Archivo de la etiqueta: Educación

Aniversario y balance. Una debilidad por las fronteras y los márgenes

La travesía de Laberintos Suburbanos empezó un 2 de marzo de 2015, como un intento de inserción a-estética en el informe espacio de todo lo despreciado, lo banal, lo críptico y contaminado, como una apuesta en pos de una ilustración alternativa, cuya razón luz, desde el principio optara por una suerte de visión tubular, visión que tuviese como analogía, la noción de un centro negro o punto ciego, cuyos márgenes iluminados, inmaculados, vayan abriendo la posibilidad de detenernos en lo poco visible, como praxis de descentramiento de los focos de atención en exfocos que permitan el desocultamiento de lo minoritario, de lo marginal, de lo excluido, para abarcar así todas las variables posibles y pasibles de ser relatadas, enunciadas e historiadas, como apertura hacia multiplicidades y diferencias totalmente nuevas, o simplemente nunca antes vistas ni oídas; ya sean políticas, antropológicas, sociales, sexuales, sub o paraculturales, pero insertas en un espectro en el que lo que se desea elucidar o iluminar no sea lo ya racionalizado, sino lo irracional, lo oscuro, apuntando a aquello que de alguna manera podríamos identificar como antimainstream, pero que no solo se detenga en lo contracultural, sino que en su espacio abarque también lo bizarro, lo monstruoso, lo escabroso y amoral.

Por ello, desde el principio quisimos plantear la idea de viaje como referente de circulación y lectura, en el que cada texto funcionase como una estación o punto de parada y de partida en un intenso, extenso y aleatorio desplazamiento cíclico, a la manera de un metro subterráneo o un mototaxi suburbial, que obedeciera a una retórica incidental, insurrecta y errática; desplazándose por los límites e intersticios de la ciudad. Por los laberintos de una ciudad igualmente codiciada y despreciada; como una urbe formal, pero marcada o asediada por la ilegalidad e informalidad de sus intersticios, fisuras y márgenes, que como alter realidades, se presenten emergiendo desde las zonas opacas u oscuras de la ciudad oficial. En un punto en el que la imagen central o protagónica de Laberintos suburbanos ―imagen muchas veces cuestionada debido a lo que ha representado―, se presenta como la metáfora efectiva de una postal histórica-imaginaria, desde la que se va armando, a manera de rompecabezas, el relato de las múltiples miradas de deseo, de desprecio y de resentimiento hacia “Babilonia la grande”, pero vista o asediada desde sus márgenes, desde el ansia talibanesca de un observador oculto, de un guardián en el centeno, de un celador que observa alucinado la ciudad, pero solo para devastarla.

caosEn ese contexto, la imagen de la ciudad añorada, es vista desde suburbia. Y es desde esa idea o imagen-símbolo, desde la que podemos entender el punto de partida y de llegada de Laberintos suburbanos. Un itinerario manifiesto desde una aspiración localista, pero determinada por una ambición cosmopolita: la de abordar ciudades en abstracto, hasta hacerlas a todas una, pero vistas o visitadas desde sus sedimentos, desde sus fragmentos, desde sus cinturones de miseria e ínsulas, hasta abarcar y comprender todas sus manifestaciones culturales, subculturales y contraculturales, incidiendo en una antropología del “no-lugar” (Marc Augé), para construir desde allí, un espacio-plataforma de abordaje y confrontación crítica sobre la ciudad, sus suburbios y laberintos. Abordando también la noción de “ciudades muertas”, pero vistas desde referencias distintas, asociadas a la idea de destrucción o desvanecimiento de la ciudad cosmopolita, violenta y posmoderna, para construir otra ideal.

Desde el principio esas han sido nuestras razones, sobre todo porque irrumpimos en un momento que considerábamos crucial, insertándonos en un contexto en el que experimentábamos lo que sartreanamente se ha evidenciado como una suerte de náusea existenciaria; una sensación óntica e individual que al ser traspasada a lo social, se fue convirtiendo en actitud sociopolítica. Presentándonos cada posibilidad de canalización y diseminación de ideas como salidas nuevas, como ensayos nuevos o vías de escape hacia posibilidades otras, posibilidades que nos han ido proveyendo de pretextos para abordar y repensar discursos o símbolos ubicados en los márgenes casi siempre invisibles y ausentes de la ciudad, como (ex)centros de lo discriminado, de lo segregado, de lo criminalizado por lo que hemos aprendido o se nos ha enseñado a conocer como cultural oficial o real, para desdeñar otras posibilidades.

Por ello lo pensamos y asumimos la especificidad de estos discursos ―como signos foucaultianos de poder― y su exterioridad, desde donde aspiramos albergar y tolerar no solo lo normalizado o domesticado dentro de los parámetros estéticos y políticamente correctos de la sociedad, asumiendo que se discrimina y desdeña todo lo que no puede entenderse o racionalizarse desde el interior de los prejuicios, a manera de obstáculos epistemológicos (Bachelard), sino también el espectro amplio de lo anómalo y marginal, en una suerte de exterioridad deleuzianamente rizomática que va construyendo, a manera de enclaves, guetos o centros de concentración, archipiélagos de otredad que van diseminándose en el interior “mismo” de la mismiedad; en una geografía metropolitana que va adaptando sus necesidades a nuevos esquemas de control y represión.

En este sentido, no obstante que parecemos habitar en un espacio culturalmente democrático, normalizado, socializado y aséptico, solemos encontrarnos con esos intersticios encubiertos, negados, desacreditados por su impureza, su disonancia o su marginalidad simbólica, espacios segregados que son los que resultan propicios para nuevas reflexiones y disquisiciones, desde sentidos nuevos que podrían permitirnos un reabordaje, recreación o clasificación-desclasificación de las diferencias, en eso que Jacques Derrida entendía, en los Márgenes.., que estaba más allá del texto filosófico ―o de cualquier texto en general―, en el que “no hay un margen blanco, virgen, vacío, sino otro texto, un tejido de diferencias de fuerzas sin ningún centro de referencia presente”, y que suele albergar racionalidades fronterizas que pendulan, absorben y se articulan, no en el interior de un ethos social, sino en el inter-espacio de múltiples ethos y conciencias, en territorios de recepción, creación y enunciación, pero prestando atención a las zonas marginales o suplementarias de la imagen-texto.

Es por ello que, luego de todo este tiempo, hemos querido presentar esto como una posibilidad (ex)ótica, como un lugar de confrontación que irrumpe en un entorno poco inspirador y delirante que está viendo emerger avatares nuevos de fascismo y microfascismo, pero también nuevas formas de resistencia. Lugares en los que atreverse, luego de un primer impulso que terminó por desarticularnos (2015-2018), derivó en la posibilidad de hacernos reformular estrategias que se fueron tornando más conflictivas y arduas, sobre todo si asumimos esto como plan y plataforma aspiracional, en el deseo de ser o manifestarnos como contrapeso asistémico, al proceso de descomposición y degradación social sistémica que desde sus múltiples manifestaciones se viene repotenciando y normalizando en toda la región.

En este sentido, así como hablamos del histórico fin de ciclo de la izquierda latinoamericana, y del consecuente ascenso de sectores retardatarios y ultraconservadores al poder, entendemos también que los desafíos actuales se han repotenciado. Sobre todo porque este nuevo viaje no implica únicamente asumirnos como ejes o soportes de pluralidad, o de una apertura hacia éticas y estéticas alternativas, que, debido a su condición germinal o marginal, no solo no tendrían espacio en el interior de los circuitos hegemónicos, sino que se les ha combatido, reprimido y condenado en el interior de un espectro en el que la negación solo ha resumido actitudes performáticas y pasivas, en las que la opción por el NO, se presenta únicamente como distanciamiento de prácticas de embrutecimiento desplegadas como política de dominación auspiciada por el mainstream cultural vigente; sino que la consigna sea asumir la labor activa de ir más allá de lo estricta y estérilmente intelectual, para impregnarnos así de estrategias socioculturales y políticas disidentes, que estén relacionadas a una logística, pese a sus parcialidades, de frente único que reaccione contra todo lo que se nos presenta como civilizacional y políticamente abominable.

De ahí que, ante una lógica sociopolítica y cultural de degradación social e individuación sicológica, ya no sea suficiente solo decir NO; sino que se trata de lograr ―con nuestras prácticas cotidianas o temporarias―, que cada vez menos personas opten por el SÍ, y que, desde la negación ante una normalidad que percibimos como enfermiza, podamos aprender a construir un futuro cada vez más integral y abierto. Y es por ello que, desde nuestro planificado nomadismo, hemos querido ser un espacio-plataforma de abordaje crítico, de análisis entorno a visiones enfrentadas sobre lo urbano, lo cultural y lo subcultural. Desde visiones nuevas que canalicen elementos que emergen desde las fisuras y extremos metropolitanos, desde las fronteras de la ciudad amada y detestada al mismo tiempo, desde una urbe que parece reclamar para sí una integralidad real, un mundo ―como decía sub-Marcos― en el que quepan muchos mundos, desde aquella noción de apertura hacia multiplicidades y diferencias no visibles para abrazarlas como propias.

Laberinto subterraneoMuchas veces hemos errado y otras pocas acertado. Pero en nuestro descargo diremos que, pese a que nuestro objetivo ―visto en el manifiesto-exposición de motivos―, como un ejercicio crítico, ha sido abordar, desde las referencias de nuestra especificidad local, como asuntos globales, glocales, o nacionales, los problemas ligados a los márgenes de esa mundialidad política, económica, cultural, psicológica, ideológica y antropológica de las sociedades colapsadas o en tránsito. Dinamizados  por el hecho de querer edificarnos como un espacio de reflexión y trabajo; abrazando, desde aquella pulsión nómade que quisiéramos termine por caracterizarnos, la idea de instituirnos como una plataforma que funcione, al menos aspiracionalmente, como un observatorio de experimentación y terreno de experiencias, pero de efectos colaterales en otros campos como el activismo, el artivismo y la confrontación social. En ese sentido, como lo hemos escrito en nuestro manifiesto-exposición de motivos:

Laberintos Suburbanos: Espacio de crítica, arte, activismo y accionismo, de encuentro y debate en torno a manifestaciones culturales y materias artísticas marginales, minoritarias, transgresoras, subterráneas e intersticiales; en el que la ciudad es abordada desde sus fisuras, desde sus suburbios, desde sus fronteras y extremos metropolitanos. A partir de una poética de lo banal, de lo marginal, de lo trivial, de lo críptico, de lo fragmentario y lo contaminado. Más allá de esto, Laberintos Suburbanos obedece a una lógica incidental, insurrecta, errática y caprichosa, en la que circulan materias nómades, subalternas, aleatorias, subterráneas, inestables, proteicas y marginales, como un observatorio de experimentación y fábrica de experiencias, pero instalado en los límites, en los intersticios y márgenes metropolitanos, a la manera de un celador, como un cazador al acecho u observador oculto que mira alucinado la ciudad para… (LabSub 2015)

Y es en este espectro en el que la mirada alcanza un rol fundamental y constituyente, pues nuestras visiones sobre lo real-social, pero también las suyas sobre lo virtual-emocional, terminan por plantear un tema que resulta aún bastante difícil, pues entendemos que los fines relacionados a la asunción de una estética del NO, asociados a un nomanismo no solo geográfico sino también óntico, permiten, como mecanismo de búsqueda aspiracional de todo lo encubierto o negado, que nuestros ejes funcionen como un espacio u observatorio de experimentación y fábricas de experiencias minoritarias, marginales y múltiples, pero de efectos colaterales en otros campos de la vida, un plataforma u observatorio que tiene como eje de aglutinación a todo lo historiable y/o clasificable, pero abordados desde una noción deconstructora, que asume su debilidad derridariana por los márgenes.

De ahí que, en el interior de esta noción de “Aniversario y balance”, queríamos parafrasear a José Carlos Mariátegui, y tomar nuevamente el título del texto que él escribiera al “celebrar” el segundo aniversario de la emblemática revista Amauta. Y decir también que no se pueden entender la historia en otros términos que en el de la duración, y que “No vale el grito aislado, por muy largo que sea su eco; vale la prédica constante, continua, persistente. No vale la idea perfecta, absoluta, abstracta, indiferente a los hechos, a la realidad cambiante y móvil; vale la idea germinal, concreta, dialéctica, operante, rica en potencia y capaz de movimiento” (Mariátegui 1928). Además de decir que nos esperan largas jornadas de resistencia y participación urbana para evitar que la podredumbre y el horror del pasado  vuelva e intente arrebatarnos nuestra casa, nuestra ciudad y nuestra patria, además del futuro de los que todavía pueden soñar y creen que se puede refrendar la idea o posibilidad de edificar, de construir algo totalmente nuevo con lo poco que aún nos queda.

Finalmente, no nos gustan las cosas tal y como están. Por eso, siempre diremos que nos manifestamos y estamos en contra.

Fernando Cassamar

 

*****

 

 

Laberintos Suburbanos (2019)

Espacio-plataforma de abordaje crítico, desde las fisuras, fronteras y extremos metropolitanos

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Crítica urbana, Ensayo político, Laberintos Suburbanos, Manifiesto, Resistencia Cultural

Política cultural en el Perú de ayer y hoy

C. Feliciano Mejía H.

 

A QUINTO CERECEDA MUCHO,
Comunero de Choqqeqa, padre de familia de 41 años, asesinado
con bala de guerra en el cráneo el 14 de octubre de 2016,
cuando protestaba contra la minera china Las Bambas,
 de la zona de Antuyo, Pumamarka, Choqqeqa,
 provincia de Cotabambas, Apurímac,
 zona de la nación Chanka.

 

INTRODUCCIÓN

ALLIN PUNCHAU WARMY-QARIKUNA, KUMUNKUNA, PUKARUNAKUNA. ALLIN WATA RI. “Kaypi kachkani, mana wakuspa. ¡Qaparispa!”, tayta Arguedas rimakun. Ñuqa nini: Qaparispa kani-tiani. Uyariy WAWQEYKUNA-PANAYKUNA. Allin punchau qamusqan. Sumaq puka inticha qamusqarí. Makikunawanchispa. Lliu. Uyariymi.[1]

Quizá muchos no comprendan las palabras escritas líneas arriba, con las que inicio mi disertación sobre Política Cultural en el Perú. Y quizá le encuentren sentido solo unos pocos que conocen algunos de estos vocablos escritos evidentemente en una de nuestras lenguas madre ―es decir la principal y la más difundida―, EL RUNASIMI, idioma que junto al Pukina ―ya desaparecido―, y el Aimara ―vigente aún y con fuerza pero solo en el Altiplano―, continúa marginado en nuestro país y en todo el extenso territorio que conformó el antiguo Tawantinsuyo (Ecuador, Bolivia, Perú, parte de Chile, Argentina y Colombia).

Es un hecho de Política Cultural, la marginación e intento de muerte de nuestra lengua, “Desinteligencia” debida a la APLICACIÓN CONSCIENTE DE UNA POLÍTICA CULTURAL QUE SUFRIMOS Y ARRASTRAMOS DESDE EL PERÍODO COLONIAL ESPAÑOL (comprendido entre los años 1532 y 1821-24), PROLONGADO POR UN ESTADO SEMICOLONIAL ANGLO-FRANCÉS (entre los años 1821-24 A 1918), convertido hoy, 2016, en SEMICOLONIA NORTEAMERICA, (desde 1919 a nuestros días, especialmente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, luego de la repartija que se hicieran del mundo, Roosevelt-Stalin-Churchill).

MI DEFINICIÓN

Para entendernos, primero deberé definir qué entiendo por política cultural, en su más amplia acepción. Entiendo por POLÍTICA, toda acción teórico-práctica realizada en función de la perpetuación o el desplazamiento del Poder. Y por CULTURA, toda creación material o intelectual realizada por los pueblos y sintetizadas por las clases sociales. Pero, más específicamente, comprendo por política cultural la ejecución de un programa que regula la creación material e intelectual de una clase social; un programa aplicado por la clase social dominante, ubicada en la cima del poder, que auspicia un tipo cultural que obedece solo a los gustos e intereses de la clase social dominante, clase que enfrenta y niega a las otras.

llegada-de-colon

“Colón llegando a la isla Guanahaní”, José Garnelo y Alda, 1892. De su nombre se deriva la palabra colonia y colonialismo

SUBRAYAMOS que todo lo anterior son solo ideas, palabras, paparruchadas si no entendemos que somos casi 32 millones de peruanos obligados a caminar bajo el dominio de una semiburguesía que integra el 2% de la población del Perú, una ínfima minoría dependiente que ejerce la administración al servicio de los que ostentan el poder en el Perú: los Estados Unidos de Norteamérica.

Nosotros no correspondemos a niveles A-B-C-D-E-F, como dicen los voceros de las encuestadoras o las empresas de “marketing” peruanas, sino a clases sociales que, en una pirámide, y por fines didácticos nombramos desde el nivel inferior, llamado lumpen proletariado (y para esto nos basamos en datos del Censo del INEI 2007, XI de Población y VI de Vivienda), sin porcentaje pues propiamente no es una clase, pues sus integrantes provienen de todas las clases sociales y no forman un todo distinguible, salvo por su marginalidad en la sociedad, donde el Obrero asciende al 18,4 %. Las cifras de este censo apuntan a que “en la industria en general” laboran entre un 10,8 a 13,6 %, Siendo la Población Económicamente Activa (PEA), el 53,7 %; mientras hay 10’637,880 de personas ocupadas y 460,266 desocupadas. Entre el campesinado y los pequeros, solo en Huancavelica, Cajamarca, Amazonas, San Martín y Huánuco, ascienden al 54% de la población. En tanto, la clase media tiende a ser muy variable, según los procesos históricos, tendiendo a desaparecer o a crecer, según su movilidad u oportunismo de sus integrantes que son el 40 % de la población ocupada. Mientras esta pirámide imaginaria es coronada por el 2% de la semiburguesía, que NO ES NACIONAL y NO DEFIENDE LO NACIONAL, en un contexto en el que LA GRAN BURGUESÍA NO EXISTE,  salvo la integrada por extranjeros y funcionarios de trasnacionales que residen en el país. Una pirámide que se sostiene así, en el tiempo, gracias a los dos pilares fuertes del país: las Fuerzas Armadas y Policiales, y la Iglesia (que en nuestro caso católica-apostólica-romana). Comprender esto es de capital importancia para entender el hecho cultural actual en el Perú.

CÓMO SE COME LA COSA

Hay que ir directamente a lo concreto, a lo específico y actual, para comprendernos. Y hay que empezar por la educación primaria y secundaria, dándole una mirada a los currículos de las escuelas públicas peruanas, currícula dada por Ministerio de Educación del Perú, en la que notamos la ausencia de los antiguos cursos de Castellano y Literatura, en los que se estudiaba la literatura peruana, además de la ausencia del curso principal de ¡Historia del Perú!, que debo entender está subsumido entre las Ciencias Sociales. La machacona insistencia por el estudio de la religión, como adoctrinamiento, que es la religión cristiana, además del inglés, como lento y persistente sustitutivo del castellano, tras la idea de que “cuando terminas una carrera, si no sabes inglés, no sabes eres nada”.

Cito el Programa de Educación Básica Regular de Educación Primaria del Ministerio de Educación Pública-Perú[2]

educacion-primaria

Programa Curricular de Educación Secundaria del Ministerio de Educación Pública-Perú[3]

educacion-secundaria

Vistas estas currículas a vuelo de pájaro, se nota que en este solamente teórico Estado Laico peruano (que por Concordato de una Dictadura Militar –la de Odría― con los Cristianos, hasta nuestros días, el Estado le paga un sueldo a los sacerdotes de la iglesia cristiana-apostólica-romana), tanto a nivel Básico y de Secundaria, se enseña Educación Religiosa (que no es siquiera una Historia de la Religiones, y que en mis tiempos era RELIGIÓN, a secas) que consiste en adoctrinar en la fe de la religión cristina-apostólica-romana a todos los peruanos. En tanto, el castellano, como segunda lengua, me Pregunto: ¿CUÁL ES LA PRIMERA LENGUA? Si desde 1974-75, es decir, hace 41 años, la segunda lengua oficial peruana es el RUNASIMI, mal llamado QUECHUA. Mientras en los currículos actuales NO EXISTE un curso dedicado a la enseñanza de esta lengua, ni en los estudios primarios ni en los secundarios, ni en las universidades; no obstante que sí existe, de manera remarcada y persistente el Área de Inglés como lengua extranjera, haciendo hincapié en que, hace no pocas semanas atrás, vía los medios masivos, el actual presidente del Perú, Pedro Pablo Kucsynski decía con jolgorio: Debemos difundir más el inglés en los colegios y universidades!!!!!

IMPORTANCIA DE LO CULTURAL EN LAS SOCIEDADES

LA ÚLTIMA BARRERA PARA VENCER DEFINITIVAMENTE A LAS SOCIEDADES DERROTADAS PERO NO VENCIDAS, COMO LA PERUANA, ES LA DEL CAMPO CULTURAL. José María Arguedas, el más grande narrador de la literatura peruana de todos los tiempos -el más completo y a la altura de Quevedo, Lope de Vega, Góngora o Cervantes, es, a mí modo de ver, César Vallejo-, quien, al recibir el Premio Inca Garcilaso de la Vega, escribió en su artículo NO SOY UN ACULTURADO:

“Fue leyendo a Mariátegui y después a Lenin, que encontré un orden permanente en las cosas; la teoría socialista no sólo dio un cauce a todo el porvenir sino a lo que había en mí de energía, le dio un destino y lo cargó aún más de fuerza por el mismo hecho de encauzarlo. ¿Hasta dónde entendí el socialismo? No lo sé bien. Pero no mató en mí lo mágico”

arguedas_jose_maria

José María Arguedas (1911-1969). Autor de emblemáticos libros, como Todas las sangres, de 1964.

“Yo no soy un aculturado; yo soy un peruano que orgullosamente, como un demonio feliz, habla en cristiano y en indio, en español y en quechua”

“Imitar desde aquí a alguien resulta algo escandaloso. En técnica nos superarán y dominarán, no sabemos hasta qué tiempos, pero en arte podemos ya obligarlos a que aprendan de nosotros y lo podemos hacer incluso sin movernos de aquí mismo”[4]

Arguedas es contundente, aunque, pienso, que por distracción, convicción o afán de hacerse entender por el hispanoparlante, usa equivocadamente las categoría de INDIO -error hispano por la ignorancia de haber creído llegar a la India- (anotemos que Cristóbal Colón murió con la sospecha de haber llegado a la India y jamás imaginó haber descubierto el Nuevo Continente) y de QUECHUA (que es una altitud –de 2,300 a 3,500 msnm- de las 8 Regiones Naturales descubiertas por el Dr. Javier Pulgar Vidal. Así: Chala: 0 a 500 msnm,  Yunga: 500 a 2,300 msnm; Quechua: 2,300 a 3,500 msnm; Suni o Jalka: 3,500 a 4,000 msnm; la Puna: de 4,000 a 4,800 msnm; la Janka: de 4,800 a 7,800 msnm, y ya en la selva, la zona Rupa-Rupa: de 400  a 80 msnm; y finalmente la octava región natural, la Omagua: de 80 a 0 msnm ).

Sobre el nombre de la lengua ¡Quechua! el mismo José María se rectifica en otra oportunidad diciendo “que el indio no sabe que a su lengua le llaman quechua”. Además de algo que parece broma, pues en Cusco, hay una Alta Academia –o algo así― de la Lengua ¡QUECHUA!, repitiendo el craso error de los primeros diccionarios hechos por españoles.

Repito: LA ÚLTIMA BARRERA PARA VENCER DEFINITIVAMENTE A LAS SOCIEDADES DERROTADAS, ES LA CULTURAL. Mientras una sociedad no sea rota y vencida en lo cultural, tiene posibilidades de revertir este hecho histórico y volver a florecer. Y ello no depende de las revoluciones y la toma o asalto del poder, ni de la buena voluntad de las sociedades que toman su destino en manos, sino de SU ANTIGÜEDAD, pero con una necesidad imprescindible de lo anterior.

La verdadera revolución se da después de la toma o conquista del poder, en determinada sociedad, y esta se da en lo ideológico y en lo cultural, que es eminentemente ideológico. Ver la cultura China, 800 millones de personas en la miseria económica y moral, sumidas por el opio inglés impuesto hasta con una guerra, antes del triunfo de su revolución en 1949, y su reversión a lo genuinamente chino, vía su capacidad de resistencia. Evidentemente debo indicar que, a pesar de ello, dado la degeneración de su Partido Comunista luego de la muerte de su líder, el presidente Mao Tse Tung, el gobierno, devenido en social fascismo, se yergue ahora como Imperialismo, con visos a ser, en breve, el primer Imperialismo en la Tierra (estos días con 1,380’778,537 personas), tras suceder al Imperialismo Norteamericano, hoy en proceso de caída y descomposición, y al Imperialismo Ruso, que luego de su proceso breve de socialismo, después de la toma del poder por los Soviets, y la degeneración de su partido tras la muerte de Lenin, devino en social revisionismo, lo cual finalizó el 10 de noviembre de 1989 con la caída del Muro de Berlín, siendo inficionado por el capital;  hoy afianzándose, con Putin a la cabeza, como otro Imperialismo más. De ahí la pugna bélica entre Rusia y U.S.A. en Medio Oriente, sobre todo en estos días en las ciudades de Turquía y el genocidio en Alepo.

En ello, la comprensión del fenómeno y sus implicancias, nos condiciona culturalmente, quiérase o no. Pues el proceso de asunción de lo nacional, lo cultural y lo científico en las sociedades mencionadas –el primer aparato y hombre al espacio, por Rusia; el envío de naves a Marte, por los Chinos-; y, en fin, la transformación de toda la sociedad, solo se comprende por la antigüedad de estas sociedades luego de la extensa lucha por la liberación lograda. Y ello nos da esperanza, a los peruanos en particular y a los latinoamericanos en general, de alcanzar la ansiada libertad.

Sociedades de menor antigüedad, derrotadas militarmente y luego vencidas en lo cultural, han desaparecido en Latinoamérica y en el mundo, fagocitadas, tragadas por sociedades dominantes. Para nosotros, hoy y ahora, andinos, orientales, la confrontación con el capital y el Capitalismo (donde el ser humano es inexistente, salvo como un número en la estadística de una computadora o en una tarjeta de plástico; cosificado, sin familia, como núcleo amantes de la violencia y el irrespeto por el otro; por las otras sociedades culturales, enemigos de la verdadera democracia); la confrontación, repito, es inevitable. El capitalismo, cuyo motor es el dinero, con lo cual se mide el “éxito” y donde la solidaridad –o Ayni en nuestro caso- es impensable.

Nuestro Ayni es un hecho cultural que seguimos practicando en estos días. A los peruanos, si bien consecuentes en resistencia heroica -bélica o no bélica desde 1532-, no nos es posible hacer predominar nuestra cultura en Perú. Para ello es necesario, primero, hacer la revolución para imponer nuestros términos, imponer nuestra lengua, nuestros conceptos de religiosidad, científicos y humanistas. Conceptos todos dimanados de una sociedad oriental, y no occidental, como es la andina.

Pedirle ayuda a este sistema actual para una política cultural popular, pedirle apoyo, pedirle sostén es ingenuo, intonso, risible. La sociedad peruana de hoy es como un gigante árbol de nogal totalmente podrido, da solo a veces hojas y flores hermosas. Las raíces milenarias de ese árbol somos nosotros los RUNAS. Evidentemente, los dominadores en el Perú que aplican su política cultural, su programa, semiburgués, quieren desaparecer este árbol y poner en su lugar un árbol de plástico. Un proceso revolucionario exitoso llevado y dirigido por el RUNA igual, tirará a ras de tierra ese nogal podrido, para verlo renacer con la fuerza y la potencia de 24 mil años de antigüedad.

PROCESO

VEAMOS EN FORMA SUMARIA LAS CABEZAS DEL PODER EN PERÚ A LO LARGO DE SU HISTORIA: Inka, Español, Anglo-Francés, Norteamericano y sus 13 Bases Militares en Perú. Lo Inka no era exterior o extraño a las sociedades sudamericanas, como idea política y concepción cultural. En el Perú provenimos de los primeros hombres de hace 24 mil años, cuyos vestigios primeros se encontraron en las Cuevas de Pikimachay, a 24 kilómetros de la actual ciudad de Huamanga, en dirección a las Pampas de Quinua (hay bibliografía de los principales historiadores al respecto). El proceso de la historia Inka no ha sido estudiado desde el enfoque de los RUNAS. Muy pocos historiadores modernos peruanos, si no todos, no dominan el runasimi. Consignado así, desde la perspectiva del dominador, cuyos orígenes solo se han tomado en cuenta en lo mítico desde el ángulo folklórico.

controversia-de-valladolid

Fotograma de la película La controversia de Valladolid, escrita por Jean-Claude Carrière

Es tal la ignorancia expresa al respecto, que al principio de la Colonia española  se discutía si nosotros teníamos alma (Véase La Junta de Valladolid, entre los años 1550 y 1551, realizada en el Colegio de San Gregorio, de Valladolid, dentro de la llamada polémica sobre los naturales llamados indígenas americanos o indios), y hasta ahora, la negación de la escritura nuestra, olvidándose hasta hoy de que existimos.

Un dato importantísimo, a tomar en cuenta para un desarrollo posterior, nos refiere a Alfredo Torero y otros, que afirman que en el ámbito geográfico del antiguo Tawantinsuyo, hoy, entre monolingües y bilingües, existen 24-26 millones de runasimi parlantes –ojo: entre bilingües y monolingües- sin contar los aymara parlantes. Y en los currículos de la educación peruana no existe ese curso de enseñanza y aprendizaje de nuestros idiomas. ¡NO EXISTEN! Y ello es consecuencia de la aplicación de una política cultural de tintes genocidas. Pues la llamada “cultura Inka” no fue sino el ápice, la punta del témpano, de una cultura de 22 a 24 mil años de antigüedad, que solo brilló por algo más de cien años; de ellos, setenta confinados en los límites actuales del Altiplano al Cusco, contenido por los Chankas de entonces, cuyo límite sur es actualmente Apurímac. Mas, derrotados los Chankas luego de que estos lograran tomar Cusco, por alrededor de 30 años, los Inkas llegan hasta Pasto en el sur de Colombia. Los Inkas, al conquistar los señoríos del norte, además de otras obligaciones, imponen hechos culturales como el aprendizaje y uso del runasimi como lengua general, el panteón o religión solar, entre otros; respetando las lenguas y panteones religiosos locales, y hasta autoridades.

Imperio Inka es una burla torpe o torpe ignorancia. Olvidan la Dualidad Andina y la Cuatripartición, incluso para la guerra, la no sucesión automática del poder, la sociedad Matriarcal cuyo centro era Mama Waku, corazón de las Panakas, decididoras de los grandes lineamientos políticos del Ande y por ende de lo Inka. Y muchos otros aspectos por los que hablar de imperio es supina torpeza. Los Inkas fueron pues como la cabeza de un pez, cuyas escamas eran las llamadas “culturas” actuales. Premunidos de criterios científicos modernos no capitalistas, arqueología moderna, nos daremos cuenta que fueron los Inkas vehículos de la condensación de UNA NACIÓN EN FORMACIÓN, un proyecto trunco por la llegada de los españoles, quienes pudieron triunfar tan rápidamente, porque los dirigentes de los señoríos norteños, recién conquistados por los Inkas, los veían, y era natural, como enemigos, mientras veían como salvadores a los españoles. Además de contar estos con otra tecnología: la rueda, la pólvora, el caballo, etc., y su gran experiencia guerrera después de finalizadas las guerras de reconquista contra los árabes, en la península ibérica.

La población de entonces, en estas latitudes, era abundante, pero los historiadores no se ponen de acuerdo. Unos afirman eran 8 millones, otros 12 y otros 18. En todo caso, es un hecho que al final de la colonia española, de los Runa no quedaban sino algo de 2 y medio millones de naturales. Runas o “indios”. Pero ahora somos los más numerosos. La «CIA» en su documento: «The world factbook» (…) consigna grupos “étnicos” de la siguiente manera: Indígenas 45 % de la población, mestizos 37 %, caucásicos 15 %, otros 3 %[5]. Esto significa que somos el 82 % de la población peruana –de ingas o mandingas. Según el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, somos 31’900,929 seres humanos en Perú, y, es decir, los de piel marrón –según la denominación racial despectiva del yanqui común; en todo caso no somos blancos, ni negros ni amarillos, si de razas se puede hablar hoy aún -o Cobrizos-, acá, en el Perú, somos 26’158,761.78.

Ojo, como hecho cultural mundial. Hablar de razas es obsoleto. Las razas y su concepto llevaron y llevan al racismo, con su culminación en el fascismo. Remarquemos: NO HUBO NI HAY RAZAS. En el mapa del genoma humano NO EXISTE EL GEN RAZA.

De los 31’900,929 peruanos, según el INEI, el 50 % vive en casa de estera, adobe o quincha. De la Población económicamente Activa del Perú el 76 a 84 % no tienen empleo y se la buscan día a día, sol por sol, y a la cual ahora quieren “formalizar” para que pague impuestos. ¡Vaya! Los que no tienen empleo inventan una forma de sobrevivir, “un empleo” y, evidentemente es marginal al sistema. Los administradores de los poderes fácticos peruanos recaban entre 18 y 17 % de impuestos a la renta del empleo formal que es ínfimo en Perú. Y quieren formalizar para “cobrarles” menos impuestos a aquellos que todo se lo inventaron para no morir. No nos dejan ni hablar nuestra lengua y quieren que paguemos más impuestos. Pero es necesario decirlo: Al comprar un pan o una caja de fósforos ya estamos pagando impuestos. Comprender esto es comprender una situación cultural, “natural” en Perú.

funeralesatahualpa01

“Los funerales de Atahualpa”, Luis Montero, 1865-1867

Pero, volviendo a los tres niveles de dominio del Perú (colonia española, semicolonia anglo-francesa y semicolonia norteamericana). Sintetizo, solo por citar algunas perlas:

  • Negar nuestra humanidad (ver si teníamos alma, ello conllevaba a que podían descuartizarnos y colgarnos en ganchos en los mercados como carne para los perros de guerra españoles, o para pararnos de tres en fondo para “templar las hojas de espadas toledanas” y no en aguas ácidas, atravesándonos hasta dar con el “temple”; y de la labor de aniquilamiento de las minas ni se hable).
  • Negar nuestras lenguas madre (el runasimi es negado y en la práctica perseguida).
  • Negar nuestro arte. Nunca hemos creado arte, solo folklore. La pintura y escultura nunca existió en nuestras vidas, sin saber que hasta Picasso y Mark Rothko, vieron que “pintábamos” con plumas y lana en los tejidos. Y que nuestro arte estaba integrado a nuestras vidas, pero no como productos para la venta, pues no queríamos ni poseíamos moneda.
  • Negar nuestra escritura. Nunca hemos tenido escritura. (Es su problema y mejor, por el momento, que no lo sepan).
  • Negar nuestra literatura. Nunca henos tenido literatura antes de la española, aunque luego de las investigaciones para un trabajo mío he visto que tenemos hasta catorce formas estróficas poemáticas y otras subformas como el jailly,  Waqailly,  Jaicha, Atqjailli, Taki,Angosay, Wawaki, Waylas, Urpi, Aymoray, Wanka o Wanku, Cashua, Arawi, Waynu. Y ello no es sino una leve aproximación.
  • La destrucción de nuestros templos y Wakas, para que, en los mismos emplazamientos y usando los mismos materiales crearan iglesias y catedrales cristianas. (La plaza del Cusco es un ejemplo patético).
  • Tras los actuales terremotos, al usar los presupuesto del Estado peruano, se priorizan en forma veloz la reconstrucción de templos cristianos.
  • HACER DEL PRODUCTO CULTURAL UNA MERCANCÍA, CUANDO EN NUESTRO MUNDO DE RUNAS, EL HECHO CULTURAL ESTABA Y ESTÁ HOY INTEGRADO A LA VIDA COTIDIANA: Escultura en la arquitectura, imágenes del panteón religiosos –dios sol, por ejemplo-, la pintura en tejido en nuestras ropas, e igualmente en estandartes y escudos, con plumas, platería en utensilio y artilugios para la ropa. Ejm.: El Yauri.
  • La negación del uso de nuestros símbolos: Maskaypacha y hasta ropa, que, por su lenguaje cifrado, definía el origen y la proveniencia de grupos sociales.
  • La ignorancia de que el mayor evento cultural, que puede equipararse al Poema cinético y a la Poesía integral, es la Fiesta Comunal.
  • El funcionamiento nuestro en el Ande, en la Rueda Comunal.
  • Predominancia de lo anónimo, en el autor del hecho cultural, frente al culto a la persona, el ego y nombre en los productos de Occidente.

LA “INDEPENDENCIA”

Por pugna contra el monopolio impuesto por la corona española en Sudamérica, el imperialismo inglés y francés deciden romperlo. Pues los avatares de la historia habían ya madurado, y el imperialismo español se debilitaba, pudría y disgregaba. Los pensadores de este lado del continente pensaban en la libertad, después de la radical Revolución Francesa. El imperialismo francés ingresó tras San Martín, mientras, tras bambalinas, el imperialismo inglés se posicionaba con la lucha de Bolívar. San Martín se va a morir a Francia, y los pueblos de este continente ponen la sangre, y sin embargo  no consiguen nada.

per-nan-s-27_gallery_large

Tras la República, la población indígena no perdió su condición de sumisión y olvido

El resultado es EL IMPUESTO AL INDIO, uno de los primeros decretos de Bolívar que ni los españoles se atrevieron a dar. La “creación” de Ecuador y Bolivia, haciendo una línea fronteriza imaginaria, cortando en dos nuestro lago sagrado, el Titikaka. La posterior partición del sur peruano por medio de Chile y la sangre de su pueblo, por el interés inglés por el salitre, salitre que consiguen con el “triunfo” de la Guerra del Pacífico. Los señores de la guerra, después de Bolívar, se entronizan en todo el continente, y nacen las republiquetas que hoy conocemos: una de ellas es el Perú.

Como cuestión anecdótica anotamos que hasta 1930-35, el idioma francés era de uso de la cúpula administradora del gobierno peruano, y lo es hasta hoy día matizado con el inglés. Puedo afirmar, casi con certeza, sin poder probarlo por ahora, que ningún jefe de Estado o miembro del cuerpo diplomático peruano sabe runasimi.

Anotado, repetimos lo de arriba por ser esencial: “Somos el 82 % de la población peruana. Según el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, somos 31’900,929, es decir, los de piel marrón, acá en el Perú somos 26’158,761.78, de los 31’900,929 peruanos anotados. Según el INEI, el 50 % vive en casa de estera, adobe o quincha. Y según la prensa y los medios de información cotidianos, en la Población Económicamente Activa del Perú el 76 a 84 % de peruanos no tienen empleo y se la buscan día a día, sol por sol. Y, a estos, ahora los quieren “formalizar” para que paguen impuestos”.

Todo esto es verdad, pero hay que agregar que de Política cultural no se habla en el aire, pues se está hablando de personas humanas. En el Perú la desnutrición infantil, era de 23.8 %, en el 2009, y se ha reducido al 17.7 %, en el 2013. Es decir, en el 2009 los niños desnutridos crónicos, en la República del Perú “libre e independiente por la voluntad de los pueblos, y por la justicia de su causa que dios defiende…” o algo así, eran: 7’337,213.67; en el 2009 y en el 2013 ¡SOLO! 5’423,168.64 NIÑOS.

“(…) las regiones con mayor índice de desnutrición infantil crónica son Huancavelica (42 %), Cajamarca (35 %), Huánuco (29 %), Apurímac (29 %) y Ayacucho (28 %) (…) Pero también hay lugares específicos donde las cifras son alarmantes, como en la provincia arequipeña de La Unión, donde la desnutrición infantil crónica llega al 36 %. (…) Otro caso alarmante es el distrito de Omacha, en el Cusco, donde las cifras de desnutrición llegan al 80 %”. Fuente: RPP, redactado el 6 de agosto de 2015[6]

EN EL INEI, INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICAS E INFORMÁTICA, DEL GOBIERNO DEL PERÚ, NO EXISTE INFORMACIÓN, ES DECIR, NO EXISTEN LOS POBLADORES DE OMACHE. CONSULTADO DA CERO DE CERO EN POBLACIÓN.

Sí.  Lo arriba anotado es así. Comprenderlo es elemental para entender la política cultural impuesta sobre el peruano. Y plantear sus alternativas. Y reitero, machaconamente: Lo cultural, la política cultural no es, no se debe comprender en abstracto, sino a partir del ser humano actual: del niño desnutrido de Puno o de Madre de Dios; o de Villa María del Triunfo, Villa El Salvador, Ancón o de San Juan de Lurigancho, el distrito más grande de Lima y del Perú: 1 millón 91 mil 303 habitantes.

 LA ERA ACTUAL COMO SEMICOLONIA NORTEAMERICANA

Que nadie ponga en duda, por favor, este aserto: el Perú es semicolonia. Si no, ¿por qué es que tenemos gigantes Bases, y la mayor cantidad está ubicada en Sudamérica, TRECE EN TOTAL EN EL PERÚ, una semilegal, a cargo de los norteamericanos coludidos con el fascismo sionista, como la de Santa Lucía, Madre Mía, Satipo, Nanay, Callao, etc? Y hoy en día, se colocan Bases más pequeñas en la zona de los valles de Apurímac, Ene y Mantaro – VRAEM─, 57 bases pequeñas, gastando parte de los 10 mil millones de soles, del 2011 al 2016, con 10 mil personas entre fuerzas armadas y policiales; y se están comprando además 24 helicópteros M17, un satélite espía a Francia, valorado en 597 millones de soles, ya funcionando desde hace un mes, que solo vivirá 10 años (datos en TV, La Hora N, Jaime de Althaus, en entrevista al ex jefe de la DINA -Dirección Nacional De Inteligencia- Sr. André Gómez De La Torre, noche del 6 de octubre de 2016, comentando el nombramiento del actual jefe de la DINA, Guillermo Fajardo).

militarizacion¿Por qué, los soldados norteamericanos, que ahora son más de 3,200 en Perú, no pueden ser juzgados por las leyes peruanas, y ello con “aprobación” del Congreso peruano?

Al ministerio del Interior y de Defensa se le asigna como último presupuesto anual  10,657’294,117.00 soles, mientras al Ministerio de Cultura le dan 342’486,094.00 soles, de los cuales 295’326,286.00 millones son gastos corrientes, o sea fijos, pago de burocracia y afines, y solo restando 47’159,808.00 en gastos de capital, que podríamos suponer se podría gastar en el hecho cultural nacional, pero no, sabiendo que en las resoluciones supremas respectivas se autoriza a gastar esa partida hasta en adquisiciones de inmuebles. Y vemos la celeridad en repintar y remozar iglesias. (Y no hablemos de tener una prensa editorial popular, canales de tv populares, diarios masivos populares).

Volviendo a lo de semicolonia norteamericana. Si no, ¿por qué, como siempre, hacer la Carta de Intención, o como se le llame ahora, al Fondo Monetario Internacional, controlado por los Estados Unidos, para aprobar nuestros presupuestos?

Como vemos, el RUNA u hombre peruano sufre un genocidio físico y cultural. Cada año, ya sea por causa del “El niño” o “La niña” o “El friaje”, los niños, ancianos, hombres y mujeres mueren y mueren y no aparecen en las estadísticas. Ello es un genocidio físico, año a año; y con la desaparición de esos RUNAS, se van con ellos su sabiduría de resistencia, su cultura oculta. Y sabemos que de darse en Perú una transformación de las estructuras como en 1917 en Rusia o 1949 en China, deberá ALIMENTARSE AL HOMBRE PERUANO POR TRES GENERACIONES PARA QUE LLEGUE A SER NORMAL.

Según el economista Richard Webb, que realizó hasta dos mapas de la pobreza del Perú, e interviene en el trabajo del INEI (Instituto Nacional de Estadísticas e Informática): “De cada diez peruanos, siete u ocho eran pobres (….)”[7]. Para una población actual de 31’900,929 de peruanos, nos da 22’330,640.3 de pobres si son 7 de 10, 25’520,743.2 si somos 8 de cada 10. Y cada una de estas personas que viven en total desigualdad, son depositarios de una sabiduría y cultura milenarias. Y el solo hecho de sobrevivir, lo evidencia.

FINAL

Sin embargo se resiste. Resistimos en forma no bélica (persistencia de la lengua y crecimiento, religiosidad, filosofía, ciencia, especialmente en lo agrícola). Por eso Arguedas dice bien, al recibir el Premio Garcilaso de la Vega en su discurso de agradecimiento: “Dentro del muro aislante y opresor, el pueblo quechua, bastante arcaizado y defendiéndose con el disimulo, seguía concibiendo ideas, creando cantos y mitos. Y bien sabemos que los muros aislantes de las naciones no son nunca completamente aislantes”.

Y resistencia en forma bélica, desde Cajamarca y la traición de Pizarro a Atawallpa, la larga lucha de Manko Inka, pasando por el levantamiento continental de Túpac Amaru II y las continuas batallas emprendidas por José de San Martín Matorras y Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte y Palacios Blanco, donde ya vimos: Se instrumentalizó la sangre derramada por los Runas del continente.

ruiz-durand-reforma-agraria-04-560x817

“Túpac Amaru”, de Jesús Ruiz Durand, de la Serie La Reforma Agraria, 1968-73.

A pesar de ir sin norte claro, para el Runa fue notable el aprendizaje de la guerra de guerrillas, con Andrés Avelino Cáceres entre 1881- y 1883, en la Campaña de la Breña, contra Chile. Igualmente en la guerra civil peruana de 1894-95, donde Nicolás de Piérola se alza contra el gobierno negativo del mismo Andrés A. Cáceres. Y el levantamiento, en marzo de 1885 en Huaraz, Ancash, encabezado por el campesino analfabeto y alcalde de Marián, Pedro Pablo Atusparia y su segundo Pedro Cocachín o jefe guerrillero Uchkupedro.

Ya en el siglo XX, el Runa peruano participa en el levantamiento insurreccional de la APRA (1948); el levantamiento campesino de 1963, dirigido por Hugo Blanco, sofocado a los inicios de la lucha armada; las guerrillas del Ejército de Liberación Nacional –ELN- en 1963 dirigido por el poeta Javier Heraud y Alaín Elías; la guerrilla del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), proclamándose marxista leninista, dirigida por los guerrilleros Luis de la Puente Uceda, Gonzalo Fernández Gasco, Rubén Tupayachi Solórzano y Guillermo Lobatón (1964); la guerrilla del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru –MRTA- que inicia sus acciones en julio de 1985, dirigido por Víctor Polar Campos (en prisión), que en la actualidad no tiene accionar. Y, al final o antes, la participación y aprendizaje del Runa peruano dentro de las filas del Partido Comunista del Perú –PCP-, dirigido por el filósofo comunista Abimael Guzmán Reynoso (en prisión), que se levanta en armas en junio de 1980 y prosigue hoy su accionar organizativo a nivel nacional y armado en determinadas zonas, teniendo en sus manos parte del territorio peruano; cuya una de sus últimas acciones armadas se produjo el 9 de abril de 2016 en el poblado de Qatunqaza, en Santo Domingo de Acobamba, de la Provincia de Huancayo en la Provincia o Región de Junín, en el centro del Perú, con el resultado de 11 muertos, diez uniformados y un civil.

Son hechos de nuestra historia que internándose en nuestro inconsciente colectivo motivan un condicionamiento de nosotros en tanto hombres pensantes, ideológicos, culturales.

 CODA

 Queremos enfatizar al finalizar que El hecho cultural, la Política Cultural tiene que ver con el ser humano ─si no es papel abstracto y pura palabrería─ y en nuestro caso hablamos especialmente del RUNA PERUANO, en resistencia bélica y no bélica desde 1532. Ello hasta hoy día, en octubre, Perú de 2016, cuando nos quieren hacer creer, vía los medios radiales, televisivos, periodísticos e internet, que vivimos en progreso, ya a lindes del desarrollo, que vivimos en paz, en medio de una genocidio legal, lento y planificado, por potencias que nos han colonizado y semicolonizado los últimos 484 años.

 Feliciano Mejía H.

Lima, 7 – 9 de octubre de 2016

Notas

[1] Buenos días señoras, señores, señores del Común (de Comunidad), hombres colorados. Muy buen año, sí. “Aquí estoy, no muerto. Gritando todavía”, el Sr. Arguedas, decía. Yo digo: Yo estoy gritando todavía. Escuchen hermanos, hermanas. Hermoso, buen día ya viene. Hermoso sol rojo ya viene sin duda. Por nuestras propias manos. Todos. Óiganme”. (Not. ed.)

[2] http://www.minedu.gob.pe/curriculo/pdf/31052016-programa-nivel-primaria-ebr-religion-2.pdf

[3] http://www.minedu.gob.pe/curriculo/pdf/31052016-programa-nivel-secundaria-ebr-religion-2.pdf

[4] https://www.servindi.org/actualidad/3252

[5] http://www.espejodelperu.com.pe/Poblacion-del-Peru/Composicion-etnica-del-Peru.htm

[6] http://rpp.pe/lima/actualidad/conoce-el-panorama-de-la-desnutricion-infantil-en-el-peru-noticia-83018

[7] “¿Dónde están los pobres?”, Webb, Richard, El Comercio, lunes 21 de setiembre de 2015.

Deja un comentario

Archivado bajo Crítica cultural, Ensayo político, Política cultural