Unabomber Kaczynski o cómo hacer de un genio un terrorista

Roberto Ortega

 

Se suele presentar las matemáticas como las ciencias del orden, de las regularidades aritméticas y geométricas, consonancias que desde el Uno pitagórico se han ido tematizando hacia la noción de armonía de las esferas de Kepler; en tanto el anarquismo suele asociarse al desgobierno, al caos que no contempla ningún orden, ninguna normativa ni principio, por lo que tal vez pueda parecer improbable ―aunque algo de eso ya hay en el “anarquismo epistemológico” de Feyerabend― la existencia de un matemático o científico que a la vez sea anarquista, y más aún neoludista. No obstante ese es el caso de Theodore Kaczynski, matemático-anarquista, crítico radical del sistema capitalista y del reformismo performático y oportunista de la izquierda tradicional y contemporánea, sector al que, debido a su conformismo con la sociedad tecnoindustrial de la época, ha tachado de contrarrevolucionario. Articulando en sus escritos un violento ataque contra el orden dominante, en el que las partes buenas y las malas del sistema tecnológico e industrial contemporáneo ya no pueden ser disociados, por lo que ha planteado su destrucción total.

Cuando el 26 de abril de 1995, Theodore John Kaczynski enviaba al New York Times un paquete sin destinatario que en su interior llevaba un extenso texto titulado La sociedad industrial y su futuro, firmado por el Freedom Club, (Club de la Libertad), conocido luego como el “Manifiesto de Unabomber”, texto que llevaba adjunto una nota que indicaba que si publicaban el manifiesto dejarían de cometer más atentados explosivos, ya era uno de los personajes más buscados por el FBI. Kaczynski, matemático, científico, anarquista y pensador neoludita estadounidense, desde su apego a una suerte de primitivismo naturalista, ha manifestado su aversión hacia la sociedad tecnológica contemporánea, negando la viabilidad de toda posibilidad de progreso tecnológico-civilizacional, pues, para él, la presencia tecnoindustrial en las sociedades contemporáneas, las convierte en opresoras de las libertades naturales del hombre. Analizando los problemas derivados de esta, como la pérdida de la libertad del individuo ocasionada por los efectos erosionantes y nocivos del sistema tecnoindustrial de la época, desde un alegato ludista que aboga por la destrucción del sistema tecnológico e industrial que, a decir de él, tiende a hacerse cada vez más destructor, opresivo y totalitario.

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Theodore Kaczynski nació en Chicago, Illinois, un 22 de mayo de 1942. A través de un test de inteligencia realizado durante sus años de colegio, se supo que poseía un coeficiente intelectual (IQ) de 167, por lo que fue adelantado de grado, hecho que marcará su vida para siempre, pues, debido a ello experimentará la burla y violencia de parte de sus compañeros mayores. Cursará luego el bachillerato en el Evergreen Park Community High School de Illinois, lugar en el que las matemáticas le resultaron  tan sencillas que tuvieron que incluirlo en una clase más avanzada, lo que le permitirá acabar el bachillerato dos años antes de lo previsto. Por lo que, en 1958, cuando aún contaba con 16 años, accedía a la Universidad de Harvard, lugar en el que se graduará en 1962, para matricularse luego en la Universidad de Michigan en la que hará su máster y doctorado en ciencias matemáticas.

Se sabe que su especialidad fue la “teoría de funciones geométricas”, rama del análisis complejo que lo llevará a graduarse con una tesis doctoral referida a las Funciones de frontera, campo en el que logró solucionar un problema que uno de sus profesores, George Piranian, no fue capaz de resolver. Por lo que alcanzó el premio al mejor trabajo académico del año en 1967. Se dice que sus trabajos sobre funciones circulares eran absolutamente brillantes, y, a parte de su tesis doctoral, llegó a publicar una serie de artículos importantes para las ciencias matemáticas, como “Otra demostración del teorema de Wedderburn”, “Sobre una propiedad de contorno de las funciones continuas”, “El conjunto de convergencia curvilínea de una función continua definida en el interior de un cubo”, “Funciones de frontera y conjuntos de convergencia curvilínea en el caso de funciones continuas” o “Funciones de frontera en funciones armónicas acotadas”.

Hasta entonces nada había hecho presagiar que se convertiría en el ecoterrorista al que la arbitrariedad, el abuso y la acción depredadora sobre la naturaleza, del sistema capitalista, lo empujaron a convertirse. Y, no obstante el prestigio acarreado por el alto nivel de sus investigaciones, Kaczynski solo ejerció de profesor de matemáticas en la Universidad de California, Berkeley, durante un par de años. Pues en 1969, a la edad de 26 años, dimitió de su cargo, porque, según se dice, se había desilusionado del sistema imperante. Tras lo cual se retirará a una de las residencias de sus padres, ubicada en su estado natal. No cabe pensar aquí, en si su predilección pulsional por las Funciones de frontera, tenían algo que ver con su debilidad por los márgenes civilizatorios, por esa noción liminar que ostentará más tarde. Pues se dice que dos años después, un día de 1971, Kaczynski desapareció de la ciudad para irse a vivir solo en una casa de madera, sin agua potable ni electricidad, en las montañas de Montana, decidiendo romper con la civilización para vivir en un entorno natural y silvestre, con cierto grado de autonomía que lo hacían buscar leña para calentarse, cazar y hacer su propio huerto para alimentarse, sin apenas contacto con el mundo exterior, convirtiéndose en un ermitaño.

El Bosco

“La nave de los locos” (1490-1500). Jheronimus Bosch, El Bosco

Permaneció en los bosques de Montana durante 25 años, en una suerte de autoexilio. Hasta entonces nunca había pensado en convertirse en el “terrorista” más buscado, nunca se le había venido a la mente la defensa de la naturaleza por medio de atentados terroristas vía artefactos explosivos y cartas bomba. Solo ocurrió que un día de esos, desde la soledad paradisiaca de su aislamiento, empezó a ver mucha gente, vehículos, motocicletas de nieve y aviones sobrevolando aquellas montañas que siempre lo habían deslumbrado; y decidió ir en búsqueda de plenitud en su lugar favorito de la zona. Cuando llegó a aquel sitio, no encontró lo que esperaba, sino que, en vez de las mesetas erosionadas, las cascadas y la vista espectacular que recordaba, vio una carretera recién construida por la que pasaban ruidosos y contaminantes autos; fue cuando decidió no esforzarse más en conocer o comprender a la naturaleza, sino vengarla, buscar la manera de hacer retroceder al sistema que lo depredaba, iniciando, desde ese momento, su “cruzada” contra el “progreso”.

Y es allí cuando empezó a resquebrajarse todo. Los especialistas dijeron que estaba mal, que padecía una timidez excesiva, algo que llevó a asociar su personalidad a los síntomas del Asperger, pero esa no era la única característica reseñable en él. Pues durante su vida había desarrollado una enorme resistencia a la sociedad tecnológica. Se dice que solía luchar por el regreso a la “vida salvaje”, a través de “una completa y permanente destrucción de la sociedad industrial moderna en cada parte del mundo”, para reemplazar así, a esta sociedad impersonal, esclava y alienada por el consumismo, por otra ideal y de pequeños grupos sociales libres. Es así que Ted, como lo llamaban los amigos, empezó a planificar sus ecosabotajes; primero, destruyendo las máquinas que devastaban la tierra y que la sepultaban bajo cemento y concreto armado; y luego, cuando se dio cuenta de que esa no era una medida suficiente para enfrentar y combatir al sistema dominante, empezó a planificar acciones más violentas contra centros de producción industrial o empresas claves, lo que lo convirtieron en el “ecoterrorista” anarquista más buscado por la Federal Bureau of Investigation o FBI.

Entre 1978 y 1995 Ted Kaczynski realizó 16 atentados con bombas, todas ellas de fabricación casera, en las que no utilizaba materiales modernos. Por lo que los especialistas llegaron a admitir que el que cometía estos actos era un experto en la fabricación de explosivos. Su cabeza llegó a valer un millón de dólares y el FBI gastó cincuenta millones de dólares en investigaciones que nunca dieron resultados. La única pista que tenían de él, era un retrato hablado de una empleada que lo había visto dejar, frente a un almacén de computadoras, un bulto sospechoso que resultó ser una bomba. Por lo que, durante la larga búsqueda policial en pos de capturar al denominado Unabomber –conocido así después de que el FBI acuñara el código para el caso: Unabomb, donde derivado de “University and Airline Bomber”, porque los blancos incluían a aerolíneas y universidades, y serán los medios periodísticos los que terminarán por darle ese nombre― se interrogaron aproximadamente a diez mil sospechosos. Los diversos perfiles realizados sobre el “terrorista de Universidades y Aerolíneas” apuntaban hacia un hombre de inteligencia superior a la media y con estudios en ciencias. Se realizaron retratos robot y se habilitó un número de teléfono para que cualquier persona que pudiera tener información sobre el caso la brinde. Pero todos los esfuerzos por capturarlo resultaron vanos.

triangulacion fractal

Mapeo Fractal de una cadena de montañas

Quien finalmente ayudará a atraparlo será su hermano David Kaczynski, quien reconoció la manera de escribir y las ideas de Theodore, en el texto publicado en el New York Times (periódico al que el 26 de abril de 1995, Unabomber-Kaczynski había enviado, en forma de un paquete sin destinatario, firmado por el Freedom Club, su manifiesto anticivilización: La sociedad industrial y su futuro, conocido también como “Manifiesto de Unabomber”, con una nota que prometía que si publicaban su extenso pronunciamiento dejaría de realizar acciones con explosivos y no cometería ninguna atentado más) y lo denunció al FBI. En dicho texto,  Ted Kaczynski muestra su repulsión hacia la sociedad tecnológica, analiza los problemas sociales que esta conlleva y destaca la pérdida de libertad del individuo causada por el sistema tecno-industrial opresor dominante, además de esbozar una seria crítica al reformismo de la izquierda contemporánea, y ser un coherente alegato ludista, que abogaba por la destrucción del sistema tecnológico e industrial de nuestra época: “La Revolución Industrial y sus consecuencias han sido un desastre para la raza humana. Ha aumentado enormemente la expectativa de vida de aquellos de nosotros que vivimos en países «avanzados», pero ha desestabilizado la sociedad, ha hecho la vida imposible, ha sometido a los seres humanos a indignidades, ha conducido a extender el sufrimiento psicológico (en el Tercer mundo también el sufrimiento físico) y ha infligido un daño severo en el mundo natural. El continuo desarrollo de la tecnología empeorará la situación. Ciertamente someterá a los seres humanos a grandes indignidades e infligirá gran daño en el mundo natural, probablemente conducirá a un gran colapso social y al sufrimiento psicológico, y puede que conduzca al incremento del sufrimiento físico incluso en países «avanzados»” (de la “Introducción” a La sociedad industrial y su futuro: 1).[1]

Se sabe que luego de la fraternal denuncia, los cazadores del FBI llegaron a la casa de Ted, tocaron tres veces y lo arrestaron, terminando así con una de las mayores pesadillas en la historia policial del FBI. Acción por la que su delator hermano, David Kaczynski, recibió la recompensa de un millón de dólares ofrecida por la captura de Ted  –dinero del que se dice, gran parte donó a las familias de las víctimas. Durante el juicio, Ted asumió la responsabilidad por los tres muertos y los más de veinte heridos resultados por sus acciones terroristas, librándose así de la pena de muerte. En 1998, Kaczynski fue condenado a una cuádruple cadena perpetua, pena que aún cumple en una cárcel de máxima seguridad en Lincoln, Montana, debido a que no aceptó que se le considerara un enfermo mental.

En muchas ocasiones se le ha asociado, debido al aire de familia de sus prédicas, a grupos individualistas como los anarcoprimitivistas, o a izquierdistas radicales a los que él ha criticado esforzándose por mantenerlos alejados; también se le ha vinculado a las “Brigadas rojas”, a la “Facción del Ejército Rojo”, al “Frente de Liberación Animal” y otros grupos de extrema izquierda que ha desdeñado públicamente. Kaczynski, que actualmente cuenta con 75 años, ha llegado a reivindicar sus acciones vía bombas para el “Freedom Club (Club de la Libertad)/Anarquistas Anti-tecnología”. Algunos dicen que lo que podríamos rescatar de él, entre otras cosas, es su remarcado compromiso contra los efectos nefastos de la civilización sobre las posibilidades de libertad del ser humano, su prédica contra el opresor sistema tecnoindustrial que apunta al control del comportamiento social, su denuncia frente al reformismo esnob y desmovilizador de la izquierda contemporánea ―algo también plasmado en “El buque de los necios”[2], relato crítico de la absurda dirección de los Estados, que escribiera, a manera de fábula, aparentemente desde su cautiverio en la prisión de máxima seguridad en Lincoln, Montana―, pero, lo que podría quedar en muchos, es sobre todo su apuesta por la naturaleza salvaje, por la libertad humana oprimida por el yugo deshumanizador de la sociedad contemporánea y su apuesta por el mundo; además del recuerdo de sus comprometidos textos[3], de los cuales puede trascender la idea télica de una liberación total. Por lo que tal vez pudo decir ante la Corte Federal de los Estados Unidos, aunque el grueso de sus ideas están contenidas en La sociedad industrial y su futuro[4]: “Hasta que el poder del sistema industrial haya sido destruido completamente, la destrucción del sistema debe ser el ÚNICO objetivo de los revolucionarios”. Pues las partes malas de la tecnología y del sistema no pueden ser separadas de las buenas, estas tienden y están condenadas a ser complementarias, por lo que es mejor rechazarlas en bloque.

Roberto Ortega

Notas:

[1] La sociedad industrial y su futuro. Leer el texto completo en: http://www.sindominio.net/ecotopia/textos/unabomber.html 

[2] El Buque de los necios. Una parábola  políticamente incorrecta, de Theodore Kaczynski. http://www.sindominio.net/ecotopia/textos/buque_necios.html

El buque de los necios, corto basado en el relato del mismo nombre, de Theodore Kaczynski. Los autores de este material “olvidaron” poner los créditos del autor de este relato en este trabajo.

[3] Existe una recopilación parcial de los escritos de Ted Kaczynski, cuestionada por él mismo, titulada en inglés The Road to Revolution, y en francés L’Effondrement du Système Technologique, que data del año 2008.

[4] Fue tras su acción número catorce, tras iniciar su cruzada contra la sociedad tecnoindustrial, que Kaczynski, en un comunicado enviado al New York Times, reivindica sus atentados para el Freedom Club (Club de la Libertad), anarquistas anti-tecnología. Desde su primer dispositivo, colocado en una caja de cigarrillos que contenía explosivos, dirigido a un profesor del Instituto Politécnico de dicha universidad, que fue encontrado en el parking de la Universidad de Illinois, en Chicago, el 25 de mayo de 1978, y reenviado a la Universidad de Northwestern, en la que explotó hiriendo a un vigilante del campus; hasta el último, realizado el 24 de abril de 1995, vía un artefacto que llegó a la sede de la Sociedad Forestal de California, que, pese a que estaba dirigido a un subalterno, causó la muerte del presidente de la Sociedad, cometió 16 atentados. Tras esta última acción, dos días después, el 26 de abril de 1995, el Freedom Club envió la conocida carta al New Tork Times, quienes creyendo que era otra bomba la entregaron al FBI, pero esta carta contenía La sociedad industrial y su futuro, manifiesto que será publicado en setiembre del mismo año, por dicho diario.

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Archivado bajo Ecologismo radical, Ensayo político, Manifiesto Unabomber, Sociedad de control, Ted Kaczynski

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