir, en el castigo, las penas y las leyes que los legitiman. Fue así como llegó a participar en el GIP (Grupo de Investigación de las Prisiones) desde donde observó y analizó la “anormalidad” del criminal, ese extraño sujeto que había conocido el señalamiento, la marcación, el amoldamiento y el olvido. Siguiendo su método genealógico, Foucault escuchó las voces y miró las huellas de quienes padecían el encierro; los interrogó y sintió con ellos cómo se extendían, de igual manera, otro tipo de exclusiones sobre su propia humanidad. Justamente, en ese proyecto de investigación, coincidió con otro grande de la filosofía francesa, Gilles Deleuze, con quien mantendría un productivo diálogo, y quien también nos ha legado tantas páginas de fuego.

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El subtítulo de su emblemático libro Vigilar y Castigar, es, precisamente, “el nacimiento de la prisión”. Allí empezó a develar lo que suponía la variación del castigo por medio de la tortura al castigo “humanitario” del encierro. Este último, supuestamente fundaba un nuevo desarrollo en el ejercicio de los derechos humanos, a la vez que propiciaba el respeto por la dignidad humana. En realidad, para el sistema punitivo empezaba a resultar más efectivo aislar a los “peligrosos” que seguir desgastándose y exponiéndose en la picota pública con la continuidad de la tortura. Foucault rastreó el ejercicio penal en Europa y detectó que los suplicios se acabaron entre el siglo XVIII y XIX. En adelante, las prácticas punitivas tuvieron cierto pudor, pues ya no querían “tocar el cuerpo” sino atacar algo más profundo. Al menos, no se intervenía directamente sobre el cuerpo ejerciendo la tortura, sino que este se usó como intermediario, como sujeto de “coacción, privación, obligaciones y prohibiciones”. De esta manera, se instaló una supuesta penalidad “incorporal”, pues aparentemente ya no se tolera el castigo del cuerpo (razón por la cual, en ocasiones se valen de drogas para calmar el dolor) aunque al final siempre se ejecute al enjuiciado. Con la variación que señala Foucault, se suprimió el teatro del sufrimiento pero no se dejó de perseguir y de autoengañarse socialmente, creyendo en la posibilidad de readaptar los sujetos, luego de habérseles suspendido temporalmente muchos derechos básicos. La práctica penal se volvió un extraño secreto entre la justicia y su sentenciado, la cual, muchas veces parece ir de la tragedia a la comedia.

Cuando el ataque ya no se centra en el cuerpo, se apunta entonces al alma (entendida como corazón, pensamiento, voluntad, disposiciones) y es así como surge la Cárcel. Todo es atacado en profundidad por entes que son sombras, sin rostro, impalpables. Y aunque no sean visibles, sí son muy efectivos. Ya no se sanciona al individuo, se le controla para neutralizar su estado peligroso y buscar que él cambie (claudique en su construcción autónoma) y se “reintegre” al esquema social. Además de la privación de la libertad, se busca la transformación técnica de los individuos. Ya no se les trata como infractores sino como delincuentes. Se pasó de la observación del acto a la intromisión en la vida. La cárcel produce al delincuente como sujeto controlado, como sujeto patologizado, el cual debe experimentar un encauzamiento de su conducta. Se cambió el verdugo por un numeroso grupo de técnicos que ahora controlan todos los actos: vigilantes, capellanes, psiquiatras, médicos, educadores y psicólogos; todos ellos presentes de manera continua al pasar de un régimen disciplinario a otro. De la sociedad del espectáculo público de la tortura se pasó a la sociedad de la vigilancia, y es a esto que Foucault llama sociedades disciplinarias.

Las disciplinas que acompañan el ejercicio penal, facilitan un estado de control sobre el individuo en todas sus acciones, y no solo sobre la infracción que ha cometido, sino sobre “lo que son, serán y pueden ser”. Foucault define las disciplinas como “aquellos métodos que permiten el control minucioso de las operaciones del cuerpo, que le sujeta sus fuerzas y que establece una relación de ‘docilidad-utilidad’”. Y además aclara que hay disciplinas cerradas y visibles (panóptico), siendo estas últimas las que concentran más su atención. En gran parte del texto se detiene en el análisis de la estructura arquitectónica del panóptico (Bentham), el cual, evidentemente funda un nuevo dispositivo de poder: el panoptismo, que en principio opera como una forma de huida de la peste pero que luego se afianza como efectivo mecanismo para el control social y político, para hacer dóciles los cuerpos luego del “beneficio” que les genera el encierro (la “resocialización”: domesticar bajo la vigilancia y el control). Desde un lugar inaccesible, un observador tiene control sobre todas las acciones de los sujetos encerrados. Ese observador cosifica al otro, lo convierte en una cosa a controlar. En últimas, lo que busca el panoptismo es atravesar y acondicionar el cuerpo social, luego de disociar la pareja ver/ser visto, aislar a los condenados, penetrar el comportamiento de los sujetos y modelarles la conducta, instalar una organización jerárquica y hacer que el poder se desindividualice y se automatice.

panoptico de Jeremy Bentham

Representación del Panóptico de Jeremy Bentham

Podemos decir que Foucault realiza un nuevo estudio enmarcado en el campo de la criminología; elabora una genealogía de la pena y del sistema penal partiendo no precisamente desde este, sino desde la cárcel para entender cómo funciona aquel. Las técnicas punitivas, según Foucault, responden menos a un interés jurídico que a un interés político (anatomía política). Esta búsqueda está perfectamente ubicada dentro del interés central de Foucault: el estudio de los micropoderes, en este caso, los que se establecen en diversos escenarios de control (los psiquiátricos, la salud pública, la sexualidad, las prisiones, las escuelas y los hospitales). El esquema de Vigilar y Castigar establece los siguientes recorridos: Suplicio/Castigo/Disciplina/Prisión. Y lo más terrible que el autor alcanza a entrever es que la cárcel logra volver legítimo y natural el poder de castigar y hacer que se adopte la penalidad como algo necesario. De esta manera, resulta evidente que el interés de Foucault es por la política, por la “ontología política de la verdad” tras entender el poder como algo que circula y funciona en cadena, que no se aplica a los individuos, sino que circula a través de los individuos. El poder como dispositivo se hace íntimo con el surgimiento de la prisión, y ya no es solo el Estado quien lo ejerce como pastor, sino que ahora, éste es benefactor, protector y controlador de esas pequeñas relaciones de poder. En adelante, el poder se ejerce sobre el cuerpo entendido como un bien accesible. Es decir, se desarrolla una “economía política del cuerpo” y sobre eso, precisamente, continuará investigando Foucault en su Historia de la sexualidad y en sus posteriores seminarios.

El desarrollo del panoptismo como dispositivo de control, genera, en principio, la necesidad de estudiar al ser humano de manera técnica, por parte de un cuerpo especializado en cuestiones científicas, pero más adelante continúa a través del surgimiento, entre otras, de las ciencias humanas (que buscan hacer al hombre cognoscible) las que permiten instalar, en gran medida, una dominación-observación bastante sutil y pretendidamente generosa. Es así como se va entrando en una nueva dinámica de dominación que Foucault llama Sociedades de seguridad, en sus seminarios  Seguridad, territorio y población y Nacimiento de la biopolítica. En las sociedades de seguridad el poder actúa sobre las acciones de los individuos y no sobre el individuo directamente. Las acciones se enfocan sobre los acontecimientos, sobre las acciones posibles, e incluyen el análisis del medio en el que se desarrollan. No es que Foucault haya desconocido la variación que iban teniendo las sociedades disciplinarias, pues en estos seminarios queda claro que alcanzó a entrever unas nuevas formas de control que van más allá del encierro, solo que él las llama de otro modo: “seguridad”, y las enfoca sobre la población, no sobre los públicos, el nuevo objetivo sobre el que también se enfocará el control, tal como más adelante nos lo mostrará Mauricio Lazzarato. Por otra parte, al hablarnos de la regulación que ejerce el Estado por medio de la biopolítica, Foucault nos lleva a entender que el control ya no es sobre el cuerpo sino sobre el hombre vivo, que a las técnicas disciplinarias se le han sumado las técnicas biopolíticas, es decir, que se ha establecido un biopoder (el poder que se ejerce sobre la vida) por medio de políticas de familia y políticas de salud, el cual apunta hacia una multiplicidad, hacia una masa global: la población. Si bien es cierto que Foucault ubica la génesis de estas técnicas en siglos anteriores, encuentra que el mayor éxito de ellas tiene lugar luego de la Segunda Guerra Mundial, con la instauración de los Estados Bienestar.

 Modulaciones para el control

En el texto “Post-scriptum sobre las sociedades de control” (1990), Gilles Deleuze advierte que Foucault alcanzó a vislumbrar la crisis de las sociedades disciplinarias, que estas dejaban de ser tan poderosas o únicas y que nos aproximábamos a las Sociedades de control, las cuales ya no funcionaban mediante el encierro sino mediante el control continuo, la comunicación instantánea y la acción a distancia. La idea del control la retoma Deleuze del texto, Los límites del control (1978) del escritor William Burroughs, para quien el máximo control nos estaba dado por las mismas palabras. El breve y un tanto olvidado escrito de Deleuze, hoy sigue siendo muy oportuno para introducirnos en el estudio de las nuevas técnicas de control. La vuelta de la mirada hacia Foucault sirve para reiterar que desde el siglo XIX han funcionado de manera eficaz unos lugares de encierro continuos (familia, escuela, cuartel, fábrica, hospital, cárceles) los que han manejado unos principios comunes: concentrar, repartir en el espacio, ordenar en el tiempo y conformar una fuerza productiva. Pero, a decir de Deleuze, los espacios disciplinarios ya no tienen la misma operatividad de antaño, pues mientras que los encierros responden a lógicas y estructuras analógicas (moldes), en los sistemas de control hay modulaciones que cambian constante e imprevisiblemente.

deleuzeEn un régimen de control nada se termina nunca. Se está en órbita ondulante. El control es a corto plazo y rotativo pero continuo e ilimitado. Se hace inmanente al campo social aunque aparezca difuso, y ahí, precisamente, radica su potencial[1]. Del encierro se ha pasado al endeudamiento. La preocupación ya no es por rehabilitar a los presos, sino por cansarlos,  agotarlos, excluirlos, anularlos, en fin, hacerlos inocuos. Ya no se necesita el encierro sino la vigilancia, la ubicación en todos los momentos. De la vigilancia “encerrada” hemos pasado a la “genérica” que es más amplia (de Bentham a  Orwell). Ahora se es vigilado por un gran panóptico en la casa, en la calle, en el bar, en el centro comercial, en la universidad… Según Deleuze, nos están encerrando el afuera, el espacio abierto, la posibilidad transformadora, el devenir revolucionario, la variación. Ahora se modulan las subjetividades que han salido del encierro al espacio abierto y ya no se las neutraliza sino que se las controla.

Siguiendo esta oscura práctica, en Bogotá se ha instalado desde el 2013, un sofisticado sistema de tecnología para el control conocido como Centro Estratégico de Información Penitenciaria, con el que se podrá vigilar de manera simultánea y en tiempo real lo que ocurre en 40 establecimientos carcelarios y penitenciarios del país. Según informaron en su momento los medios de circulación masiva, “el Centro está compuesto por un ‘videowall’ o mural de video, con 16 monitores de 55 pulgadas tipo LED que presenta las imágenes de 400 cámaras de circuito cerrado de televisión instaladas en sitios estratégicos de los penales más grandes del país, como los de Valledupar, Ibagué, Itagüí, Cómbita y Girón. El sistema cuenta, además, con tableros interactivos digitales, monitores auxiliares de 60 pulgadas, un sistema de videoconferencia, otro de audio con amplificadores y micrófonos de mesa. En las cárceles del orden nacional, las cámaras del circuito cerrado son de alta definición IP, con rotación de 360 grados sobre su eje y antivandálicas”. Pero aún hay más sofisticados mecanismos para el control, pues según comentaba el director nacional penitenciario del momento, “el nuevo centro también permite tener información de los reclusos como edad, sexo, día en que ingresa, el delito por el que fue condenado, el tiempo de pena que ha redimido, las citaciones a audiencias, el traslado de cárceles y hasta su morfología”[2].

Y como era de esperar, estas dinámicas de control se vinculan directamente con las nuevas formas que ha tomado el capitalismo para seguir ejerciendo su poderío. El control que anuncia Deleuze es un nuevo régimen de dominación del capitalismo, el cual ha dejado de concentrarse en la producción para “avanzar” hacia la superproducción. Ya no está interesado en comprar materias primas y vender productos terminados, ahora le interesa vender servicios y comprar acciones. La fábrica ha sido cambiada por la empresa, una institución etérea que establece variaciones en el salario, el cual depende ahora de la respuesta que presente el trabajador frente a los incentivos que se le ofrecen, es decir, se instala la competencia, la rivalidad, la división. El nuevo capitalismo no es de producción sino de productos (ventas y mercados) y lo que requiere son gestores más que trabajadores. Para manejar el mercado hay que obtener el control y esto se da a través de la fijación de los precios. El sector más importante en las empresas es el departamento de ventas y su instrumento de control es el marketing. De ahí los nuevos servicios que se ofrecen: investigación y desarrollo de estrategias, mecanismos de comunicación, posicionamientos de marcas, medidores de audiencia, certificaciones, auditorías, asesorías en políticas de calidad, por nombrar solo algunos.

Posesciptunm

En su Post-scriptum, Deleuze nos habla del paso desde las “sociedades disciplinarias” hacia las “sociedades del control”

Por otra parte, también se generan ampulosos discursos que conducen al control (el terrorismo, la seguridad, la democracia, los derechos humanos, los gustos del público, las políticas de calidad), de donde surge la necesidad de hacer monitoreos, auditorías, estadísticas, “guerras preventivas”. Es por eso que Deleuze también se refiere al influjo que ejercen las teorías comunicativas, los “universales de comunicación”, las supuestas “revoluciones comunicacionales” que no son más que dispositivos de control para “sujetar a los sujetos”. El discurso de la “seguridad”, tras imponer el discurso del terror, se afianza con la política de la comunicación, tan promocionada y protegida por el neoliberalismo. En una línea similar, Foucault nos dice que una sociedad no se define por sus modos de producción, sino por los enunciados que la expresan y por las visibilidades que la efectúan (lo enunciable y lo visible, pero no entendidos como dualidad sino como un afuera abierto, como una virtualidad). Ante esta evidencia del poderío que ejerce la comunicación, surge como práctica anti-control, el ritornelo, la posibilidad creadora (artística), que no necesariamente equivale a comunicar. Por eso Deleuze genera la inquietud de que quizás, en bloques de espacio-tiempo donde no opere la comunicación como fundamento, es donde podamos empezar a confrontar el control.

El control de los públicos por medio de la información

Maurizio Lazzarato en su texto Políticas del acontecimiento (2006) también nos entrega su visión sobre el nuevo control social que se ejerce desde diversos espacios, básicamente continuando con la reflexión iniciada por Deleuze. Al conjunto de las nuevas técnicas de control, de las tecnologías humanas del gobierno de los demás, Lazzarato las llama “noo-política”. Desde el inicio, el autor sostiene que el nuevo control se ejerce por medio de la información, de “consignas variables” que llevan a constituir hábitos que impregnan la “memoria espiritual”. Las potencias y el poder de las máquinas de expresión son la principal característica de las sociedades de control. Tanto las tecnologías digitales como los medios de circulación masiva buscan conducir a una “normalización” de la información. Dicha normalización no solo se da en el sentido de decir qué hacer, sino usando la máscara aparentemente liberadora del confort, pues los celulares, el internet y los videojuegos al facilitarnos momentos para el goce,  también están contribuyendo al control de forma disimulada[3]. El nuevo gobierno de las almas se desarrolla a través de las máquinas de expresión que crean mundos de consumo. Por eso, la nueva lucha está orientada hacia el manejo de los campos de la información, las bases de datos, las estadísticas, las proyecciones y las transmisiones. Es claro que con esta nueva dinámica también cambian las relaciones de producción; es el caso del teletrabajo tan posicionado en los últimos tiempos, que basa su poderío en la posibilidad de trabajar fundamentalmente con información.

Según Lazzarato, hay una modulación de los flujos de deseos, de las creencias y de las fuerzas que los hacen circular. Nos modelan los cerebros hasta constituir hábitos que se adentran en la memoria espiritual. El hombre-espíritu es el primer sujeto hacia el cual se dirige el control para colonizarle la memoria. Se “modula la memoria y sus potencias virtuales” para instituir una opinión pública, una percepción universal, una inteligencia colectiva. Se actúa sobre las “fuerzas psicológicas”, sobre el mundo sensible. Estos planes, evidentemente responden a una práctica política: es el capitalismo buscando acomodarse para ser más efectivo e imperceptible. Para Lazzarato, “el capitalismo no es un modo de producción, sino una producción de modos”, de mundos aptos para su mejor ejercicio. La variación en el consumo está dada por el interés del consumidor de pertenecer a un mundo, de adherirse a él, de sentirse participativo – ¿Pero acaso podemos participar en la conformación de dichos mundos? –. Los mundos que crea el capitalismo, por supuesto, son cuadriculados, mayoritarios, totalitarios y excluyentes de las singularidades. Son las mismas exclusiones propias de las sociedades de control que encontraba Foucault (a nivel económico, social, discursivo y lúdico); y quienes sufren las cuatro exclusiones son considerados como “locos” que deben ser marcados, perseguidos y excluidos en razón de su diferencia. La gran contradicción (de la cual sabe alimentarse el capitalismo) es que una sociedad tan “segura”, protegida y benefactora, también genera inestabilidades, inseguridades en los empleados (ahora temporales, sin prestaciones, sin pensión). De manera perversa, el nuevo ejercicio del gobierno de las conductas se hace a través de las “desigualdades”.

En un segundo momento, Lazzarato continúa afirmando que el “grupo social del futuro” no es la masa, la clase o la población, sino el “público” (o más bien, los públicos), y que en las sociedades de control, los públicos son los principales modos de subjetivación. ¿Y a cuáles públicos se refiere? Al de los medios, por supuesto, sobre los cuales se imponen tecnologías del tiempo y de la memoria por medio de dispositivos de “acción a distancia” (la televisión y la radio con su preponderante dinámica verbal), que actúan sobre los deseos y las creencias para seguir perpetuando el control.  Retomando el análisis de Gabriel Tarde, Lazzarato nos recuerda que desde  finales del siglo XIX (y a la par con la puesta en práctica de las sociedades de control) se empezaron a elaborar  técnicas dirigidas hacia un grupo social específico: “los públicos”. El caso más notorio tiene que ver con el surgimiento del cine, que definitivamente amplió el espectro referido a los públicos. Según este planteamiento, el público, es decir, la opinión (“la población tomada a partir de sus opiniones”) adquiere la condición de omnipotente. ¿No es acaso a la opinión que se acude para supuestamente definir los itinerarios previamente organizados de acuerdo a las conveniencias productivas? Niños y Jóvenes hitlerianosLa avalancha mediática constantemente nos está invitando a participar con el voto, con encuestas, con llamadas para definir, por ejemplo, la suerte de los participantes en un reality o la de un ministro religioso o la de un político, o los símbolos que nos identifican, o los criterios morales que se deben observar para resolver casos de la vida real. “En sus manos está la suerte de”… “es usted el que decide”… “no deje que otros lo hagan por usted”… intimidantes y manidas consignas pero efectivas y cada vez más potencializadas. Estas acciones están sustentadas por los discursos que dicen respetar la “libertad de opinión” y garantizar la participación y la deliberación. Sin embargo, la realidad nos muestra que no representan dichos intereses, sino que más bien son utilizados para identificar el pensamiento de los votantes y empezar a ubicarlos como potenciales clientes o peligrosos sujetos. No hay que olvidar que en las sociedades de control se producen “modos”, “mundos”, sobre los que se desarrollan las nuevas dinámicas, las cuales nos llevan a interiorizar que lo importante es “pertenecer a un mundo” para sentirnos activos, aunque ya sabemos que no actuantes, pues nunca participamos en la definición de dichos mundos. Y la forma como nos imponen esos mundos es a través de la palabra, los signos y las imágenes. En fin, indagar en la génesis y el desarrollo de los discursos sobre los públicos, es cada vez más oportuno para desentrañar los tejidos que terminan construyendo los abrigos del control.

Finalmente, nos interesa rescatar de Lazzarato su pensamiento acerca de la “multiplicidad” para entender cómo las multiplicidades también han sido capturadas por las máquinas de expresión con su nueva institución que es la “opinión pública”. El pensamiento de la “multiplicidad”, que remite a lo abierto, a lo amplio, a lo no circunscrito a dualidades (lucha de clases, disciplina/seguridad-control) también se ha visto encerrado, coaccionado, confinado, pues por todos los medios se generan modulaciones para crear mundos que apunten a la constitución de un sujeto promedio (homogéneo), desconociendo las singularidades y con ellas, la potencia revolucionaria de la creación. Lo cierto es que el control continúa con el encierro (dispositivos disciplinarios), con la gestión de la vida (dispositivos biopolíticos), con la modulación del cerebro, de la memoria y su potencia virtual (dispositivos de control – noo-políticos). Sin embargo (y ahí radica la potencialidad de la multiplicidad) la continuidad de  los sujetos encerrados, de las diferentes técnicas disciplinarias y de los dispositivos de control en todas las esferas, no dejan de seguir convocándonos para conformar una “cooperación entre cerebros” que nos lleven a producir verdaderas y articuladas multiplicidades para la resistencia, moviéndonos en la indeterminación, en lo imperceptible, al margen de las intenciones totalizadoras.

 

Omar Ardila

 

Notas:

[*] Este texto de Omar Ardila forma parte del libro Pensar es no pensar lo mismo, editado en Colombia en 2017.

[1] Los “Data centers” son edificios protegidos con altísima seguridad, llenos de equipamientos electrónicos y conectados a muy alta velocidad a otros nodos con similares características, donde se guardan todos los datos disponibles en internet. Contrario a lo que comúnmente se cree, dichos datos no se almacenan en los computadores personales, sino que están bajo el control permanente de quienes los confiscan.

[2] Publicado en el periódico El País, 23, 01, 2013. Versión digital consultada en: http://www.elpais.com.co/elpais/judicial/noticias/40-carceles-colombianas-seran-monitoreadas-tiempo-real-desde-bogota

[3] La tecnología DPI (Inspección Profunda de Paquetes) es una industria secreta para el control electrónico masivo. Esta permite que cuando se envía un correo electrónico, antes de llegar al destinatario, vaya pasando por numerosas máquinas que solo se preocupan por verificar la dirección hacia dónde va dirigida, las cuales, supuestamente, no revisan el contenido. Pero ¿podríamos estar seguros de que al pasar por estas máquinas, no habrá alguna que sí se interese por conocer qué dice el mensaje, y quizás, cambiarlo, modificarlo o dirigirlo a otro destinatario? La realidad, en cambio, nos muestra que se ha convertido en una eficaz arma para el espionaje tanto de personalidades como de particulares en el mundo entero, desde hace más de veinte años.

 

Bibliografía

Deleuze, Gilles. “Post-scriptum sobre las sociedades de control”, en Conversaciones, Pre-textos, Valencia, 1996

Foucault, Michel. Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión, Siglo XXI editores, España, 1978.

Foucault, Michel. Defender la sociedad, Fondo de cultura económica, Buenos Aires, 2000

Foucault, Michel. Seguridad, territorio y población, Fondo de cultura económica, Buenos Aires, 2006

Foucault, Michel. Nacimiento de la biopolítica, Fondo de cultura económica, Buenos Aires, 2007

Lazzarato, Mauricio. Políticas del acontecimiento, Tinta limón ediciones, Buenos Aires, 2006

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Hambre crónica en el mundo

Santiago Ibarra

 

En un mundo en el que la productividad alcanzada por el trabajo ha superado con creces todo lo logrado en decenas de miles de años de historia, el hambre afecta hoy a más de mil millones de personas en el mundo. El hambre crónica es la principal causa de muertes en el planeta, más incluso que el SIDA, la tuberculosis y la malaria juntas, según el Programa Mundial de Alimentos. Su solución es bastante sencilla; sin embargo, la prevalencia del gran capital monopolista hace imposible que esta se dé. Así, muy lejos de tomar medidas para acabar con el hambre, y evitar la muerte por año de más de 20 millones de personas, los estados del centro han corrido a salvar al gran capital monopolista financiero de la bancarrota, con recursos monetarios públicos que se cuentan por billones de dólares. Este solo hecho es suficiente para darse cuenta de la miseria espiritual del capital.

De otro lado, los llamados Objetivos del Milenio, promovidos por la ONU, no han cumplido con su meta de reducir a la mitad, hasta el 2015, el número de personas en condición de extrema pobreza. Lejos de ello, a raíz de la crisis financiera, entre 2010 y 2011, de acuerdo a estimaciones del Banco Mundial, más de 70 millones de personas han caído por debajo de la línea de extrema pobreza, gracias a la criminal especulación financiera que se efectúa con los alimentos. Actualmente, en África, 13 millones de personas se debaten entre la vida y la muerte por el encarecimiento de los productos alimenticios y una sequía que la azota, aparte de las personas que en los últimos tiempos ya han muerto por esta misma razón, cuya estimación alcanza en el Cuerno de África -entre abril y agosto de 2011- hasta las 100 mil personas, más de la mitad de las cuales son niños menores de cinco años de edad.

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El problema del hambre mundial, no reside en la baja producción sino en la mala distribución

Según el Banco Mundial, entre 2007 y 2011 el precio de los alimentos ha aumentado en un 83 %. A diferencia del impacto que este incremento ha tenido sobre la vida de decenas de millones de personas, las transnacionales que monopolizan la producción y la comercialización de los alimentos han visto crecer fuertemente sus beneficios. Así, por ejemplo, la empresa Monsanto declaró en 2007 un aumento de sus beneficios en un 44 %, respecto al 2006, mientras que Du Pont declaró un incremento de sus ganancias en un 19 %. Las dos empresas están entre las mayores del mundo en lo que a producción de semillas se refiere. En Estados Unidos, Monsanto controla el 85 % del mercado de semillas de maíz, y el 92 % de las semillas de soja (1).

Es decir, mientras que millones de personas sufren las consecuencias del sistema capitalista mundial y, además, en la actual coyuntura, las consecuencias de la especulación financiera, las transnacionales se ven altamente favorecidas por esta misma razón. Esta es una de las mayores aberraciones que marcan al sistema mundial todavía vigente, la violencia estructural que en el mundo sufren miles de millones de personas.

Este incremento de los precios de los productos alimenticios no es efímero. Según una publicación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), “los precios mundiales del arroz, el trigo, el maíz y las semillas oleaginosas en el lustro comprendido entre 2015‑16 y 2019-20 serán un 40 %, un 27 %, un 48 % y un 36 % superiores en términos reales, respectivamente, en comparación con el lustro de 1998-99 a 2002-03.” (2) Asimismo, un estudio de Oxfam del 2010 prevé que, para el año 2030, los precios de algunos alimentos básicos aumentarán a nivel internacional entre un 120 % y un 180 %, un 50 % de dicho incremento debido al cambio climático. Y, se estima que, como consecuencia de este incremento de precios, hasta el año 2050, 24 millones de niños más sufrirán hambre.

Hemos pasado de un período histórico (1945-1970) signado por el pacto entre el trabajo y el capital, más favorable para el primero, a uno en el que el capital desbocado logra imponer sus intereses particulares y mezquinos a costa de la vida de millones de personas. Para algunos, sin embargo, con el objetivo de ocultar la raíz de la catástrofe, la naturaleza y la dinámica del sistema capitalista mundial, el hambre crónica se explica por un supuesto exceso de población. Esta idea proviene de Malthus (1766-1834). Para este autor la población hambrienta crecerá vertiginosamente, dado que mientras que el crecimiento de la población irá en progresión geométrica, el incremento de la producción de alimentos irá en progresión aritmética. Está claro entonces que para los malthusianos los culpables del hambre y la pobreza son los mismos pobres. De ahí que propongan, como solución al problema, el control de la natalidad en los países del Sur. Sin embargo, los hechos históricos desmienten la tesis de Malthus. El verdadero problema es el sistema mundial y el modo de producción capitalista, no el supuesto “exceso de población”.

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Un estudio clásico de De Castro, referido al tema del hambre

En las últimas décadas se ha producido un importante incremento de la capacidad de producción de alimentos. Hoy, con la capacidad productiva existente es posible alimentar a nueve mil millones de personas, en tanto que la población mundial es de siete mil millones. El problema, como se ve, no es que exista una capacidad productiva inferior al número de personas existentes en el mundo. Ocurre todo lo contrario. El problema, consiguientemente, es de distribución. Al respecto, recordemos que las relaciones de distribución son determinadas por las relaciones de producción. Entonces, estas, las relaciones de producción y las de distribución, son las que están en tela de juicio.

No disponemos de datos actuales sobre el incremento de esta capacidad productiva en los países del centro y en los de la periferia. Señalemos que, aunque un poco viejos los datos que hemos encontrado, dan de todos modos una idea de cuánto se ha logrado incrementar la capacidad productiva en la producción de alimentos, muy por encima de la tasa de crecimiento de la población.

De un lado, tenemos que entre 1950 y 1980 la capacidad productiva en los llamados “países desarrollados” aumentó en un 95 %, mientras que la población solo aumentó en un 33 %. Es decir, la producción de alimentos per cápita aumentó en 47 %. De otro lado, tenemos que en este mismo período de tiempo la capacidad de producción de alimentos creció en los llamados “países en vías de desarrollo” en un 117 %, mientras que la población se incrementó en un 88 %. El incremento per cápita de la producción de alimentos fue de un 15 % (3). Empero, a pesar de este incremento en la capacidad productiva, el hambre y la pobreza han aumentado en el mundo.

Así, se colige que alcanzar una alta capacidad productiva no es suficiente para eliminar el hambre. La cuestión del hambre no se origina en una situación de escasez, sino en una de abundancia. Repetimos: el fondo del problema está en las relaciones de producción y en las de distribución.

Si bien es cierto que el hambre crónica y la pobreza se concentran en las periferias del sistema mundial, en el centro, en las llamadas “economías desarrolladas”, no son pocos los que están malnutridos y sufren la pobreza. Así, tenemos que, actualmente en Estados Unidos son 46,2 millones de personas y en Europa 115 millones las personas afectadas por la pobreza. En los Estados Unidos existen 20,5 millones de personas en condición de extrema pobreza. Pero, esta situación de deterioro de las condiciones de vida en este país, y en los de Europa occidental, no es reciente. Ya en la década de 1990, en Estados Unidos, la proporción de trabajadores que perdía su puesto de trabajo aumentó en un 15 %, en tanto que los que lograban reubicarse percibían un ingreso menor en un 14 % (4) Asimismo, entre 1979 y 1999 la mitad de los trabajadores experimentaron descensos de sus salarios de entre el 8 % y el 12 %. Y, de otro lado, mientras bajaban los salarios de los trabajadores, el número promedio de horas trabajadas a la semana aumentaba de 40,6 en 1973 a 50,8 en 1997 (5). Es pertinente recordar que la recuperación económica que se produjo en los Estados Unidos, en la década de 1990, se efectuó sobre la base de una acentuación de la explotación de los trabajadores.

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El hambre como arma de destrucción masiva

En realidad, la precarización de las condiciones de vida de los trabajadores del centro es un fenómeno de largo plazo que empieza a producirse en la década de 1980 y, dadas las características que ha asumido el despliegue del capital a escala mundial en los tiempos contemporáneos, entre ellas su extrema financiarización, es muy difícil pronosticar un giro sustancial de este cuadro.

A la par que el hambre y la pobreza recrudecen, la concentración de los ingresos en los Estados Unidos ha crecido a niveles jamás vistos antes en la historia: el 1% de la población controla actualmente el 69% de los ingresos totales de este país. Asimismo, las cuatrocientas familias más ricas tienen lo mismo que la mitad más pobre, es decir dos mil individuos tienen tanto como el capital acumulado de ciento cincuenta millones de personas (6) Entre tanto, entre 2005 y 2009, el ingreso de la población de origen latino cayó 66 por ciento, de 18 mil a 6 mil dólares, por lo que fue el sector de población más afectado por la crisis, profundizando aún más la desigualdad (7).

Al contrario, en Cuba, con un producto interno bruto bastante inferior al de Estados Unidos, la extrema pobreza y la muerte por hambre no existen, ni tampoco la desnutrición infantil, además de que exhibe uno de los mejores sistemas educativos y de salud del mundo. Y, una cuestión para subrayar, son conquistas logradas sin la masiva inversión extranjera que otros países, como el Perú, reciben, sin dar bienestar a sus poblaciones. (En el Perú, con una inversión extranjera directa de más de 7 mil millones de dólares el 2011 –según la CEPAL- el número de personas en situación de extrema pobreza asciende a casi 4,8 millones de personas) Sin embargo, Cuba es uno de los países más acosados por el imperialismo estadounidense y su aparato mediático. Generalmente, las personas que atacan a Cuba pueden tolerar sin ningún tipo de dificultad el hambre que padecen más de mil millones de seres humanos, o la muerte por hambre de 10,9 millones de niños menores de 5 años al año, pero no las barreras que en Cuba se le impone a la libre movilidad del capital, o la ausencia de libertad para acumular sin límites, o incluso la falta de bienes de lujo. Es, precisamente, la alienación mercantil un pilar fundamental del orden actual, y uno de los grandes obstáculos que hay que derribar para transformar y reconstruir el mundo.

En general, como se sabe, el santificado Estado de bienestar duró muy poco tiempo, entre 1945 y 1970. Luego de la crisis de rentabilidad del capital en la década de 1970, fue paulatinamente erosionado. El ímpetu neoliberal actual en los países del centro no es reciente. Y hoy no existen las bases materiales necesarias para una réplica del mismo. La crisis de económica que afecta a Europa, que tiene su origen en la especulación financiera, constituye el escenario para tomar medidas que benefician al capital financiero. Y las medidas tomadas, de reducción del gasto fiscal, solo pueden provocar un ahondamiento de la crisis, pues al contraerse la capacidad adquisitiva de la población no se estimula el crecimiento del aparato productivo, ocasionando a su vez un aumento de la pobreza en estos países.

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Geopolíticamente, el hambre se concentra en el lado sur del planeta

Si bien es cierto que gran parte de los afectados por el hambre viven en el área rural, y desarrollan sus actividades económicas bajo sistemas productivos obsoletos –hecho que utilizan algunos defensores del sistema para echar nuevamente a los pobres (en realidad, miserables) la culpa de su extrema pobreza-, no puede soslayarse en la explicación del problema la historia de colonialismo que sufrieron y sufren aún continentes como África, Asia y América Latina: saqueo de sus riquezas naturales hasta hoy, endeudamiento externo(8), destrucción de sus sistemas productivos y construcción de una agricultura especializada(9), intercambio desigual creciente; el subsidio de los Estados Unidos a su agroindustria, que provoca la liquidación de la agricultura de otras partes del mundo adonde llegan esos productos; la superexplotación de la fuerza de trabajo bajo distintas formas, etc. La unidad de análisis no puede ser un espacio nacional, aislado del resto del mundo, sino el sistema capitalista mundial como tal, sin dejar de lado, obviamente, las especificidades de cada país o región.

En la actual coyuntura el hambre crónica se agrava por varias razones, entre las cuales destacan la producción de biocombustibles, para cuyo efecto el capital se expande hacia las tierras destinadas a la producción de alimentos, ocasionando un aumento del precio de éstos; la especulación financiera, el negocio en el mercado a futuro; la concentración de las tierras más fértiles en manos del gran capital financiero; el cambio climático, provocado también por el gran capital, que considera “externalidades” todo lo que sea destrucción de la naturaleza (externalidades que deben pagar mayormente los pueblos), y el incremento del precio del petróleo. Todos estos factores determinan el incremento del precio de los productos alimenticios, ¡en un momento en el que se ha alcanzado una productividad mayor a la necesaria para alimentar a toda la población del mundo!

Una cuestión importante relativa al incremento de la capacidad productiva en el rubro alimenticio, es decir, a la tecnología utilizada en este terreno, tiene que ver con el hecho de que la misma provoca la inutilización de grandes extensiones de tierra en un futuro cercano. Este hecho pone en cuestión la búsqueda del incremento de la productividad del trabajo como un fin en sí mismo, sin relación con la satisfacción de las necesidades reales de las personas, y sin relación con la conservación de la naturaleza.

Asimismo, tenemos la conversión de los sistemas productivos agrícolas de los países en monocultivos, pues dejan a estos desprotegidos de la dinámica de la acumulación de capital, y su dependencia del gran capital monopolista crece por esta vía. La inseguridad alimentaria se ha extendido en el mundo. Así, por ejemplo, si en 1960 Ecuador era autosuficiente en trigo, a finales de la década de 1990 importaba el 97 % de lo que este pueblo necesitaba. Por su parte, el Perú produce menos del 10 % del trigo que consume, y Colombia el 3 % (10).

Es fundamental también hacer referencia al hecho de que, mientras que mil millones de personas padecen hambre, y otras cuatro mil millones son víctimas de la pobreza, el gobierno de los Estados Unidos y sus aliados europeos acentúan su militarismo, con la consiguiente degradación de sus sistemas democrático burgueses. El presupuesto militar anual de los Estados Unidos y sus aliados ronda el billón de dólares anuales para financiar sus guerras contra los países periféricos. Ayer fueron Afganistán, Irak, Libia, ahora apuntan a Siria e Irán. Algunos analistas afirman que estas guerras se libran no solo para obtener el control de los recursos naturales existentes en estas tierras, sino también para detener el crecimiento económico de China, impidiendo su libre acceso a los recursos naturales que existen en estos territorios.

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La pobreza según Jeff Gillette, de la serie Dismayland, en la que la fantasía de la “factoría de sueños” se mezcla con la dura realidad

¿Qué hacer? Hay gente para la que la China capitalista de hoy –rival de los Estados Unidos- es un modelo de desarrollo a emular por los países periféricos. No obstante, la China de hoy también sufre, como cualquier país capitalista, de sus contradicciones. De hecho, la crisis financiera ha tenido un impacto en este país, aunque, desde luego, no grave. Hoy mismo se produce en China una creciente sustitución del trabajo vivo por trabajo muerto en sus industrias. Por lo demás, el avance de su industria ha tenido lugar en base a una superexplotación de la fuerza de trabajo de su población -posibilitado por la existencia de un enorme ejército de reserva existente en este país- y sobre la base de la destrucción de la naturaleza. Pero, más allá de esto, el verdadero desafío de los pueblos no consiste en elegir entre uno y otro tipo de capitalismo, sino en salir del capitalismo.

El sistema imperialista no es capaz de dar fin con el hambre crónica. Pues acabar con el hambre crónica en el mundo no es lucrativo y, consiguientemente, no motiva a los capitalistas a hacer algo realmente serio en contra de ella; todo lo contrario: el hambre crónica es incluso funcional a la acumulación de capital, pues presiona a la baja los salarios del ejército activo de trabajadores. El sistema es una gran máquina que produce pauperización, exclusión y desigualdades sociales a niveles jamás registrados en la historia de la humanidad.

El sistema mundial capitalista está en contradicción con los derechos democráticos de las grandes mayorías, ¡al grado que le niega a la inmensa mayoría de la humanidad el elemental derecho a su reproducción biológica! No se exagera un ápice cuando se afirma que el genocidio está a la orden del día.

En base a varios elementos, algunos autores sostienen que la crisis mundial en curso es más profunda que la de 1929. Se habla tanto de la Gran Depresión del siglo XXI como de una Crisis de Civilización. En un artículo reciente, El debate en la Eurozona, el economista Paul Krugman –premio Nóbel de economía 2008, y de quien no se puede sospechar de marxismo- afirmó que está empezando a pensar que “nos estamos encaminando a un resquebrajamiento de todo el sistema”. Para los pueblos, la crisis actual constituye una gran oportunidad para transformar el mundo de raíz. Es necesario luchar por retirar los alimentos de la especulación financiera. Pero es necesario ir más lejos, todo lo lejos que exige la meta última de transformar radicalmente el mundo, meta a la que de cualquier manera no se puede arribar de un solo golpe. De nuevo, no se trata de elegir entre uno y otro tipo de capitalismo, de elegir entre un capitalismo financiero o un capitalismo industrial, sino de salir del capitalismo, de construir una nueva y superior civilización, y esta meta no es posible conseguir sino destruyendo el caduco orden capitalista. Solamente fuera del capitalismo, bajo el socialismo, será posible desbrozar la senda del verdadero progreso de los pueblos.

Santiago Ibarra

 

Notas:

(1) Janaina Stronzake: Alimento: ¿Derecho o mercancía? Hambre y alimento en perspectiva histórica. Bilbao, junio de 2011. El libro está disponible en http://www.rebelion.org/.

(2) El nombre de la publicación es Perspectivas Agrícolas, citado en El Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Roma, 2011.

(3) R. Pampillon, “Población mundial y subsistencia 1950-1985” en: Revista de Estudios Agro-Sociales, Universidad de Extremadura, número 149, julio-septiembre de 1989.

(4) Brener, R., citado por Sotelo, Adrián, La reestructuración del mundo del trabajo. Superexplotación y nuevos paradigmas de la organización del trabajo. México D.F., Universidad Obrera de México-Escuela Nacional para Trabajadores-Editorial Itaca, 2003.

(5) Arturo Guillén “La crisis de un mito. La nueva economía y la recesión estadounidense” en revista Trayectorias Nº 8/9 UANL, México, septiembre de 2001-abril de 2002, p. 150. Citado en Sotelo op. cit., p. 68.

(6) “Pobreza en los Estados Unidos: El sueño americano se terminó desde hace rato”, comentario a una publicación de la académica Terry Karl de la Universidad de Stanford, Página 12, 24 de abril de 2012.

(7) Edgardo Lander “¿Un nuevo periodo histórico? Crisis civilizatoria, límites del planeta, desigualdad, asaltos a la democracia, estado de guerra permanente y pueblos en resistencia” F1 Foro Social Temático, Porto Alegre, enero 2012. El texto está disponible en http://www.rebelión.org/.

(8) En 1960 la deuda externa de los países “no desarrollados” era de 18.000 millones, y, hacia 1984 había aumentado a 900.000 millones de dólares. Este incremento de la deuda externa en cincuenta veces determinó una fuga de valor, de trabajo, de capital inconmensurable, porque al monto nominal de la deuda hay que sumar las altísimas tasas de interés. Cfr. Miguel Giribets, El saqueo de África. Marzo 2011, disponible en www.rebelion.org.

(9) Así, por ejemplo, Kenia se especializó en el cultivo de flores para su exportación a Europa, Ghana en el cacao para su exportación al mercado estadounidense. Cuando entre 1986 y 1989 el precio del cacao cayó, la economía entera de este país se vio amenazada. Entre 2002 y 2003 otro tanto pasó con Etiopía, por la caída del precio del café. Cfr. Giribets, op. Cit.

(10) Janaina Stronzake, op. cit.

 

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Subterráneos. Historias, vigencias o nostalgias

Marco Salinas “Fósforo 

 

“…hay que romper los esquemas, de los que rompieron los esquemas…”
Dictadura de conciencia

*

A través de los años se realizaron aproximaciones y estudios sobre lo subterráneo, con interpretaciones, mitos, desmitificaciones y posturas novedosas, que han hecho posible que se pueda acceder a muchos datos y testimonios interesantes. Hay distintas posiciones, desde la conceptualización hasta la periodización y sus lecturas, por lo que surgen naturales discrepancias[1]. Y no hay un consenso general, pues para algunos el proceso murió a mediados de los ochentas, para otros  en  los noventas, y finalmente están los que piensan que  aún continúa en el presente siglo. En este breve artículo haremos una síntesis de los ochentas, mencionando las transformaciones del fenómeno en los noventas y sus efectos en el presente siglo, sugiriendo algunos alcances.

El llamado rock subterráneo fue un fenómeno social contracultural que no logró consolidarse como un movimiento. Para muchos protagonistas y opinantes esto fue casi irrepetible por las condiciones socio-económicas que le dieron origen, mientras para otros, fue el comienzo de toda una forma de vida que continúa, y que tuvo como base la auto-organización, la autogestión, la toma de conciencia social y la negación o crítica al sistema.

Coyuntura de los ochentas

Terminada la dictadura militar, con un programa “liberal” en curso, devino un período de crisis económica-social creciente. En medio del ascenso de partidos y de organizaciones de izquierda, huelgas y marchas, se inician las acciones armadas de un grupo de comunistas de inspiración maoísta, denominados por el Estado, Sendero Luminoso, quienes declararon empezar la revolución armada, e iniciaron la guerra para tomar el poder, con atentados terroristas, coches bomba, paros armados, sabotajes, tomas de tierras, etcétera, generando la respuesta del Estado, que tras las redadas policiales, la entrada de las fuerzas armadas al combate, asesinatos y ejecuciones extra judiciales, desapariciones, fosas comunes, arrestos tanto de culpables como de inocentes, inició una verdadera guerra civil no reconocida por el orden establecido. A esto se sumó la corrupción generalizada, las migraciones masivas hacia las ciudades, los muertos y desaparecidos casi a diario; pero sobre todo la sensación de incertidumbre, de no futuro para los sectores populares y juveniles. El Estado, con el gobierno aprista, entró en colapso, mientras la ciudad vivía como escenario de la guerra sucia, asesinatos selectivos, escasez de alimentos, apagones, toques de queda, desempleo creciente, informalidad generalizada; se vivía una incertidumbre diaria, mientras se ensanchaba la brecha económica social entre clases populares y privilegiadas.

Los subterráneos

Los antecedentes inmediatos de lo subte, a fines de los 70s., se relacionan con la idea de generar un espacio donde expresarse en español y expresar la realidad local, bajo códigos estéticos musicales propios, ya que la  escena rockera imperante, era elitista, complaciente,  alienante (tenían como bandera el virtuosismo, el cantar en inglés, con temáticas muy acordes a la de los países de la industria rockera, como tocar covers, etc.), imponiendo los cánones a los jóvenes del momento.  Paralelamente se activaron artistas, literatos y músicos que buscaban expresividad propia que devino en contestataria, y que, junto a los más chibolos, no se sentían representados por lo existente. Cabe destacar, que bandas “fusión” como Seres Van, Kotosh, Soljani, Del Pueblo, etc., fueron los que integraron la cultura popular andina y el rock o música urbana. Además de otros estilos, se expresaron también bandas más rockeriles de jóvenes, artistas vanguardistas, etc., explotando lo que ahora se llama, rock subterráneo.

Ya para 1983 hay una creciente escena en español, de donde cobraron notoriedad los más jóvenes y radicales, que terminarían encarnando sentimientos y frustraciones vividas en la época. En ellos la influencia del rock and roll, el  punk (el hazlo tú mismo y el rechazo “todo”) y otros estilos,  se hizo evidente, a pesar de la precaria información que venía de Occidente en relación a sus propios movimientos rockeriles.

Pronto devino en un fenómeno social, con una clara característica, la toma de conciencia visceral de la realidad económica–social, con una fuerte espontaneidad, una inclinación a la izquierda en general, para luego acercarse con más fuerza a interpretaciones del ideario anarquista; pero especialmente fue visceralmente contestatario. Sin una organización única, tuvo un carácter de confrontación hacia todo lo establecido, yendo más allá de la música. Involucró la autogestión en teatro, artes plásticas, poesía, fanzines, maquetas, etc. con la acción de poetas, artistas plásticos, intelectuales, bohemios, rockeros, curiosos, revistas, etc. Eran movidas en paralelo, que se entrecruzaban y  reproducían, y que terminaron confluyendo en este algo “nuevo”, que generó una “escena” propia, un circuito de rebeldía, consumo y difusión, ubicado al margen del circuito oficial. Y aunque la explosión de 1984 al 1985 auspiciaba la madurez de este proceso, “la movida” no se consolidó, no se concretó como un movimiento. Pues la disgregación ya es evidente desde 1986.

A la enorme presión de la cruda realidad, la falta de recursos económicos y técnicos, la precariedad de los eventos y la radicalidad de músicos y público, la limitada información del rock internacional, se unieron otros problemas:

  1. La difusión marginal alcanzada no logró plasmar estrategias de mayor expansión (generar un medio productivo y mercado propio o intentarlo a través del establecido). A pesar del interés algunos medios por producir discos (luego del triunfo en ventas de la maqueta auto-gestionada de Narcosis y del disco de Leuzemia, por un sello oficial), no lograron salir a un mercado mayor.
  2. Radicalidad: estuvo plagada de poses, peleas, sectarismos, etc., el raje, la chismosería, el alcohol y drogas, la diversión colindaban con la rebeldía y el interés por hacer algo más que ser solo una catarsis. La auto-marginación y la intolerancia se activaron en diferentes niveles, desde amicales, hasta sociales e incluso por el estilo o procedencia barrial.
  3. La composición social era heterogénea, surgieron contradicciones inevitables, reflejo en pequeño de una sociedad racista y fracturada internamente:                – Clases acomodadas, buscan un medio más libre, en una realidad vista sin “sin futuro”. Otros buscaban ser variedad a los que había en su entorno o no se identificaban con él.  –Los sectores populares no necesariamente marginales, donde la rebeldía y críticas a la sociedad, se presentaban como coherentes, descargaron sus frustraciones. Con un minimalismo exagerado y falta de metas más sólidas, estallaron las peleas entre “cholo punks” contra “pitu punks”, entre los “jarkores” contra los “hardcores”, etcétera, dispersando, desde dentro, el espacio que inicialmente fue compartido e indistinto.  El ser lacroso, malcriado, antitodo, radical, etc. se volvió bandera de “autenticidad”, y quiso reemplazar a la pluriculturalidad, inicial.
  1. Estos factores alimentaron el aislamiento y marginalidad. Sin la explosión de un movimiento real, las manchas se separaron y se volvieron más subterráneas que nunca, aunque se mantuvieron activos. La música tropical andina o chicha, que desarrolló un mercado que permitió la expansión de amplios sectores populares, fue la antítesis al aislamiento relativo de los subterráneos.
  1. Desde entonces se manifestó, con una desordenada continuidad, en parte gracias a “los relevos”: al pasar el tiempo los que tenían cierta permanencia se iban (los que se quedaron fueron pocos, mientras muchos se alejaban porque consideraban que se estaba repitiendo lo mismo, que ya se había hecho, que era mucha pose y remedo), siempre aparecía gente joven que se informaba de los tiempos de auge subterráneo, e intentaban “recrearlo otra vez”, continuarlo o empezarlo de nuevo.

En algún momento, luego de creciente dispersión desde 1986, las peleas y los enfrentamientos entre “pitucos” (estratos altos) y “misios” (estratos bajos)  abrirán sus propios espacios, donde manifestarán temas de la realidad, más de acorde a lo que sentían. Por ejemplo para 1987 grupos como G3 y otras bandas y manchas, renegarán del término “subterráneo”, pero continuarán tocando con grupos similares, con temas de crítica social combinados con búsqueda de identidad, con temas más intimistas, hastiados de tantas agresiones y pleitos.

rocksubterraneo

Portada del CD La historia del rock subterráneo

A partir de 1987 la “escena” se moviliza a El Hueco de Santa Beatriz, con el visible accionar de Eutanasia, (“única banda verdaderamente Punk” (Daniel F) con sectores más populares y una movida subte anarquista, continuada luego por PTK (cerró en 1993); y la Jato Hardcore (cerró en  1989) y  Los Reyes Rojos, con sectores más clase-medieros, con una serie de actividades autogestionarias contestatarias, proselitistas, musicales y diversión. Por supuesto había tocadas en los conos y el centro de Lima. Los puntos de encuentro se ampliaron de la Colmena, a las galerías Brasil, a otros distritos, y luego a Quilca, donde se gestó el boulevard de la Cultura, de artistas, literatos, bohemios y rockeros.

Paralelamente y cruzándose, se incorporaron nuevos estilos y tendencias (desde post punk al noise) mientras la movida metalera crecía ondulantemente,  a veces siendo parte de lo subte,  incluso con choques, como las broncas con la Horda Metálica. (La gran mancha metal peruana espera aún merecidos estudios).

El fracaso de una autogestión eficiente y la difusión masiva, hizo que se tenga una información relativa de lo subterráneo luego de un tiempo: En un barrio popular donde a veces se tocaba, eran vistos como “maricones” o simplemente “metaleros”, mientras que en un barrio de clase media o alta, eran vistos como “delincuentes  o vándalos”, de acuerdo a sus cánones de lo decente o aceptable.  Incluso muchos jóvenes rockeros actuales no tienen idea que esto se había dado y continuado.

Coyuntura de los 80s y los 90s

A fines de los 80s y comienzos de los 90s, la situación de violencia y crisis llegó a estados realmente alucinantes, no solo por los paquetazos económicos, sino por la generalización urbana de la violencia, desapariciones, paramilitares, migraciones masivas, la explosión de la informalidad y delincuencia. En el  92 el golpe de Estado puso en estado de sitio al país, con sus redadas, jueces sin rostro, juicios masivos sin defensa, los despidos masivos y huelgas, etcétera, y se vivió en zozobra económica y militar que golpeó con mucha fuerza; luego se alcanza la “estabilización” del régimen neoliberal desde 95, mientras se favorecía a la clase empresarial con privatizaciones, la liquidación de empresas estatales, el dominio de capitales extranjeros, a un costo altísimo en materia de derechos laborales, civiles y económicos para las clases populares.

En este tránsito, salieron los subterráneos más radicales de todos, tocando mayormente hardcore o punk, con un discurso subversivo. Pedían coherencia con la lucha armada en curso (rompían la A de la “anarquía inglesa”, se acompañaban a veces de bombos andinos y periódicos murales, fanzines como Dialéctica Rock, Juventud Clasista, etc.), estaban en línea con los grupos alzados en armas; grupos como Polución Nocturna, Capilla Ardiente, Semilla Nociva, Miseria, Clan, Bloque Inmerso, Gritos de la Ciudad, etcétera. Fueron los únicos subterráneos que lucharon frontalmente contra el “sistema”. No fueron subversivos infiltrados, fueron subterráneos convencidos de que era la única manera de cambiarlo todo. Se disolvieron a medida que paso el tiempo, y hubo muertos y presos.

A partir de los 90s, con la caída del bloque comunista y el desprestigio teórico de las izquierdas, llega el embate del llamado posmodernismo (con el cambio de paradigmas),  la globalización, el anuncio de una nueva era y la renovación del rock en general, mientras se pregona el neoliberalismo como elemento mundial dominante. En medio de discursos fundamentalistas “liberales” y la caída del socialismo “real”; el mundo monopolar con dominio de USA y Europa, entraba en vigencia.

Rock en los noventas, los alternativos y los subtes

En la cultura juvenil occidental, se manifestó con fuerza la onda grunge y/o alternativa y la parafernalia de la llamada Generación X, que se levantaba como la renovación del momento, alimentando e inspirando en nuestro país, el inicio de una “apertura” de una escena rockera al margen de la oficial. Esto produjo un período de auge y difusión de bandas y producciones en general. Con la recuperación económica, a mediados de los noventas, aparecen sellos independientes, locales, programas radiales y revistas, y se impone lo que se llegó a llamar en algún momento la “movida alternativa”. Reapareció para un nuevo público sonidos, historias, estéticas punks, hardcore, indie, etc. “arrastrados” desde la moda grunge, como algo “nuevo” y renovador. Descubrieron que aquí también  hubo movida underground anterior, por ello se prestó atención a lo subte, mientras se difundía la noventera innovación.

Maria-Teta

Patricia Roncal “Maria Teta”, de Empujón Brutal

Muchos subtes, que se habían alejado en los ochentas, entraron a los 90s luego de haberse sentido en solitario, luego de cierto alejamiento, con búsqueda personal, porque percibieron que la unión anterior había desaparecido. Ante la nueva realidad, encontraron  puertas en esta escena creciente, y fue vista como el surgimiento de grupos con cierta contraculturalidad todavía no comercial. Pronto encontraron que había un nuevo espacio para reaparecer e incorporarse a la nueva movida, mientras surgían músicos netamente noventeros.

La apertura de esta nueva “escena”, la revitalización de la música underground, los nuevos locales para tocar y escuchar, de producción, difusión y la parafernalia que se gestó, encarnaban no solo a la nueva generación (y la adaptación de mucha gente ochentera) sino que conseguía desde otras orillas, lo que los subtes no había logrado por sí mismos, una “apertura y posibilidad” de difundirse y crecer.

Entonces, mientras la nueva generación se activaba, gente de la movida subte ochentera, que querían ser artistas, componer y producir,  tomaron  impulso en la creciente nueva ola, que fue percibido por algunos, como la trasformación de lo underground a otra escena renovadora. Estas movidas  fueron vistas por muchos, como el tránsito de la etapa subterráneo (el radical ochentero) a su decadencia y/o transformación en otra cosa, y por generalización la decadencia de lo “subterráneo” a secas. Por ejemplo:

Wicho García, a quien siempre le apestó lo subterráneo, por verlo como algo posero y falso, tenía aspiraciones artísticas; después del 85 no quería saber nada de su primera banda, y continuó detrás de sus aspiraciones aprendiendo de producción hasta su nueva oportunidad, en los noventas,  “…con el tiempo dejo lo amargo…luego Narcosis fue también una puerta de salida –para lograr- la banda Mar de Copas…[2].

Pedro Cornejo pasó por Guerrilla Urbana y Frente Negro, con vena de productor con fanzines y revistas, columnista y escritor de temas rockeros, de sellos como Eureka, Navaja Producciones, el sello Apu, y difusión de rock en el programa Distorsión[3].

Rafo Ráez tenía a la banda Se Busca, luego tocó con Eutanasia, en ambos casos los integrantes se fueron al extranjero, con ganas de crecer artísticamente como solista y como tal se presentaba esporádicamente, luego terminó como Rafo Raez y los Paranoias, con letras más intimistas, una prolífica composición en letras y sonidos experimentales[4].

Gonzalo Pua, de G3, luego de tener un espacio propio sin ser ya “subterráneo”, tenía aspiraciones artísticas y creativas;  en los noventas armaron bandas paralelas como el Beat Sudaca o Back Door Men, y luego Inyectores, Kuraka, etc.

Daniel F con Leuzemia, Frente Negro, etc., también solista, era un gran oyente del rock clásico y tenía aspiraciones artísticas, produjo la Kursiles… (10) maquetas con experimentos entre 1986 y 1991, fanzines y grabaciones, fue un abanderando del rollo radical subte, sobre todo contra lo comercial y el vedetismo dentro y fuera de la escena, hasta mediados de los 90s, para luego terminar de estrella, en vías de empresario y codeándose con los que tanto despreció.

¿Y los subterráneos más “clásicos”?

Caminando en medio del tránsito, ondulantemente se agrupaban y dispersaban, denunciando la crudeza de la violencia, la sobrevivencia y la imposición de un nuevo orden autoritario, mientras arrastraban y crecían viejas polémicas:

  • Ser espontáneo rebelde y menos “artista” (los que entienden que subte o punk es ser más directo sin tanto pulimento), con fuerte tendencia antiintelectual; hacer crecer solos la “movida” sin “contaminarse” con otras escenas, y dar batalla. Ser consecuente era difundirse en ambientes propios (aunque precarios) y no juntarse con los “poseros”, la gente nueva sin conciencia subte y sus medios.
  • Alcanzar calidad artística y de producción sin dejar de ser contestatarios, no descuidar la calidad e innovarse, sin desechar el poder entrar a espacios más amplios (“caballo de Troya”) con variadas estrategias, sin perder la “esencia” para que se conozca la propuesta y servir de impulso para que entre la “mancha”.
Pogo

El pogo, rito emblemático del rock subterráneo

Los ataques, pleitos, el sabotaje interior y la indisposición entre la misma gente estuvo permanente desde entonces, muchos abanderados radicales atacaban a los amigos por diferencias de enfoque, al no tener metas más tangibles para alcanzar como grupo. Sin embargo, siempre se armaban bandas, con gente de antes o nueva, reagrupándose o separándose, tomaban fuerza para luego dispersarse, esa es la constante de su ondulante permanencia. Son los minicircuitos, movidas dentro de movidas, de corta o mediana duración, actividades, producción y difusión ondulante.

A comienzos de los noventas, la gente nueva con ya veteranos subtes se organizaron en el Taller, con gente de Eutanasia,  Cesar N,  Erik de Desconcierto,  KRFG (KontraReaccionariosFascistasGenocidas), Extraña Misión, Irreverentes, como también a gente de la plástica, poetas, etc., quienes llegaron a realizar un par de conciertos y editaron una maketa en forma conjunta titulada «Producción Autónoma» con los grupos: Ellos Aún Viven, Combustible, Último Refugio, Actitud Frenétika y los Desayunados.[5]

También se grabó en el 92  No Hemos Muerto (con Dictadura de conciencia/PTK); Al Ritmo de Mis Huesos (con Profetas del Carajo); Emergiendo de la Clandestinidad (con Reaxión), etc.

Mención honrosaLeo Bacteria, quien en 1991 con su banda pionera del noise, M.D.A, Manifiesto de Asquerosidad, sacó Pobredumbre Social, maqueta editada en 1991 por Asco Tapes, la misma que en el 2008 fue re-editada; luego formó Insumisión, industrial hardcore, y una serie de formaciones, editor del fanzine Azko. Militante subterráneo y anti taurino. Formó luego el exitoso Pestaña en el 2004; en el 2009  formó Paladar Conejo. Su producción fue prolífica con una serie de grabaciones y experimentos electrónicos, murió en el 2011.

Entre 1992-1994 Piero Bustos organizaba los “Lunes del Sapo, en la muy concurrida Las Rejas o el Chino, llamado luego Mamani’s Pub”, donde se dieron una serie de actividades de poesía radical, con rock subterráneo y rockandroll, “…Grover Gambarini actuaba como maestro de ceremonias, con el uniforme punk, mientras –por ejemplo- Richy Lakra y los Poetas del Asfalto se desgañitaban con sus aguerridos versos en la garganta. También… a los remanentes de Neón, Estación 32, Cultivo, Vanaguardia, Geranio Marginal, Zafarrata, Noble Katerva, Aedosmil, todas agrupaciones poéticas de los 90s –un tanto ya dispersas- pero que volvían a la carga… cuando no Domingo de Ramos y su bandera negra de Kloaka. O la belleza y lucidez de la poeta Dalmacia Ruíz-Rosas…”[6]. Se convirtió en un punto de encuentro y actividades contraculturales de Quilca, con algunos registros fílmicos. Este bar adquirió fama cuando desapareció la No-Helden, del jirón Chincha con Wilson, y ya no había un hueco para realizar conciertos subtes.

También se hicieron actividades en el Foco Rojo, que era un pequeño video pub del distrito de Breña. Tocaron allí Psicosis, Del Pueblo, Visos de Burdeos, Mojarras, Combustible, Cardenales, Zopilotes, Kamuflaje, etc. En septiembre del 93, Piero Bustos ―quien cumplía años esa noche―, fue invitado para abrir el show de Mojarras, y durante su segmento fue apoyado por Nilton de Actitud Frenética, en batería, César N, en guitarra y Daniel F, en bajo[7].

En el 93, algunos evaluaron y percibieron que se venía otra ola de la “movida”, conscientes que se arrastraban algunos lastres como el discurso politicoide exagerado, perspectivas inalcanzables como la revolución social, las poses punk de barrio sin metas, las drogas, etc., mientras habían algunos intentos por llegar al reconocimiento usando los medios más oficiales, participando en grabaciones o simplemente armando bandas.

Mientras, bandas con impulso de la Onda Alternativa tocaban, y viejos subtes se incorporaban al nuevo impulso rockeril, ejemplo Los Espirales, que tocaban con el renacido G3 y QPD CARREÑO, Voz Propia, Rafo Ráez, etc.

Los más “subtes” produjeron la maqueta ENTRE HÉROES Y COBARDES (con PTK. Dictadura de Conciencia, RX, Deformales, Ratas, Malditos Poetas, Rafo Ráez, Actitud Frenética, Dogma SS), Si Pudiéramos Vivir de Rafo Ráez, y No se Apaga el Motor de Combustible,  Emergiendo de la Clandestinidad de Reaxión,

A partir de 1994 la cosa siguió creciendo, y se dio una gran difusión en tocadas y ventas de sus producciones. Sin embargo confluyen bandas nuevas y rejunta de viejos subtes reapareciendo para el nuevo público. Había expectativas similares a las de 1984, y era vista como un año de transición[8]. Los locales, pubs, discotecas fueron los lugares que se abrieron para tocar:

Se activó el CONDOROCK– Festival de “Música Alternativa”, auspiciado por la Municipalidad de Lima, en la Carpa (en el mismo lugar de los ochentas) y que sirvió de vitrina para las bandas “emergentes” de ese entonces. Tocaron Leuzemia, Narcosis, Mar de Copas, la Liga del Sueño, Dolores Delirio, los Hijos del Sol, Del pueblo del Barrio, Rafo Ráez, Los Mojarras, Radio Kriminal, Psicosis y Azules Moros. Mientras los Leuzemia se  volvieron a juntar en el Mamani’s Pub[9].

Aunque comenzaron a tocar en lugares más “fichos” y había una creciente movida, se separan Deformales, Ratas, SNA y otros, surge Kólico, tocan los Rupturas, Hadez, Kranium (banda a veces llamada de folk metal mezcla el heavy metal con el folk de los Andes y el pasado milenario de la cultura inca, admirada por su estilo único y sus temas sociales), Psicosis, PDI, Profetas del Carajo, Radio Criminal, Desarme. Mientras unos grupos se separan surgen otros como Autonomía, Último Refugio, Ensamble, Muerte Prematura, Woos, RX, Claro Pe Loco, Kamuflaje, Belika, La Porción, Circo de Marionetas, Ilusión Marchita, etc.[10].

Además tocaban bandas hardcore como Dictadura de Conciencia, apareció primero en el recopilatorio No Hemos Muerto, junto a las bandas como Desarme, PDI, Nada Tuyo, Futuro Incierto, Decisión Final. Luego en un Split en vivo junto a Psicosis llamado En Todas Partes. El demo oficial sería un split junto a PTK, grabado en 1994 en el estudio del recordado Fílderes[11]. Tocan también bandas como Komando Antimierda (con la vocalista Mabel), Komplot, Hecho Nada, Generación, Los Rezios, etc., en diferentes sitios, pero sobre todo en un nuevo punto del momento alternativo, Barranco.

Todas estas actividades, la aparición de viejos Subtes y el número de bandas, además de la moda de la Generación X, hizo que se descubriera a un creciente público, la existencia de un “underground” anterior. Mientras la moda alternativa y la comercialización se imponían.

El 95 y las expectativas

Se abrían sellos, radios, producciones, locales y tocadas. Proliferan grupos nuevos y viejos subtes rearman sus bandas o forman bandas nuevas. Esta situación rockeril emergente, era heterogénea, ya no era necesariamente subterránea, pero si tenía su impronta en la mayoría de eventos. Desde el Agustino hasta Barranco, pasando por Quilca, al cono norte, sonaban programas radiales de rock, etc.

Se juntaron otra vez los Leuzemia, con ideales de presentar lo hecho y hacer más cosas y servir de impulso a lo “subterráneo” (ahora medio mezcla entre grupos más proletas y otros en ascenso como artistas) en pleno resurgimiento. Además de festivales, conciertos, grabaciones, fanzines y revistas,  parecieron videos de rock en programas como Hard Head (canal 33) o Disolvencia (canal 11). Se consolidaba el sello Navaja, produciendo Cero de Dolores Delirios, distribuyó el disco A la Mierda lo Demás de Leuzemia (de éxito inmediato). Combustible grabó De Tripas Rock n Roll. Tocaba Rafo Ráez con grabaciones y presentaciones, Radio Criminal, Resortes, Psicosis, Azules Moro, La Sonora del Amparo Prodigioso, Los Criollos, etc.

Habían bandas en espera de “subir” y bandas con renovado espíritu subte y/o rockero, como Cardenales, Combustible, Irreverentes, Desidia, Futuro Incierto, Kaos y Desorden, Carnaval Patétiko, Perú No Existe (interesante propuesta dark punk o death goth subte?), SdH (Sudor de Huevos), Los Rezios (siguen tocando HC hasta hoy, incluso con incursiones en Europa), Dios Hastío (que se volvieron una de las bandas más importantes del hardcore crust latinoamericano hoy en día), Perros Hambrientos, Tres al Hilo, Autonomía, Porkavida (luego Aeropajitas), Ilusión Marchita (dark), Dogma SS, Malditos Poetas, Cenizas, Irreverentes, Desastre Social, Rupturas, Héroe Inocente, Manganzoides, etc.

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La ciudad de la furia: Lima, al fondo, el Cerro San Cristóbal

Pero las diferencias internas y conflictos se agudizaron, incluso en eventos grandes, por ejemplo, el festival del Agustirock 95, con gran infraestructura y bandas del momento (Mojarras, Actitud Frenética, Combustible, G3, Mar de Copas, Leuzemia, Rafo Raez, Dolores Delirio, etc.) que terminó en broncas y peleas inútiles de los asistentes, fue el mismo día que el Gran Encuentro Nacional de Cultura (con bandas más “subtes” como PTK, Perú NO existe, Desastre Social, Perros Hambrientos, etc.), que convocaba a gente de provincias, terminó en bronca[12]. Además había “autosabotajes”, descoordinaciones idas y venidas de bandas, pero sobre todo la confusión en participar en tu “propia” escena o ser parte de esto nuevo que se gestaba y visto con mucha desconfianza.

Recrudeció más  el enfoque sobre cómo ampliar la propuesta subte: por medios propios autogestionados para preservar su esencia contestataria o aprovechando medios más comerciales, con el peligro de ser “suavizados” y hasta cambiados, a cambio de difusión y ventas. Se planteaba también que si las bandas llegaban a alcanzar notoriedad, servirían como punta de lanza para abrir espacio a las bandas subtes, para que “emerjan” y lleguen a la difusión.

Con una simpleza ya clásica se dividía a la gente entre los “subterráneos” y los “alternativos”, y sus respectivas generalizaciones, a pesar de que se entrecruzaban en este proceso. A veces esos conceptos eran usados casi indistintamente en muchas actividades y publicaciones. Muchos fueron duramente criticados, como Voz Propia, Combustible, Narcosis, G3, Zopilotes, Liga del Sueño, Psicosis, Mar de Copas, etc. (Esto era la extensión de la tradicional y subte más “radical” tendencia ochentera, de acusar de vendidos o inconsecuentes a bandas como Voz Propia, Eructo Maldonado, Lima 13, Eutanasia en el 87 por sus acercamientos a medios no auténticos o autogenerados) siendo una de las voces más visibles y acusadoras la del Daniel F, quien requintaba contra todos “ellos” desde su pasquín Tarántula y lo siguió haciendo por un tiempo más.

El tan ansiado circuito underground, bajo el ideario ochentero (incluso hubo cambios de temas de denuncia, más intimistas, antiautoritarios, animalistas, etc., ya no era la guerra), pululaba,  pero siguieron apareciendo y desapareciendo  los minicircuitos, que fue la manera de manifestarse estas movidas, bajo un creciente ola de sellos, programas, grabaciones y festivales de música rock en general.

Despegaba también el estrellato con fuerza y un nuevo circuito rockeril más heterogéneo y con perspectivas de rentabilidad y fama. Se delimitaba límites:  “…los grupos que ke se han dado cuenta de que son buenos tienen en sus miras, simplemente, vivir de la música, explotar lo que ke saben, sacarle el jugo a esa “habilidad ke Dios les ha dado”… Lo triste es ke en ese camino, se olviden de sus orígenes, se olviden de su lugar de procedencia, de donde salieron y de kienes, en un primer momento, les dieron su apoyo…” en referencia a Mojarras, Zopilotes, quienes negociaban sus pagos con empresarios y organizadores subtes, por igual[13].

A fines de los noventas ya estaban delimitadas las fronteras; con bandas nuevas (“alternativas”) o recicladas, que se mueven en un creciente circuito rockero, con grabaciones, festivales, difusión y un creciente público admirador, y por otro lado grupos subtes de viejo cuño, apareciendo y desapareciendo, por ejemplo:

En un concierto llamado “Demos Muerte al Alternativo (porque el único alternativo que vale la pena es el alternativo muerto…): tocaron Dios Hastío, Generación Perdida, Los Rezios, Aslo Q’ Chucha Punk Ron, Complot, Komando Antimierda y Agresión Extrema, en el local El Más Allá de Barranco. Estas tocadas eran compartidas con bandas como Aeropajitas, Hecho Nada, Espirales, Autonomía, Irreverentes, y bandas más “rankeadas” de lo subte como PTK, Dogma SS, etc. Codo a codo, en el entorno del emergente Rock “alternativo”.

poster-concierto-subte-80Bandas rabiosamente subterráneas grabaron Nuestro Silencio Ahoga sus Gritos, con el colectivo Sonidos de Acción de Lima. Con: Hecho Nada, Komando Antimierda, Autonomía, Irreverentes, Generación Perdida, Aslo Q’ Chucha Punk Ron, Complot, Rezios, Irreverentes.

En 1997 se editó “Mil Gritos Contra el Tedio”, con la bandas Mar de Copas, Cementerio Club, Los Nuevos Predicadores, El Guetho, El Berde Borde, Distorsión, Maldito Sur, El Aire. Por Apu Records, el ascenso de la creciente movida alternativa. Mientras los subtes siguen pululando intermitentemente (los Rezios se autogestionan la maqueta Joder es Necesario).

Surge el colectivo Poetas del Asfalto (antecedente El Poste), que desde su nacimiento reivindicó lo subterráneo, dirigido hacia las letras, la poesía, música underground, etc, destacando el Richi Lakra, luego con el Primo Mujica y muchos e intermitentes colaboradores. Su continuidad hasta el siglo XXI lo sindica como el fanzine más longevo del Perú, por ello su gran importancia como referente a lo contestatario, marginal y jodidamente autogestionario, relacionado a la cultura underground, subterránea, callejera y marginal.

En la vieja línea subte, prevaleció la incapacidad de coordinar y organizarse para lograr las metas de expansión, repitiendo viejas deficiencias, donde bandas subtes eran criticadas por tocar en pubs u organizadas por algún sello, o a bandas que cobraban interés masivo, acusados de vendidos, Es decir dispersión desde dentro, incapacidad de consolidar trabajo coordinado. Ya no era los “pitu punk” contra los “misio punk”, se había transformado: se aferraban al viejo concepto ochentero de ser “subterráneo”, (equivalente a ser consecuentes), ahora eran los subterráneos  contra los alternativos (los “vendidos” o los nuevos comercialones poseros), sin delimitarse claramente, quién era quién y qué se estaba gestando: un nuevo escenario rockero, heterogéneo y diverso, en ascenso, que daría paso a bandas y festivales “consagrados” en el siglo XXI.

Para 1998 en la escena rockera emergente se hablaba de la “Masificación Subterránea”: “… en los procesos de masificación de la escena, la evidente demanda, produjo mayor y mejor oferta de bienes de producción, mejores instrumentos, equipos de sonido, de grabación sonora u audiovisual, etc. Sumado a acceso a recursos (de software, muchas veces pirata)… además del creciente acceso a discos en blanco y eventualmente al establecimiento de fábricas disqueras. Todo esto dio como resultado de  proliferación de productos creados desde los distintos circuitos que cada banda lograba articular…[14], reconociendo la gran importancia de haber gestado un circuito propio, pero sin tener el elemento de crítica y conciencia social confrontacional, como un pilar necesario.

Muchos pensaron que se estaba alcanzando una de las metas de lo “subterráneo”, la autogestión y circuito propio  y durante un tiempo (y a veces aún hoy), el “ya lo conseguimos”.

Desde orillas distintas, y a veces llena de puentes, se entendía de diferente manera lo que era o no era subterráneo, lo actual o lo anacrónico. Mientras en una serie de tocadas y actividades de bandas “subterráneas” sale la maqueta Rock Contra los Ricos, con los Rezios y Autonomía. En 1999 salen maquetas como, Desde la Cotidianidad, con Rezios y ANFO.

Una nueva generación se unía a la de los “alternativos” noventeros en el tránsito al nuevo siglo, ya no eran los ochentas obviamente: proliferan los conciertos, festivales, discotecas, masas de nuevos jóvenes consumidores de la nueva escena, con algunas atracciones por la contracultura, la rebeldía de fin de semana, excesos de drogas y experimentación, marcas de ropa y discos nacionales e importados, mientras el gobierno de Fujimori-Montesinos, agotado por la profunda corrupción, que había engendrado un verdadero narcoestado, se mantenía a fuerza de autoritarismo y de privilegiar al sector empresarial y privado, y se manifestó una naciente crisis económica. Sectores muy variados, desde una alicaída izquierda hasta demócratas de todo tipo, se manifestaban en las calles, reclamando democracia verdadera y denunciando la podredumbre política. Miles de jóvenes activos eran parte de este tránsito, desde universitarios, hasta trabajadores, jóvenes que ya no tenían que sobrevivir a bombas o paquetazos, mientras que los artistas emergentes del período anterior, vivían la nueva realidad y producían para ella.

“… Lo que se puede decir hoy de las movidas es que su consistencia política, cualquiera que esta fuera, resulta más un deseo que una realidad. El perfil del cliché de la generación X, es decir el de una juventud estimulada por las drogas y el exceso, donde el placer estético se absolutiza desplazando todo tipo de preocupaciones “sociales” y donde la ética del individualismo marca el horizonte de sus aspiraciones personales, tal vez esté más cercano a los jóvenes de clases medias que participan en las movidas de lo que uno podría esperar. Tomando en cuenta algunas excepciones, se trata de chicos y chicas de clase media poco conscientes del país cholo y bullente en el que viven…”[15].

1987. EP Ataque Frontal (New Wave Records, Francia)

ATAQUE FRONTAL s/t 7″ 1988. Arte: Jaime Higa.

El circuito creció y había gran demanda y oferta en la escena. Es la era de  los conciertos masivos con importantes inversiones, una ola, sobre todo, del punk y hardcore melódico (influencia del pop o neo punk), los chikipunks entraron con fuerza en la escena (reinaron hasta el 2003): hijos de la “pacificación” y la era digital, favorecidos por la nueva escena y cantando a una realidad más intimista, segura, una escena divertida y de “protesta” suavizada, fueron la moda del momento. Influenciados por el punk melódico estadounidense, prosperaron 6 Voltios,  Dalevuelta, Tiempo Fuera, Tragokorto o 40 Gramos, tocaban con Rezaca, De la Nada, Diafonía, Número Perfecto, 40 Gramos, Recarga, Estado de Sitio, etc., y se reprodujeron en grandes festivales. Se tocaba en el centro, Barranco-Miraflores, Los Olivos, el Cono Sur, etcétera, pero se fueron disolviendo y dieron sus últimas patadas exitosas en el 2006[16], quedando las bandas de más renombre.

Por un tiempo los chikipunks eran el “enemigo” visible, acusados de impostores, poseros, alienados, niños bien disfrazados de rebeldes, etc., por los subtes de viejo cuño. Se masifica el  repetir fórmulas seguras en lo musical y estético, apareciendo modas fuertes como el Emo (que tiene una reproducción de bandas y circuito vía Internet) influenciados por la vertiente  que destacó más por su apariencia andrógina y el reciclaje visual de otras tribus urbanas,  adecuándolos a su naturaleza adolescente, el intimismo destacando lo emocional, sin fines definidos. Fueron atacados por metaleros y “punks” extremistas. Pronto se difundió la moda emo por la ciudad, incluso en grandes sectores de jovencitos no rockeros, sobre todo en los conos, donde predominaba la chicha. Su notoria presencia duró hasta aproximadamente el 2008.

También los Emo incomodó a mucha gente, por ejemplo se dio el concierto Para de Sufrir Conchadetumadre, con Ezquisofrenia, Agresor, MAD –rock político, Justicia Inmoral, A.K.M, Hongos en el Cerebro, Los Chuzcos, Desacuerdo (rock and roll), Generación Perdida, Narcolexia, El Terrible y los Monogoloides, PTK, Tres Testículos, etc.

Desde el 2000, la escena rockeril creció en lo artístico musical, con una gran diversidad, difusión y mercado. Impulsaron el ahora llamado “rock nacional”  a niveles que  la industria del pop ochentero, no había podido sostener ni diversificar, pero ahora viejas estrellas ochenteras celebran junto a las nuevas  súper estrellas locales, quienes prosperan y tienen su propios retos de difusión y producción, en medio de un pujante público, ávido de hits y coleccionables temas. La radio y TV aún no les abre ampliamente las puertas (aferrados a los muy rentables y “seguros” cumbia, reggaetón o salsa), lo que sirvió para que algunos digan convenientemente, que son los underground o incluso subterráneos. Sin embargo el estrellato y masificación fue disipando y hasta disolviendo, en general, algún contenido de conciencia social  y crítica radical al sistema (si alguna banda tenía o tiene eso) y/o volviéndolo nada incómodo, complaciente, un producto más, un estilo más,  siendo parte del mainstream, lo dominante hasta hoy. Este logrado escenario rockeril  en su conjunto, no es contestatario (crítica y conciencia social) ni contracultural, más todo lo contrario, es parte dinámica del sistema, así como lo fueron los grupos pop de los ochentas. Paralelamente estrellas internacionales de renombre, visitan el país con teloneros consagrados, y una amplia difusión digital, disqueras, sellos, revistas, colectivos, grabaciones y premios en el extranjero, etc.

Desde el 92 se había manifestado con fuerza los  “correlatos locales de procesos globales”, un mismo proceso que se dio antes (los subtes ochenteros habían generado una peculiar identidad de tiempos de guerra y carestía); aparece música, tendencias, etc., en el extranjero, que se reinterpreta de acuerdo a la realidad local, a veces, de manera mucho más acelerada; incluso hay una variedad de propuestas que van más allá de la etiqueta de lo que es rock, que implica una variedad de estilos y fusiones, diversidad que proviene de la primera escena subterránea[17]. Por ello hablar de un rock netamente peruano, (el “rock nacional”) no se puede en términos puristas.

Anarkopunks y Destroys

Entre 1998 – 2006, surgió una mancha, con los idearios básicos de los subterráneos, la crítica social, la autogestión, lo antisistema, la idea de tener su propio espacio y escena, pero centrándose en la anarquía y lo punk. Pero también otra mancha, que defendieron el ideario de vivir sin imposiciones, lo antisistema, y se expresaron en medio de la bohemia y la parafernalia “callejera”, como volviendo a lo más simple del rock: ser “libre”. Un ambiente mezclado, a veces enfrentado, otras confluyendo.

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LEUZEMIA – Leuzemia (1985)

Los Anarkopunks: gente que se sentían punk y querían trabajar por lo libertario, la Anarquía a fondo, se desarrollaron en el cambio de siglo. Inicialmente se consideraban la continuación del rock subterráneo, en cuanto trabajar en colectivo (algunos lo llamaron neosubterráneo, pero esta denominación no pegó), pero luego evaluaron que lo subte estaba disperso, que devino solo en musical, y estaba medio mutilado. Se organizaron eventos relacionados con la música con el colectivo Axión Anarko Punk. Inicialmente compartían espacios con otras bandas como ARZ, Asmereír, Tragocorto, Irreverentes, etc., y otros eventos netamente políticos. Incluso se grabó “Yo los Descubrí” con Anfo, 6 Voltios, Generación Perdida y Diazepunk.

En busca de coherencia, gestaron un circuito propio, interdistrital y hasta en otros departamentos, con tocadas, proselitismo activo, festivales, conversatorios, debates, fanzines, boletines, colectivos y una tupida red de comunicaciones y escritos (Buscando un Camino, Desobediencia, Contradicción, La Protesta, El Grillete, Barricada, Detesta!!, Invasión Ácrata, etc.), con nexos con movidas internacionales. Incorporaron corrientes como el veganismo, la libertad sexual, derechos de los animales, ambientalismo, etc. La banda Generación Perdida (grabaron el 99 la maqueta Anarkopunks contra el Estado) destaca por ser uno de los pilares, además Dizpareuna, Dislexia, Sabotaje, Ekidad, Mili KK, Ingobernables, A.S.C.O., Los Dólares, Autonomía, etc. Con clara influencia estético, teórico y organizacional de las movidas anarko punks de otros países, siendo prolíficos en actividades autogestionadas y contraculturales. A partir del 2005 – 2006 se disgregaron como bloque, luego de haber generado su propio circuito.

“…Nuestra cultura es el punk, fusionado con el anarquismo, continuar la evolución, ya no estamos en el 77… nuestra cultura es el punk, nuestra política el anarquismo, abrir espacios contraculturales, actuando como herman@s de lucha…!” Generación Perdida

Entraron en contradicciones internas, deficiencias de organización y alcances, cierto aislamiento y fueron acusados de sectarios y autoritarios. “…Entonces cada uno se iba apartando, quedando el término, el cliché de repente, algo inmanejable en cuanto a la idea de movimiento, como lo subterráneo; para mí lo subterráneo no es que haya muerto pero sí el movimiento pues no está, es inexistente. Eso me pasó así, con el anarcopunk…muchas de esas bandas que se decían anarcopunk, la gente misma…abandonan el nombre y comienzan a llamarse solamente punks, relacionados claro con la lucha anarquista y todo…[18].

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EUTANASIA en uno de sus conciertos de 1988

Los Destroys: eran músicos y público como parte de la “escena” underground en general, que inicialmente compartían escena también, con los anarkopunks, pero estos, al “cerrar filas” pidiendo más coherencia, causó en muchos una reacción: sintieron imposición, manipulación, y que no debían “obedecer”. Pregonaron el rechazo a cualquier intento de querer “dirigirlos” contra todo “autoritarismo”, defendieron la idea básica de la libertad y espontaneidad y crítica social, en medio de conciertos, reuniones siendo parte de un ambiente callejero, rockero y bohemio. Ambas manchas se entrecruzaban en tocadas, espacios público, y relaciones amicales. Terminaron moviéndose en paralelo a la movida anarko punk y hasta hubo “enfrentamientos” y encono, por pregonar enfoques distintos dentro de lo underground. Tocaron bandas como Epidemia Punk, Morbo, Ingobernables, Inexpertos, Punk Sucio, Escopeta Sexual, Cerebros Podridos, Escoria, Alcohólicos Cadavéricos, Los GatoZZ SucioZZ de Lima, etc.

“…Soy un borracho, soy un destroy, y en las calles podrido siempre estoy…” – Alcohólicos Cadavéricos

“…a toda esa gente que vive lo normal, solo una cosa nos queda por pensar…soy lo ke quiera y !vete a la mierda!”  –  Morbo

Se llamaban a sí mismos punks, subtes, rockandroles y/o destroys, o sin ninguna etiqueta (solo soy yo, no soy nada, se tú mismo, etc.) indistintamente. Practicaron la autogestión, lo antisistema y la cultura callejera.

“…no es una ¨ A ¨ encerrada en un círculo… ni tampoco es una esvástica…es una mierda integral que creo se opone a lo que comúnmente la gente llama música Rock… el Punk viene a ser el Rock and roll… pero un poquito más rapidito…” banda punk  Los MalditoZZ GatoZZ de Lima[19].

Con el tiempo, tanto anarkopunks como destroys se fueron indiferenciando como movidas visibles, formando parte de los minicircuitos actuantes. Quedan todavía gente y grupos que se identifican con estas movidas.

El Averno

El Jr. Quilca, se convirtió en un reducto de actividades artísticas y contraculturales entre 90s y el nuevo siglo, anarquistas, subtes, metaleros, punks, hardcores, literatos, poetas, artistas urbanos, bohemios, pastrulos, gente sin etiqueta, curiosos, etc. En medio de una ebullición de tocadas y actividades, incluyendo  Cailloma, y locales similares, pululaban los subterráneos. En el boulevard, gente de la movida inicial subte estuvo en amplia actividad a fines de los ochentas, cuando Piero Bustos y Jorge el Negro Acosta, organizaron los “Quilca Chous” en pleno boulevard, al costado del cine Colón, se congregaban, con el “Comité Killka” de la poeta y activista Mary Soto (ex-Kloaka) para presentar poesía & rock. Del pueblo, Voz Propia, Los Mojarras, Eutanasia. También participaron artistas plásticos del colectivo NN de Alfredo Márquez y Alex Ángeles, Pp Lucho García y el brillante Enrique Wong, fallecido antes de tiempo. Y algunos actores de teatro, por ejemplo del grupo “Clavo & Canela” y “Kuerpo” o de lo que había sido “Ulkadi”, a la sazón “Nonato” con Miguel Blásica y la talentosa Martha Gutiérrez[20].

El  Centro Cultural El Averno nace luego de ser retirados los ambulantes libreros de Quilca en el 97, a fines de ese año. El negro Acosta (Del Pueblo) alquilo la tienda del Jirón Quilca 236-A, donde explotó ese espacio “…que todos los artistas necesitamos: libertad de crear, libertad de pensar, libertad de decidir, creación total sin parámetros ni restricciones, todas las sangres, la más lúcidas y frescas propuestas, locura total, vanguardia interminable. UN ESPACIO LIBRE Y AUTÓNOMO…”[21]. Con el concurso de muchos colaboradores, se fue transformando en una obra colectiva y un  lugar contestatario autogestionario, no solo en el arte sino en la política (Acosta lo llamó “Partido Extraterrestre”). Se pintaban murales con artistas comprometidos, se armaban pancartas y reuniones al final del gobierno fujimontesinista, de donde se salía a marchas y manifestaciones; también pasacalles de arte urbano y andino, antitaurinos, en defensa del agua, contra la corrupción, etc. Se organizaron charlas, festivales de poesía, teatro, exposiciones políticas, etc. Se convirtió en  el único centro cultural y contracultural en donde se expresaban diversas manifestaciones desde las andinas, afro peruanas, reggae, rock, metal, recitales, teatro, conferencias, teatro, cine, refugio de comités de provincias, subterráneos, ferias, etc., El Averno incentivó a la cultura vanguardista de los jóvenes y sus expresiones artísticas. Fue un lugar reconocido en guías mundiales de centros culturales. Acosta comentó de forma anecdótica que un día le tocó la puerta un extranjero con una guía turística en mano que listaba al Averno como el único centro cultural alternativo en el Perú y uno de los pocos en América del Sur[22]. El local fue cerrado el 2012, aunque la organización El Averno (Uchu pacha) sigue activo.

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El jirón Quilca y El Averno (Gisell García Sayán)

Una vez más no fueron los subtes los que produjeron este espacio con autogestión, conciencia social crítica, y contracultural propia, pero formaron parte de ella, “… fue uno de los últimos lugares donde se podía reunir la gente… para diferentes eventos… se aprovechó el espacio abierto, hasta cierto punto… pero no como lugar de producción objetiva, subterráneo de repente también, pero poco que ver con la onda punk, como sabes, la gente del negro iba por otro lado…”[23].

 El  Rock Nacional, el rock oficial de estos tiempos:

Aunque esquivos la televisión nacional, y las más importantes radios, el rock en nuestro país tiene un circuito de producción, distribución y difusión de una variedad de bandas y estilos que buscan la consagración y el estrellato. El uso de festivales y conciertos en vivo y  la difusión por internet, son el factor dominante, ya que la piratería sonográfica no tiene control como en otros países; aun así, la grabación de CD y los sellos, productoras es el sostén de la nueva escena. Se dieron grandes conciertos, a manera de ejemplo mencionamos:

El Festival Rock en el Parque de la Muralla 2010, La Mente, Los Protones, Autobus, preparándose para abrir el concierto de Franz Ferdinand, Catervas, Los Mojarras, Barrio Calavera, Yacks, Las Amigas de Nadie, Los Wannabes y Mermelada Pesada desde Tarapoto.

Los festivales El Rock en el Parque del 2013, en la explanada del Parque de la Exposición: con emergentes estrellas: 6 Voltios, Asmereir, Aeropajitas, Inyectores, 3 al Hilo, Tragokorto, M.A.S.A.C.R.E., Emergency Blanket, Mauser, Millones de Colores, Diazepunk, Psicosis, Serial Asesino, Contracorriente, Barrio Calavera, Voz Propia, Area 7, Estado De Sitio, Alhambre, Adictos Al Bidet,  Mortero, Hastakinomas[24].

Los festivales Lima Vive Rock, desde la gerencia de cultura de la comuna limeña, como la del 2014 con Frágil, Narcosis, Mar de Copas, Uchpa, Laguna Pai, Amén, Comité Pokoflo, además de Vaselina, Suda, D’mente Común, Mauser, Los Mortero, Héroe Inocente, Desarme, Adictos al Bidet, Gomas, Los Bacantes (ganadora de Lima Rockea 2014) y Shetevus (ganadora del Concurso de Bandas Emergentes de LVR)[25].

En el 2017 con más de 20000 asistentes, se organizó el Festival del día del Rock Peruano, con la no tan “peculiar” organización:

Consagrados; Mar de Copas, Libido, Zen, Leusemia y la Liga del Sueño;

Alternativos, como Tourista, DaleVuelta (que retorna a los escenarios luego de varios años), Futuro Incierto, Difonía, Serial Asesino, entre otras;

Rock & Pop: Mar de Copas, Libido, Amén, Río y Raúl Romero. También: Zen, La Liga Del Sueño, Trémolo, Los Mojarras, Campo De Almas, Dolores Delirio, Cementerio Club, Tourista y Daniel F.

En el escenario “Under”: Dalevuelta, Futuro Incierto, Narcosis, Chabelos, 6 Voltios, Asmereír, Metamorphosis, Diazepunk, Difonia, Terreviento, Serial Asesino, Por Hablar y Contracorriente[26].

La nueva realidad rockeril, con una alimentada clase media emergente, la búsqueda de prosperidad económica y ascenso socioeconómico, etc., y un público rockero en general, es la cantera de los nuevos productores y consumidores del  llamado Rock Nacional. El uso de la conciencia social y la música juvenil como elemento contestatario ante el sistema, esta relegado a quienes creen y viven con eso, pero en el mainstream del rock (dominante) en lo que va del siglo, en su conjunto,  no.

“…a los chibolos les digo, hagan una canción para la radio, hagan un video clip como sea, traten de meterse en las entrevistas que sea… porque eso les va ayudar a que se puedan realizar… ahorita me parece que ese es el camino… yo creo que ya la música ha dejado de ser la quinta rueda del coche…[27].

 Los subtes… ya fueron?

Existen la diversidad, la heterogeneidad, minicircuitos, muchas movidas que a veces se cruzan u oscilan entre niveles más “under” y los consagrados;  o van por su cuenta, variedad de estilos y corrientes. Algunas bandas permanecen, otras van y vienen, pero siempre hay una permanente generación  de artistas y público. Con una producción de maquetas, cds, y fanzines, con un intermitente circuito de producción y difusión, estas manchas se mueven al margen del sistema comercial dominante, hasta que logran acercarse o entrar en él, es decir del llamado exitoso “Rock Nacional” actual.

Por ejemplo en el 2000 salió el Compilatorio Tu mama Calata. Lima la Podrida bandas: 3 Al Hilo, Escopeta Sexual, Suicidas, Punksucio, Razkolnikov y los Escarabajos Obreros, Héroe Inocente, Desakuerdo, Mortero, Benel y los Bandoleros, Los Malditos Gatos de Lima, Los Falsos del Perú, Los Nerds, Los Arman, El Terrible y los Mongoloides, Los Pantyss, Cono Surf Aeropajitas, Vaselina4, Maniacos, Kondenados, Los Sucios, Morbo, Sindicato Subterráneo, Manganzoides.

El hardcore y punk del siglo XXI merece un estudio aparte, por el gran número de bandas y movidas –circuitos que genera. Destacamos que la presencia de actividades contraculturales, diversos estilos y propuestas se dieron intermitentemente. Lo subterráneo de viejo cuño sigue entremezclado en esta ola desordenada de actividades y estilos. Destacamos algunos eventos a manera de ejemplo, donde prosperan en diferentes niveles, el hardcore y/o el punk, que suelen tener la misma estructura de estrellas, ascendentes o undergrounds, dependiendo de su calidad y actitud. En estas actividades, suele haber muchas bandas y público intermitentes. Por ejemplo por el 2002 tocaban: Confronto, Desarme, P.D.I., Dios Hastío, Autonomía, Reciclaje, Agresor.

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“Corte con un cuchillo de cocina…” (1919) collage dadaísta de Hannah Höch

En el 2002 sale el compilatorio “…Con Odio Se Encontrarán”, con las bandas: Sabotaje, Ingobernables, Gritos de Miseria, Ex Cupidos, Los Rezios, Generación Perdida, S.Q.P. Se formaron una serie de bandas interesantes, como por ejemplo Vaselina, banda de rockandroll gestada en el tufo de la movida subterránea, y con participación activa en diversas movidas y escenarios. Con el tiempo llegaron a tocar en conciertos masivos. Suelen ser parte visible de manchas más rockandroleras.

En el 2005 estalló una mini movida del punk rock y/o subterráneo, pero no del mainstream, si no nuevas bandas con un discurso más callejero y/o revalorativo del punk clásico, “…una  explosión del caos sónico, sin imitaciones, de una forma completamente genuina y legitima, contestatario, ruido rocanrolero y la diversión….” Por ejemplo, el compilatorio de 2005 Punk Rock Autónomo (Pepito Kechua Produkciones) bandas: Morbo, Autonomía, Suicidas, Epidemia Punk. La rejunta de sujetos de la “Gran Estafa”, Autonomía, Morbo, Los Pantyss, Sindicato Subterráneo,  Estamento Combate, Suicidas, etc. Tocaban bandas como El Terrible y los Mongoloides, Morbo,  LoSS Malditos GatoSS de Lima, Los Podridos, Los X, etc. También tocan Los Lemmings, los Arman, los Protones, los Suplentes. Los KKs, Demencia, Desconexion, Los Tisikos, Los Presos, Superfuzz89, Séptimo Día, Tu Mamá Calata, Lo Que Roe, Ropa Interior de Alpaca, etcétera[28]. Esta movida fue una explosión de bandas nuevas y otras que ya tocaba, con una serie de actividades y grabaciones, experimentos y revaloraciones de los estilos más contestatarios y autogestionarios.

La grabaciones a través de estos años fueron creciendo, por ejemplo el 2006 se edita Ruido y Destruye, con: Teocidio, Demonio Tallan, Deforme, Los Rezios, Anal Vomit, Desakuerdo, Shokekos Skapunk, Grito Proletario, Anfo, Jacinto Ataka, Morbo, Dios Hastío, Kondenados, Espiritus Inmundos, Irreverentes, Autonomía, Kaos Endemico, Mortero, Atentado, Reciklaje, Genoxidio.         

En el 2008 se forma la banda Punk DHK (Destruye Huye Krea), revalorizando la esencia del hardcore punk clásico. Crearon las  “Jornadas de Cultura Punk“, que da continuidad a la difusión de las ideas anarquistas y es un lugar para discos punk y fanzines. Desde entonces han producido, tocado y activado en varios circuitos con su proselitismo punk, underground y/o subte. Editan el fanzine Lima de Mierda, y actualmente forman parte de colectivos punks activos. Compartieron tocadas con bandas como: Desastre Social, Saqra, Humanicidio, Distruptor, Kontra Poder, Putrefakto, La Estafa Riot, AKM, Voces de Adentro, La Reina de los Condenados (death goth), Podrida Realidad, Ultimo Destino, TBC, Ekidad, Ratas Rabiosas. Punk Terrorist, etc.

En el 2011 se reagrupó la legendaria banda Eutanasia, con su Global Colapso, y tocaron con Aeropajitas, Barrio Calavera, Desarme, Kamino a la Destrucción y Los Mortero. Se sumaron a las movidas pankekoides existentes, con apariciones por temporadas. Parte de un escenario underground creciente y diverso, que no es parte de la escena dominante.

En el 2013 se daban tocadas con bandas de estilos diversos como el garaje, rockabilly, blues, punk. Muchos estilos tocan en la escena hardcore, punk o subte, porque no tienen un espacio propio o lo suyo no es muy difundido, ejemplo el concierto Tu Tortura 2013, con Jacks y los Inestables (rockabilly), Vaqueros del Espacio, Desacuerdo (rockandroll), Ropa Interior de Alpaca, Lobotomía, Aliento de Puta y las Ratas de Marte (punk experimental), Autonomía (HC), etc.

En el 2014 Aeropajitas, logra tocar en el Teatro Municipal por sus veinte años, en un gran show, bajo la idea que el punk debe estar en todos los niveles, y tener reconocimiento oficial, metiéndose en tocadas grandes y grabando, sin claudicar en contenidos, cosa que fue criticado por los más “purosos” (¿conservadores subtes?). Bandas como esta, que tuvieron un perfil más underground, es un ejemplo de cómo logran entrar en ligas mayores.

En el 2015 compilatorio Muerte a los 80s, es nuestro Tiempo, con bandas como: Drenaje, Los primos, Narcolexia, Putrefakto, Batallón subterráneo, Ekidad, Dhk, Tortura, Vete a la mierda, Guerrilla, La estafa, Panikosocial, Akm. Reafirmaban su condición de actuales y no anacrónicos, que ellos están haciendo su propia escena.

En el 2016, en la Jornada Informativa Contra Campaña (contra la farsa de las elecciones), festival informativo, muralización, fotos, teatro, danza urbana, etc.  Se presentaron: La Inédita, Los Mortero, Malambo, Intraterreno y los Almas Negra – IAN, Desastre Social, PTK, Clandestino Crew, Maestro Caníbal, Soul Mate, Raíces Indígenas, Ariana, Liberato, Compas Marginal, Lo Que Roe, etc. Bandas con contenido crítico más renombrado, junto a bandas más under, ilustran la movilidad entre diferentes “estratos” que ya existen a estas alturas en la escena de rock radical o sonidos más duros[29].

Es enorme la lista de bandas y actividades que corren en paralelo o se entrecruzan en el presente siglo, relacionado lo contestatario, la autogestión, la conciencia social, lo contracultural, con una variedad de estilos, donde lo “subterráneo” suele ser algo sobreentendido, y  que se mueven en paralelo al mainstream, visto como factor alienante del momento, el clasificar esta enorme reproducción de gente no está en los alcances de este artículo, pero su presencia latente debe ser motivo de registro y estudio, así mismo la escena en provincias, de oscilante crecimiento, la  movida hip hop y rap, la fusión cumbia rock y pachangas (movida en ascenso), la mancha ska, desde Carnaval Patético, Psicosis (con larga presencia desde los ochentas con su ska punk), El Ghetto, etc., hasta  Danny Zka y los Fulminantes, Doctor Cobra, Residuos, Malauero, Sin Comillas, La Suerte, Cholo Machine, Calibanes, Los Carpinteros, Skats, Caviares, Barrio Calavera, etc.

Finalmente hay que destacar, que la gente de Poetas del Asfalto, ha venido organizando desde los 90s, eventos que involucran literatura, perfomances, charlas y exposiciones de temas contraculturales, y por supuesto actividades “subterráneas”, casi todo el tiempo, en medio de este bullir de actividades underground. Esta permanente y terca actividad, si bien es cierto no generan un movimiento mayor, pone una latente continuación de este tipo de ideales contraculturales a través de los años. Además de la coherencia entre discurso y acción, tiene el gran mérito de producir el único fanzine contracultural desde hace 21 años, con una ganada permanencia sin “corromperse” o ser digerido o cambiado, por el mercado dominante.

En el 2015, se agruparon los Poetálika, generados de Poetas del Asfalto, que difunden la poesía, pintura, rock subterráneo, etcétera, con el fin de crear un espacio poético-cultural, para exhibir el arte y difundir el rock subterráneo, apoyando al movimiento contracultural Rock Liberado. Comprometidos con el cambio de la realidad, hablan con el arte,  la delincuencia, la pobreza, contra la explotación[30].

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Fernando Laguna, para Poetas del Asfalto 100

Un último intento visible por recuperar el ideario subterráneo contestatario primigenio, de forma organizada, es el  colectivo Rock Liberado: César N y el Cabaret Fragor (cuya continuidad  y militancia de su rockandroll subterráneo y por el sinceramiento de la difusión de la historia subte, está presente desde 1985 hasta hoy), DesaKuerdo, Jack y los Inestables, Conector Plomo, Los Grinch, Decreto Supremo, Anti ley, Los Chuzcos, Bizarro, etc. Luego se dieron cambios en su conformación. Suelen presentarse con el concurso de los Poetas del Asfalto o la mancha  de Poetálika, o por su cuenta, organizando charlas y perfomances. Practican la autogestión y conciencia social. Sus principios básicos son: Recuperar la cohesión para que se dé una real escena alternativa de rock, distanciarse de la corrupción de la escena alternativa vigente, romper dogmas existentes en el rock, compromiso social con causas justas, tener más calidad y apertura a uso de medios, respeto a las diferencias de género, etc. Buscan ser una vanguardia para renovar la escena  (Archivos del Rock Liberado). Activos y en acción desde el 2014.

Hay  una enorme  mancha de rockeros, de diverso origen o edad, que viven por el viejo ideal de libertad o regresan a la  esencia primaria del rock y “…el de enfrentarse al bloque de basura que son los pseudorockeros…” (Kimba Vilis)[31].

Vieron a un viejo y talentoso “no- líder” de la mancha subterránea de antaño, que había abanderado la “lucha”  por la autenticidad de la movida, contra los asquerosos  pop star ochenteros y su papel infame de adormecer a la gente, contra las vedettes dentro de la movida que coquetearon con otros medios para sobresalir, etc., estaba sentado en un auto junto a Chachi Luján.

– ¿Y?! –    “…es que ya no estamos en los ochentas pe….”

IDEAS FINALES… por ahora

A grosso modo conviven en este siglo varios escenarios: suelen entrecruzarse dependiendo de su calidad, inversión, permanencia, estilo y/o ambiciones artísticas. Acompañada de una red de sellos, distribuidoras, festivales o conciertos, difusión, etc., de diferente consistencia. Entre estos “escalones” hay un intercambio de actividades y relaciones que le dan “movilidad”, se suele pasar de un escalón a otro o “compartir” espacios, dependiendo del artista, el estilo, el evento, las relaciones amicales o empresariales, etc. En las partes altas, no es dominante el factor contestatario ni contracultural, más todo lo contrario.

  • El dominante, el mainstream, con grandes festivales y difusión, estrellato, y bandas consagradas.
  • Los que alcanzan gran notoriedad y que están en búsqueda de subir, de diversos estilos. Abundantes.
  • Bandas más pegadas al HC, punk y metal de todo tipo, con una jerarquía propia de acuerdo a su calidad, producción y difusión creciente e intermitente movida.
  • Bandas de circuitos más contestatarios, de estilos diversos, donde predomina la denuncia social, rebeldía, autogestión y confrontación. Aquí se suelen mover los subtes más radicales.
  • Muchos grupos que al no tener un espacio para sus estilos, acompañan a las escenas existentes, en diferentes escalones.
  • Bandas de estilo clásico, en diferentes escalones.

¿Ser subterráneo?:

  1. Para algunos, la diversidad de propuestas sonoras y temáticas que dio la escena de fines de noventa en adelante, que impulsó el actual Rock Nacional, logró el ideario del rock subterráneo, es decir generar un espacio, con autogestión de medios y difusión de propuestas, con un cuidado más artístico (calidad de sonido y presentación). En este caso no es predominante lo contestatario. Dependiendo si están todavía en preestrellato o no, muchos suelen llamarlo todavía “subterráneo” o alternativo por no tener presencia en los medios masivos de comunicación. En todo caso, en ese nivel, es intrascendente el uso de ese término, siendo el mainstream que encabeza la escena del país.
  2. Para otros no solo es autogestión y autoorganización, sino tener la conciencia social ante la realidad y posición, el ser contestatario, pero sin encasillarse en una ideología definida (sin embargo, el ideario anarquista sigue siendo importante), sino también la libertad temática y sonora, sin perder la esencia, con capacidad de alcanzar calidad, sin improvisaciones, tener difusión por cualquier medio que no frene sus principios. Suelen ser atacados por los más “radicales” por dejar de ser, lo que ellos creen debe ser lo subterráneo o contestatario. Por eso muchos revaloran el principio básico: la libertad primaria, la fuente, “…El Rock siempre ha sido una mixtura de varias cosas y nunca ha podido ser del todo embotellable, ni por los marketeros under, ni por los marketeros poperos, simplemente porque el sentimiento, la técnica, la actitud, la fuerza y la parafernalia, junto con la estética y la rebeldía, siempre han ido de la mano y amalgamadas unas con otras…” (César N)[32].
  3. Otros ven que lo subterráneo alude a ser una fuerza en contra, que se mueven en circuitos paralelos y pregonan acabar con los valores y prácticas dominantes, o sea que trata de convertir sus valores y sus prácticas en las oficiales, y mientras no lo logren y sigan siendo una minoría, seguirá existiendo como subterráneos… de hecho ven que lo subterráneo, como parte de la contracultura, será contrario en tanto no llegue a vencer lo establecido[33].
  4. Están los que ven lo subte con los mismos elementos de autogestión y conciencia social, pero solo se centran en lo contestatario, la denuncia política o la vivencia a partir de su identidad; suelen relacionarse solo entre iguales o similares. Suelen atacar a aquellos que se “desvían”, porque incorporan elementos de los poseros o “vendidos”. Tienen una inclinación al gueto, la exclusividad y por ende al aislamiento.
  5. También se le llama subterráneo o underground a manchas no tan notorias, como los góticos, punks, hip hop, electrónicos, etc., de línea autogestionaria, en circuitos pequeños, con ideario más libertario, al margen del mainstream, que a veces suelen relacionarse activamente con las manchas contestarías más grandes.
  6. Otro grupo importante identifica el ser subterráneo con ser libre, sin condicionamientos, ligados a la bohemia y/o drogas (presente en el rock en general), suelen caer en la autodestrucción y el nihilismo más primario, aunque su entorno y temáticas contestatarias van desde lo argumental a lo meramente sonoro.
  7. Por último, sobre todo en el presente siglo, muchos usan indistintamente el término subterráneo, hardcore, punk o rockandroll casi indistintamente, por verlos emparentados, y porque son términos que están relacionados al desempeño rockero que practican. Por supuesto están los que consideran que esto es solo remedo y que ya fue.

Arrastres y viejas taras:

  • Los subtes de ideales primarios, no lograron consolidar un movimiento, pero están activos todo el tiempo. Existen en la diversidad, la heterogeneidad, minicircuitos, muchas movidas y escenas, relevándose y/o reproduciéndose, intermitentes, y a veces sin tener en claro, su propia historia y posibilidades.
  • Suele ser constante la falta de coordinación en grupos de corta duración, incapaces de lograr metas mayores, por ejemplo sellos y productoras propias, que atienda la demanda de su público (como existe en Ecuador o Colombia), predominando esfuerzos individuales. Es decir las metas no son percibidas como posibles o no se apuesta por ello. También hay simple conformismo con un fuerte sentido de espontaneidad, radicalidad o falta de permanencia en el tiempo. Esta falta de visión en conjunto es una tara que se arrastra desde los ochenta.
  • Hay radicalismo entre los “puristas” y los más “abiertos”, el auto sabotaje o enfrentamientos por diferencias de enfoque, es decir, por las distintas maneras de entender lo que es la escena y cómo desenvolverse en ella. Esto produce dispersión desde dentro.
  • Algunas bandas, lograda cierta presencia, no quieren diferenciar entre un evento autogestionado de otro con financiamiento más generoso, en un afán por seguir “subiendo” en la escena. Otras usan lo underground para lograr notoriedad de su radicalismo, dependiendo de qué posición de importancia o ambiciones se encuentren.
  • Otros se conforman con montar eventos precarios, vistos como parte de su idea de ser radical, limitando su propia producción y puesta en escena, por lo tanto limitando su difusión. Olvidan o ignoran que sus referentes extranjeros son muy bien producidos y tienen mucho cuidado en el producto que sacan.

Ante los ataques, radicalizaciones y sectarismos, muchos optan por seguir dentro, sin ceder y revalorando su rebeldía, recordando a los demás la base de todo esto: “…salud y rocknroll… y  somos rocknroll…!”[34].

Una enorme mancha de subterráneos pulula, se reproducen, activan y desaparecen todo el tiempo, sea como se los llame, manoseado el título que alguna vez se les puso, lo cierto es que existen, denuncian, se organizan, producen y consumen en sus circuitos, una y otra vez, entrelazados desordenadamente con el arte, las letras, la producción de literatura, videos, fotografía, teatro, experimentos,  grafitis, campañas y movilizaciones en contra del “sistema”. Es una parte del fenómeno social contestatario que tiene ya larga data, y cuya historia empieza a difundirse para ser reconocida, valorada, y también odiada por un público más amplio….

Marco Salinas “Fósforo

Abril 2017

Notas:

[1] “El Rock Subterráneo y las etapas de su Historia (2007)”, en el blog Caín Subte, Los archivos del rock subterráneo 1983-1992 http://cainsubte.blogspot.pe/2008/06/el-rock-subterrneo-y-la-periodificacin.html)

[2] Entrevista de Henry Spencer,  #LaHabitacion007, 062, Publicado el 23 sep. 2015.

[3] Entrevista en el 2005  https://www.youtube.com/watch?v=LATctBbprqE

[4] Henry Spencer programa #LaHabitación007 Nº 066 Publicado el 24 oct. 2015,  entrevista a Rafo Ráez

[5] Pág. 64, Los sumergidos pasos del Amor. Daniel F.

[6] “Los lunes del sapo”, (Testimonio de Róger Santiváñez) http://sol-negro.blogspot.pe/2010/10/los-miercoles-del-sapo-testimonio-de.html

[7] https://www.youtube.com/watch?v=pjHUGtdOr0c

[8] Piero Bustos, en Tarántula 2, 1994.

[9] “El Retorno del Rock Subte”, Expreso, feb 19 /1995.

[10] Tarántula Nº2, 1994.

[11] “Dictadura de conciencia”, en:http://generacion-cochebomba.blogspot.pe/2010/09/dictadura-de-conciencia.html

[12] Tarántula Nº 4 1995.

[13] 1995 “La Estática Eterna”, en TARANTULA 6, 199.

[14] Audiofobia, vol 1-  Nº 3, agosto 1998.

[15] VENTURO, Sandro, Contra juventud, Ensayos sobre Juventud y Participación Política, 2001 pág. 131-132.

[16] http://salvajefanzine.blogspot.pe/2011/08/el-intierro-de-los-chikipunks-primera.html

[17] Kamilo Riveros. “10 mitos acerca de la historia del Rock Peruano” – PLUS TV. 3G – Historia del Rock Peruano 2013.

[18] Entrevista a Richi Morgue, http://org-amoryodio.blogspot.pe/2011/10/sobre-el-anarkopunk-en-el-peru-lima.html

[19] “El último resorte”,  http://silpivipiapa.blogspot.pe/2007/08/punk-per-arde.html

[20] “Los lunes del sapo”, (Testimonio de Róger Santiváñez) 2010 http://sol-negro.blogspot.pe/2010/10/los-miercoles-del-sapo-testimonio-de.html

[21] “Breve Historia Aclaratoria de la Movida Contracultural en Quilca”, Jorge “Negro” Acosta, 2014. http://subterock.com/movida-contracultural-en-quilca/ )

[22] “A Un Año De La Clausura Del Centro Cultural El Averno”  http://subterock.com/centro-cultural-el-averno/

[23] Conversa con Fernando Laguna 21/4/17.

[24] http://conciertosperu.com.pe/nacional/2013/rock-en-el-parque-xiii-6-voltios-asmereir-diazepunk-y-mas/

[25] http://larepublica.pe/06-09-2014/lima-vive-rock-2014-bandas-nacionales-vienen-participando-en-el-festival

[26] http://elcomercio.pe/luces/musica/piensas-ir-al-dia-rock-peruano-esto-debes-saber-noticia-1971091

[27] Entrevista a Daniel F.  Rockwasipro – publicada en febrero 2017 https://www.youtube.com/watch?v=tCQpBuAAZeU

[28] http://silpivipiapa.blogspot.pe/2007/08/punk-per-arde.html

[29] Propagandas y volantes.

[30] Perú 21, Lunes 20 /6/2016 Grupo Poetalica: “Nos une la amistad, la poesía y el rock”.

[31] Kimba Vilis: “Lo Subte nunca va a morir”, http://subterock.com/kimba-vilis/

[32] https://www.facebook.com/CESARNROCK.

[33] Conversa con Rubén Ruiz,  abril 2017.

[34] Conversa con Omar Martel, abril 2017.

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Unabomber Kaczynski o cómo hacer de un genio un terrorista

Roberto Ortega

 

Se suele presentar las matemáticas como las ciencias del orden, de las regularidades aritméticas y geométricas, consonancias que desde el Uno pitagórico se han ido tematizando hacia la noción de armonía de las esferas de Kepler; en tanto el anarquismo suele asociarse al desgobierno, al caos que no contempla ningún orden, ninguna normativa ni principio, por lo que tal vez pueda parecer improbable ―aunque algo de eso ya hay en el “anarquismo epistemológico” de Feyerabend― la existencia de un matemático o científico que a la vez sea anarquista, y más aún neoludista. No obstante ese es el caso de Theodore Kaczynski, matemático-anarquista, crítico radical del sistema capitalista y del reformismo performático y oportunista de la izquierda tradicional y contemporánea, sector al que, debido a su conformismo con la sociedad tecnoindustrial de la época, ha tachado de contrarrevolucionario. Articulando en sus escritos un violento ataque contra el orden dominante, en el que las partes buenas y las malas del sistema tecnológico e industrial contemporáneo ya no pueden ser disociados, por lo que ha planteado su destrucción total.

Cuando el 26 de abril de 1995, Theodore John Kaczynski enviaba al New York Times un paquete sin destinatario que en su interior llevaba un extenso texto titulado La sociedad industrial y su futuro, firmado por el Freedom Club, (Club de la Libertad), conocido luego como el “Manifiesto de Unabomber”, texto que llevaba adjunto una nota que indicaba que si publicaban el manifiesto dejarían de cometer más atentados explosivos, ya era uno de los personajes más buscados por el FBI. Kaczynski, matemático, científico, anarquista y pensador neoludita estadounidense, desde su apego a una suerte de primitivismo naturalista, ha manifestado su aversión hacia la sociedad tecnológica contemporánea, negando la viabilidad de toda posibilidad de progreso tecnológico-civilizacional, pues, para él, la presencia tecnoindustrial en las sociedades contemporáneas, las convierte en opresoras de las libertades naturales del hombre. Analizando los problemas derivados de esta, como la pérdida de la libertad del individuo ocasionada por los efectos erosionantes y nocivos del sistema tecnoindustrial de la época, desde un alegato ludista que aboga por la destrucción del sistema tecnológico e industrial que, a decir de él, tiende a hacerse cada vez más destructor, opresivo y totalitario.

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Theodore Kaczynski nació en Chicago, Illinois, un 22 de mayo de 1942. A través de un test de inteligencia realizado durante sus años de colegio, se supo que poseía un coeficiente intelectual (IQ) de 167, por lo que fue adelantado de grado, hecho que marcará su vida para siempre, pues, debido a ello experimentará la burla y violencia de parte de sus compañeros mayores. Cursará luego el bachillerato en el Evergreen Park Community High School de Illinois, lugar en el que las matemáticas le resultaron  tan sencillas que tuvieron que incluirlo en una clase más avanzada, lo que le permitirá acabar el bachillerato dos años antes de lo previsto. Por lo que, en 1958, cuando aún contaba con 16 años, accedía a la Universidad de Harvard, lugar en el que se graduará en 1962, para matricularse luego en la Universidad de Michigan en la que hará su máster y doctorado en ciencias matemáticas.

Se sabe que su especialidad fue la “teoría de funciones geométricas”, rama del análisis complejo que lo llevará a graduarse con una tesis doctoral referida a las Funciones de frontera, campo en el que logró solucionar un problema que uno de sus profesores, George Piranian, no fue capaz de resolver. Por lo que alcanzó el premio al mejor trabajo académico del año en 1967. Se dice que sus trabajos sobre funciones circulares eran absolutamente brillantes, y, a parte de su tesis doctoral, llegó a publicar una serie de artículos importantes para las ciencias matemáticas, como “Otra demostración del teorema de Wedderburn”, “Sobre una propiedad de contorno de las funciones continuas”, “El conjunto de convergencia curvilínea de una función continua definida en el interior de un cubo”, “Funciones de frontera y conjuntos de convergencia curvilínea en el caso de funciones continuas” o “Funciones de frontera en funciones armónicas acotadas”.

Hasta entonces nada había hecho presagiar que se convertiría en el ecoterrorista al que la arbitrariedad, el abuso y la acción depredadora sobre la naturaleza, del sistema capitalista, lo empujaron a convertirse. Y, no obstante el prestigio acarreado por el alto nivel de sus investigaciones, Kaczynski solo ejerció de profesor de matemáticas en la Universidad de California, Berkeley, durante un par de años. Pues en 1969, a la edad de 26 años, dimitió de su cargo, porque, según se dice, se había desilusionado del sistema imperante. Tras lo cual se retirará a una de las residencias de sus padres, ubicada en su estado natal. No cabe pensar aquí, en si su predilección pulsional por las Funciones de frontera, tenían algo que ver con su debilidad por los márgenes civilizatorios, por esa noción liminar que ostentará más tarde. Pues se dice que dos años después, un día de 1971, Kaczynski desapareció de la ciudad para irse a vivir solo en una casa de madera, sin agua potable ni electricidad, en las montañas de Montana, decidiendo romper con la civilización para vivir en un entorno natural y silvestre, con cierto grado de autonomía que lo hacían buscar leña para calentarse, cazar y hacer su propio huerto para alimentarse, sin apenas contacto con el mundo exterior, convirtiéndose en un ermitaño.

El Bosco

“La nave de los locos” (1490-1500). Jheronimus Bosch, El Bosco

Permaneció en los bosques de Montana durante 25 años, en una suerte de autoexilio. Hasta entonces nunca había pensado en convertirse en el “terrorista” más buscado, nunca se le había venido a la mente la defensa de la naturaleza por medio de atentados terroristas vía artefactos explosivos y cartas bomba. Solo ocurrió que un día de esos, desde la soledad paradisiaca de su aislamiento, empezó a ver mucha gente, vehículos, motocicletas de nieve y aviones sobrevolando aquellas montañas que siempre lo habían deslumbrado; y decidió ir en búsqueda de plenitud en su lugar favorito de la zona. Cuando llegó a aquel sitio, no encontró lo que esperaba, sino que, en vez de las mesetas erosionadas, las cascadas y la vista espectacular que recordaba, vio una carretera recién construida por la que pasaban ruidosos y contaminantes autos; fue cuando decidió no esforzarse más en conocer o comprender a la naturaleza, sino vengarla, buscar la manera de hacer retroceder al sistema que lo depredaba, iniciando, desde ese momento, su “cruzada” contra el “progreso”.

Y es allí cuando empezó a resquebrajarse todo. Los especialistas dijeron que estaba mal, que padecía una timidez excesiva, algo que llevó a asociar su personalidad a los síntomas del Asperger, pero esa no era la única característica reseñable en él. Pues durante su vida había desarrollado una enorme resistencia a la sociedad tecnológica. Se dice que solía luchar por el regreso a la “vida salvaje”, a través de “una completa y permanente destrucción de la sociedad industrial moderna en cada parte del mundo”, para reemplazar así, a esta sociedad impersonal, esclava y alienada por el consumismo, por otra ideal y de pequeños grupos sociales libres. Es así que Ted, como lo llamaban los amigos, empezó a planificar sus ecosabotajes; primero, destruyendo las máquinas que devastaban la tierra y que la sepultaban bajo cemento y concreto armado; y luego, cuando se dio cuenta de que esa no era una medida suficiente para enfrentar y combatir al sistema dominante, empezó a planificar acciones más violentas contra centros de producción industrial o empresas claves, lo que lo convirtieron en el “ecoterrorista” anarquista más buscado por la Federal Bureau of Investigation o FBI.

Entre 1978 y 1995 Ted Kaczynski realizó 16 atentados con bombas, todas ellas de fabricación casera, en las que no utilizaba materiales modernos. Por lo que los especialistas llegaron a admitir que el que cometía estos actos era un experto en la fabricación de explosivos. Su cabeza llegó a valer un millón de dólares y el FBI gastó cincuenta millones de dólares en investigaciones que nunca dieron resultados. La única pista que tenían de él, era un retrato hablado de una empleada que lo había visto dejar, frente a un almacén de computadoras, un bulto sospechoso que resultó ser una bomba. Por lo que, durante la larga búsqueda policial en pos de capturar al denominado Unabomber –conocido así después de que el FBI acuñara el código para el caso: Unabomb, donde derivado de “University and Airline Bomber”, porque los blancos incluían a aerolíneas y universidades, y serán los medios periodísticos los que terminarán por darle ese nombre― se interrogaron aproximadamente a diez mil sospechosos. Los diversos perfiles realizados sobre el “terrorista de Universidades y Aerolíneas” apuntaban hacia un hombre de inteligencia superior a la media y con estudios en ciencias. Se realizaron retratos robot y se habilitó un número de teléfono para que cualquier persona que pudiera tener información sobre el caso la brinde. Pero todos los esfuerzos por capturarlo resultaron vanos.

triangulacion fractal

Mapeo Fractal de una cadena de montañas

Quien finalmente ayudará a atraparlo será su hermano David Kaczynski, quien reconoció la manera de escribir y las ideas de Theodore, en el texto publicado en el New York Times (periódico al que el 26 de abril de 1995, Unabomber-Kaczynski había enviado, en forma de un paquete sin destinatario, firmado por el Freedom Club, su manifiesto anticivilización: La sociedad industrial y su futuro, conocido también como “Manifiesto de Unabomber”, con una nota que prometía que si publicaban su extenso pronunciamiento dejaría de realizar acciones con explosivos y no cometería ninguna atentado más) y lo denunció al FBI. En dicho texto,  Ted Kaczynski muestra su repulsión hacia la sociedad tecnológica, analiza los problemas sociales que esta conlleva y destaca la pérdida de libertad del individuo causada por el sistema tecno-industrial opresor dominante, además de esbozar una seria crítica al reformismo de la izquierda contemporánea, y ser un coherente alegato ludista, que abogaba por la destrucción del sistema tecnológico e industrial de nuestra época: “La Revolución Industrial y sus consecuencias han sido un desastre para la raza humana. Ha aumentado enormemente la expectativa de vida de aquellos de nosotros que vivimos en países «avanzados», pero ha desestabilizado la sociedad, ha hecho la vida imposible, ha sometido a los seres humanos a indignidades, ha conducido a extender el sufrimiento psicológico (en el Tercer mundo también el sufrimiento físico) y ha infligido un daño severo en el mundo natural. El continuo desarrollo de la tecnología empeorará la situación. Ciertamente someterá a los seres humanos a grandes indignidades e infligirá gran daño en el mundo natural, probablemente conducirá a un gran colapso social y al sufrimiento psicológico, y puede que conduzca al incremento del sufrimiento físico incluso en países «avanzados»” (de la “Introducción” a La sociedad industrial y su futuro: 1).[1]

Se sabe que luego de la fraternal denuncia, los cazadores del FBI llegaron a la casa de Ted, tocaron tres veces y lo arrestaron, terminando así con una de las mayores pesadillas en la historia policial del FBI. Acción por la que su delator hermano, David Kaczynski, recibió la recompensa de un millón de dólares ofrecida por la captura de Ted  –dinero del que se dice, gran parte donó a las familias de las víctimas. Durante el juicio, Ted asumió la responsabilidad por los tres muertos y los más de veinte heridos resultados por sus acciones terroristas, librándose así de la pena de muerte. En 1998, Kaczynski fue condenado a una cuádruple cadena perpetua, pena que aún cumple en una cárcel de máxima seguridad en Lincoln, Montana, debido a que no aceptó que se le considerara un enfermo mental.

En muchas ocasiones se le ha asociado, debido al aire de familia de sus prédicas, a grupos individualistas como los anarcoprimitivistas, o a izquierdistas radicales a los que él ha criticado esforzándose por mantenerlos alejados; también se le ha vinculado a las “Brigadas rojas”, a la “Facción del Ejército Rojo”, al “Frente de Liberación Animal” y otros grupos de extrema izquierda que ha desdeñado públicamente. Kaczynski, que actualmente cuenta con 75 años, ha llegado a reivindicar sus acciones vía bombas para el “Freedom Club (Club de la Libertad)/Anarquistas Anti-tecnología”. Algunos dicen que lo que podríamos rescatar de él, entre otras cosas, es su remarcado compromiso contra los efectos nefastos de la civilización sobre las posibilidades de libertad del ser humano, su prédica contra el opresor sistema tecnoindustrial que apunta al control del comportamiento social, su denuncia frente al reformismo esnob y desmovilizador de la izquierda contemporánea ―algo también plasmado en “El buque de los necios”[2], relato crítico de la absurda dirección de los Estados, que escribiera, a manera de fábula, aparentemente desde su cautiverio en la prisión de máxima seguridad en Lincoln, Montana―, pero, lo que podría quedar en muchos, es sobre todo su apuesta por la naturaleza salvaje, por la libertad humana oprimida por el yugo deshumanizador de la sociedad contemporánea y su apuesta por el mundo; además del recuerdo de sus comprometidos textos[3], de los cuales puede trascender la idea télica de una liberación total. Por lo que tal vez pudo decir ante la Corte Federal de los Estados Unidos, aunque el grueso de sus ideas están contenidas en La sociedad industrial y su futuro[4]: “Hasta que el poder del sistema industrial haya sido destruido completamente, la destrucción del sistema debe ser el ÚNICO objetivo de los revolucionarios”. Pues las partes malas de la tecnología y del sistema no pueden ser separadas de las buenas, estas tienden y están condenadas a ser complementarias, por lo que es mejor rechazarlas en bloque.

Roberto Ortega

Notas:

[1] La sociedad industrial y su futuro. Leer el texto completo en: http://www.sindominio.net/ecotopia/textos/unabomber.html 

[2] El Buque de los necios. Una parábola  políticamente incorrecta, de Theodore Kaczynski. http://www.sindominio.net/ecotopia/textos/buque_necios.html

El buque de los necios, corto basado en el relato del mismo nombre, de Theodore Kaczynski. Los autores de este material “olvidaron” poner los créditos del autor de este relato en este trabajo.

[3] Existe una recopilación parcial de los escritos de Ted Kaczynski, cuestionada por él mismo, titulada en inglés The Road to Revolution, y en francés L’Effondrement du Système Technologique, que data del año 2008.

[4] Fue tras su acción número catorce, tras iniciar su cruzada contra la sociedad tecnoindustrial, que Kaczynski, en un comunicado enviado al New York Times, reivindica sus atentados para el Freedom Club (Club de la Libertad), anarquistas anti-tecnología. Desde su primer dispositivo, colocado en una caja de cigarrillos que contenía explosivos, dirigido a un profesor del Instituto Politécnico de dicha universidad, que fue encontrado en el parking de la Universidad de Illinois, en Chicago, el 25 de mayo de 1978, y reenviado a la Universidad de Northwestern, en la que explotó hiriendo a un vigilante del campus; hasta el último, realizado el 24 de abril de 1995, vía un artefacto que llegó a la sede de la Sociedad Forestal de California, que, pese a que estaba dirigido a un subalterno, causó la muerte del presidente de la Sociedad, cometió 16 atentados. Tras esta última acción, dos días después, el 26 de abril de 1995, el Freedom Club envió la conocida carta al New Tork Times, quienes creyendo que era otra bomba la entregaron al FBI, pero esta carta contenía La sociedad industrial y su futuro, manifiesto que será publicado en setiembre del mismo año, por dicho diario.

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