Ciudad Paraíso

UN POEMA DE FERNANDO CASSAMAR Y EL PRIMER ANIVERSARIO DE LABERINTOS SUBURBANOS

Al alcanzar el primer año, queríamos asumir este espacio como un lugar de conflusión, como punto de encuentro y eje de participación y congregación plena, en el que se albergue la integralidad de puntos de vista, de miradas y de voces minoritarias, disidentes, subterráneas y subalternas, que como alter realidades, se presenten emergiendo desde los márgenes, fisuras e intersticios de la ciudad oficial. Y es en este punto en el que la imagen central o protagónica de Laberintos suburbanos −imagen muchas veces cuestionada debido a lo que representa−, se presenta como la metáfora efectiva de una postal histórica-imaginaria, desde la que se va armando, a manera de rompecabezas, el relato de las múltiples miradas de deseo, desprecio y resentimiento hacia “Babilonia la grande”, pero vista o asediada desde sus márgenes, desde el ansia talibanesca de un observador oculto, que observa alucinado y enloquecido la ciudad, pero solo para devastarla.

En ese contexto, la imagen de la ciudad añorada, es vista desde suburbia. Y es desde esa idea o imagen-símbolo, desde la que podemos entender el punto de partida y de llegada de Laberintos suburbanos. Un itinerario manifiesto desde una aspiración localista, pero determinada por una ambición cosmopolita: la de abordar ciudades en abstracto, hasta hacerlas a todas una, pero vistas o visitadas desde sus sedimentos, desde sus fragmentos, desde sus cinturones e ínsulas, hasta abarcar y comprender todas sus manifestaciones culturales, subculturales y contraculturales, incidiendo en una antropología del “no-lugar” (Augé), para construir desde allí, un espacio-plataforma de abordaje y enfrentamiento crítico de la urbe.

Así, dentro de esa noción de “Aniversario y balance”, aquella idea de una metrópoli caníbal, que va devorando en su sobreextensión a otras ciudades pequeñas y periféricas hasta hacerlas una, dentro de ella, se presenta también como un proceso lineal de modernización y progreso, que parte de ciudades planificadas que surgen y se extienden hasta convertirse en megalópolis monstruosas y colapsadas que van arrasando todo a su paso. Pero leídas de manera historicista, con un principio ubicado en un momento fundacional y fabuloso, que como cantar de gesta narra el nacimiento,  construcción u origen de una ciudad.

peacelove

“Peace & Love” (2004). Fernando Cassamar. De la serie El poder es ilusión.

Tal vez por ello, para ir a contracorriente, quizá sea mejor comenzar esta “historia” no por el principio, sino por el final; y apuntar a ese lado apocalíptico de las ciudades, reivindicando nuestra pulsión o debilidad por los márgenes, por lo ubicado más allá de lo establecido, que, por añadidura, nos ubica en el actual contexto de efervescencia y ebullición de las luchas sociales; en un proceso derridariano de deconstrucción y diseminación de protagonismos, en el que se apela a fundamentos nuevos, pero que reconstruyan lo social, desde lo múltiple. Por lo que, siguiendo con esa suerte de “oasis poético” pensado para nuestro mes de aniversario, decidimos publicar “Ciudad Paraíso”, poema del escritor y artista visual peruano Fernando Cassamar, texto que nos acerca a esa noción de “ciudad muerta” −que dentro de nuestra tradición literaria nos podría remitir a la figura de Abraham Valdelomar−, pero que es abordada aquí desde una referencia distinta, asociada a la idea de la destrucción o desvanecimiento de una ciudad cosmopolita, violenta y posmoderna.

En este punto, la idea de paraíso podría definir un estadio ambivalente que tiende entre lo ideal, ligado a la perfección y la bienaventuranza como fin en sí, y lo escatológico marcado por el asedio de la muerte o de lo ubicado más allá de la muerte. Por lo que es tal vez, desde esa idea de empezar por el fin o por la destrucción final, que nuestro autor inicia citando la frase con la que Don Delillo termina una de sus novelas: “The dead city photographed one more time”, para ubicarnos en esta suerte de contrahistoria narrativa y visual cuasi apocalíptica, en la que las aspiraciones de los hombres y la violencia de los Estados transitan o migran de un lugar a otro, de una ciudad a otra. Descritos en versos que tiene por esencia aglutinar conceptualmente esos dos márgenes que nos representan el horror: la idea del viaje como salvación y muerte. (LS).

***

Ciudad Paraíso

 

 

                                                                       La ciudad muerta
                                                             es fotografiada otra vez.
                                                                                    Don Dellilo

 

 

Washington – Nueva York – Washington

Washington – Kabul – Washington

 

Un viaje es un tránsito entre dos puntos

La traslación plena

entre dos planos hemisféricos

que se atraen,

que se repelen

o quizá solo uno de ellos

Como péndulos equidistantes

que en algún momento han de cruzarse

para estallar.

 

Washington – Bagdad – Washington

Washington – El Cairo  – Washington

 

Tal vez por ello

Quizá debamos plantear el viaje

como un vuelo hacia los sueños…

Como el ansiado punto de partida

desde la nada hacia la existencia

desde la nulidad hacia la subsistencia.

……………………………………………..

Pero el prisionero de la tierra solo sueña

dibujando en un mapa imaginario

las múltiples rutas de escapes imposibles

que como trazos alucinados marcan

los ansiados puntos de fuga hacia la ciudad libre.

 

Washington – Al-Djofra  – Washington

Washington – Damasco  – Washington

 

La hora de partir ha llegado

Y el viajero solo espera ser

la evidencia del ser tocado por la ventura

en su éxodo soñado desde la nulidad hacia la fortuna.

 

Pero un avión no significa ese tránsito

Un avión nunca puede significar este tránsito.

Ni siquiera ser la traslación plena entre dos puntos

que se atraen

que se repelen

embarcados en un tránsito vesperal

hacia un futuro que se espera siempre será mejor.

…Y estallamos…

Estallamos

como cuando pretendemos detenernos

en medio de las estrellas.

Acariciando el cielo

como destellos reluciendo

entre los espectros de la inmolación y de la muerte

entre los espectros de la inmolación y la muerte.

 

Washington – Teherán  – Washington

Washington – Mosul – Washington

 

La lluvia arremete nuevamente desde el cielo plomo

dibujando con sus setas luminosas

las estrellas que descienden desde el horizonte

como luciérnagas refulgentes

calcinando la inocencia ante nuestros ojos frágiles

deshidratándonos

desangrándonos en cada calle

en cada esquina

en cada paso de la ciudad repleta

en cada punto de la ciudad ardiente

en cada vértice de la ciudad perdida…

Pero en el imperio del horror

hasta los sueños se transforman en armas…

Y desplegamos nuestros brazos frágiles hacia el horizonte

pero las pesadillas despegan con nosotros…

 

Washington – El vacío – Washington

Washington – La nada – Washington

 

El largo camino desde el horror a la redención

ha terminado

El pasaje entre la vida y la muerte se ha cerrado.

Adiós…

me asfixio…

Ahora ya he tocado fondo.

 

                                                                     

                                      Fernando Cassamar (2004)

 

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Una respuesta a “Ciudad Paraíso

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