Subculturas contemporáneas. Poéticas subterráneas y sonidos metropolitanos

Fernando Cassamar

El espectro de la cultura popular, como el de la música urbana, se ha caracterizado por su apertura hacia la imitación y repetición generalizada de estilos, ritmos, sonidos y tendencias estéticas foráneas, que han solido asentarse en un punto nacional clave y, desde allí, en un momento y un espacio propicio, se ha diseminado de manera unilateral y asimétrica hacia múltiples periferias dependientes y subalternas. En un proceso que va, desde un centro hegemónico específico, hacia los diversos márgenes representados como satélites residuales de los efectos sociales de la mass culture, en los que se ha venido arraigando la repetición, la copia, la imitación, el kitsch, el bricollage, el pastiche; pero también, y sobre todo cuando esta influencia se topa con el descontento o inconformidad del grupo social o cultura local penetrada, la apropiación que deviene en un producto cultural híbrido y distinto.

Mao_by_Andy_Warhol

La serie Mao de Andy Warhol ha influenciado directamente en la obra de grupos pop art peruano como Huayco E.P.S.

Algo de esto se evidencia en la lógica cultural de los distintos países del Tercer mundo, desde la adopción de géneros y sensibilidades musicales, como expresión de movimientos culturales y subculturales, que han ido definiendo tendencias equivalentes de subsunción, de corte colonial, para prolongar su influencia, a partir de manifestaciones populares derivadas, casi a pie juntillas, de un estilo base, estilo producido en las grandes factorías de la industria cultural mundial, que ha venido imponiendo una lógica neocolonial, que continúa expresándose, a partir de prácticas que, como modas contraculturales, han marcado con su impronta, incluso a movimientos autodenominados  como contestatarios, asociados a cierto tipo de subcultura punk, arraigada sobre todo en los reducidos sectores juveniles urbanos permeables a estas manifestaciones.

Desde allí, analizando equivalencias de formas y estilos, es que podríamos labrar una historia del rock y, más específicamente una historia del rock subterráneo en el Perú, pudiendo contar también la historia de una distintiva tendencia, entendida como particularidad local, pero como una particularidad más retórica que musical. Algo que en nuestro país se erigió como una moda metropolitana, con sus respectivas “Metrópolis” o centros hegemónicos, distinta a la de la generación anterior: la hippie, ligada más a un retorno naturalista y menos urbano, movimiento que en el Perú tuvo como correlato al rock fusión.

Así, debido a la casi invariabilidad de la imaginería, los sonidos y las acciones que han solido caracterizar a estas tendencias y modas juveniles internacionales, como olas contraculturales de carácter transitorio, que parten desde un centro para instalarse en las distintas periferias del mundo. Una correlación o vía de influencia que podría tornarse un poco más porosa, si aceptamos que en la historia del movimiento punk internacional, se suele ubicar al grupo peruano Los Saicos[i], como uno de los precursores o pioneros de dicha tendencia. Sobre todo si evaluamos las particularidades líricas y sonoras destempladas de Los Saicos, que se presentan como adelantadas a algunas características que adquirirá el punk, al surgir una década después.

1. Ubicación o geolocalización de lo musical

Cabe decir que estas tensiones o tendencias culturales se han venido instalando de manera paradigmática en el campo de la música popular. Sobre todo, y para lo que aquí nos interesa, en el rock, género en el que los traspases de estilos y estéticas, se han presentado como el sustrato más avanzado de la penetración cultural e ideológica anglosajona. Algo que ha venido reforzando los múltiples proyectos globalización cultural capitalista, dinamizado por los mass media, especialmente desde su vertiente pop más comercial y divertida, como flujos que parten, como ya lo hemos resaltado antes, desde una cultura de centro, hacia todas las periferias dependientes o consumidoras, que ocupan posiciones subalternas y marginales en el engranaje de la industria cultural internacional y en las maquinarias de consumo.

Collage hiperrealista de Gee Vaucher, artista visual asociado al grupo inglés Crass, banda anarco-punk-pacifista, que exploró en la performance y en las proyecciones multimedia

Collage hiperrealista de Gee Vaucher, artista visual asociado al grupo inglés Crass, banda anarco-punk-pacifista, que exploró en la performance y en las proyecciones multimedia

Así, como pistas de investigación, en este recuento pueden resultar prácticos conceptos de análisis como el de “aculturación” de Brosnilaw Malinowski, pero sobre todo el de “transculturación” del cubano Fernando Ortiz, que podrían devenir en puntales teóricos básicos, para entender los fenómenos de tránsito, renuncia, de fuga, de cambios y de asimilación cultural. Por lo que resulta interesante plantear la situación también en términos de lo que Walter Mignolo ha llamado “geopolítica del conocimiento”, o en lo que Rodolfo Kusch ha denominado como “geocultura”, instalando el sujeto de análisis, en un locus o espacio social específico, para entender las emanaciones o artificios de su ser social.

Es por ello que cuando nos referimos al caso específico del rock & roll, y más aún al del rock peruano, el espectro de posibilidades no suele estrecharse mucho, pues el universo del pop o de la pop culture nacional, suele ser también extenso y diverso, como para pretender un acercamiento integral al asunto, a pesar del reducido y hasta elitista espacio cultural y contracultural limeño, aún más reducido hacia pulsiones de grupos enfrentados, a partir de una identidad musical. Por lo que me restringiré aquí a hacer solo una mención parcial, referida a la cultura subterránea limeña, como manifestación asociada, estética e ideológicamente, al movimiento punk europeo y norteamericano, a partir de una imaginería y un estilo musical, que, de surgir en el viejo continente[ii] –cabe recordar que la presencia precursora de Los Saicos no cambia mucho esta historia–, fue diseminándose por el mundo, hasta recalar en la capital peruana –en un período predigital o anterior a la interconexión de redes[iii]−, como forma subcultural que será redefinida solo retóricamente, y distribuida tardíamente, hacia el resto del país, a partir de las repercusiones de bandas emblemáticas del movimiento, en la sensibilidad juvenil de los años 80s y 90s.

The Bold Italic, fotografía de Sierra Hartman, en un subterráneo de San Francisco

The Bold Italic, fotografía de Sierra Hartman, en un subterráneo de San Francisco

Debido a ello, para definir esa suerte de constitución estética, como cuestión preliminar, voy cartografiar una escena que pudo influir en el surgimiento del movimiento punk, en Inglaterra, movimiento rodeado de ese espíritu ácrata, irreverente, de negación de lo social, y cuestionamiento del establishment y del mainstream cultural, que tomaba partido por una estética de la precariedad y el mal gusto, ligada a lo kitsch, y a una noción política anakista y existencial de no futuro; desde las cuales fueron surgiendo o fueron aglutinándose, aristas poéticas, sonoras y filosóficas, poco mencionadas en las historias que conocemos del movimiento, pero que fueron definiendo un estilo desbocado y violento. Además de una suerte de art punk, que se fue caracterizando por el uso de collages en las portadas y afiches, la masificación de graffitis políticos; además de una poética descarnada y sórdida, y una visualidad ligada al uso de la electrografía o fotocopias:

1) En julio de 1957, en una conferencia de arquitectos y artistas se inauguró la Internacional Situacionista, movimiento animado por Guy Debord[iv], quienes tempranamente predicaban el desprecio a la sociedad consumista europea, y a su esterilidad; grupo que durante las revueltas francesas de mayo 68, distribuyeron proclamas como: “Hay que vivir sin restricciones” o “El arte está muerto, no consumas su cadáver”. Dentro del grupo Situacionista estaba Jaime Reid, quien luego será director de arte del grupo inglés Sex Pistols, al lado de Malcom McClaren, promotor de los Pistols, quien será el que le imprimirá parte del corpus Situacionista a dicha banda.

El título de este libro de Debord, ha sido escamoteado por Mario Vargas Llosa, quien en su obra La civilización del espectáculo, le hace una mención bastante marginal, solo para descalificarlo.

Libro de Debord, escamoteado por Vargas Llosa, quien en La civilización del espectáculo, le hace una mención muy marginal solo para descalificarlo.

2) Se dice también que hay cierta referencia de la deconstrucción en el punk, pues el deconstruccionismo, como “corriente filosófica” iniciada por el argelino-francés Jacques Derrida, en 1966, con su disertación: “La estructura, el signo y el juego en el discurso de las ciencias humanas”, dio inicio a paradigma de pensamiento, cuya revaloración de lo marginal, de lo excluido y de lo encubierto, como espectro de percepción llevado hacia lo sonoro y lo visual, fue edificando un patrón estético o antiestético, que pudo influir en la imaginería del movimiento; presentándose como una de las nuevas vías hacia el descentramiento de significados ―de lo bello y lo musicalmente correcto― para incidir, además, en la inversión de los sentidos armónicos y plásticos, como en las formas de vestir.

3) El Dadaísmo, movimiento cultural y artístico precursor del surrealismo fundado en febrero de 1916, en el Cabaret Voltaire, Zúrich, a iniciativa de Hugo Ball, Tristan Tzara, Marcel Jank, Jean Arp, Hans Richter y Richard Huelsenbeck, entre otros artistas de distintas nacionalidades refugiados en Suiza, debido a los sangrientos acontecimientos de la Primera Guerra Mundial. Se caracterizó por su oposición a la razón  positivista, y a todas las convenciones y tradiciones artísticas impuestas por la sensibilidad burguesa. Sus presupuestos básicos resumían a una mezcla de géneros y materias que derivaron en el collage artístico y en la disolución de las fronteras disciplinares. Por lo que en su manifiesto de 1918, escribieron: “Toda forma de asco susceptible de convertirse en negación de la familia es Dada; la abolición de la lógica, la abolición de toda jerarquía y de toda ecuación social de valores establecida entre los siervos que se hallan entre nosotros los siervos es Dada (…)abolición de la memoria: Dada; abolición del futuro: Dada”.

Collage de Raul Hausmann

Collage de Raul Hausmann

4) Aunque solo remotamente posible, mencionaré aquí el manifiesto del Futurismo ruso, firmado por Vladimir Maiakovski, Velimir Jlébnikov y Nikolái Burliuk en 1912, que se llamó “Bofetada al gusto público”, el cual era un ataque fáctico y simbólico a la noción de gusto entendido como imposición o exquisitez burguesa, y al culto conservador a las tradiciones. Por lo que en uno de sus parágrafos dicen: “en nuestras filas permanecen todavía las sucias marcas de vuestro “buen sentido” y “buen gusto”, en ellas, sin embargo, ya palpitan, por vez primera, los rayos de la futura nueva belleza de la palabra autónoma” [o de la imagen autónoma, o del sonido autónomo], y desde donde se podría entender una opción o toma de partido por el ruido destemplado o la aparente mala factura de la performance musical, como una apuesta en pos de una estética alternativa, sobre todo si destacamos que Maiakovski era sobre todo un poeta.

2. ¿Poesía en rock & roll? Construcciones generacionales

En un ambiente en el que los fenómenos culturales solían llegar con casi una década de retraso, la estética y poética punk arribó al Perú, para transformarse en el rock subterráneo limeño, movimiento que alcanzó su mayor efervescencia entre los años 1983 y 1992, desde la popularidad que obtuvieron las bandas que serán luego recordadas como las forjadoras del movimiento subterráneo en el Perú, como Leusemia, Narcosis, Guerrilla Urbana y Zcuela Crrada, además de otras y las que darán luego consistencia a la segunda generación del rock subterráneo limeño: Excomulgados y Eutanasia.

En una entrevista hecha a Richi Lakra, por Fernando Laguna, para el fanzine Prosa Procaz, el director e iniciador de Poetas del Asfalto, ambos fanzines de poesía subte que resumen esa estética del collage y la fotocopia ligada a noción de autogestión subterránea, ha dicho: “los rockeros son más poetas, que los poetas que no son rockeros”, citando casos como los de Bob Dylan, Jim Morrison, Patty Smith y Lou Reed. Esta afirmación, tal vez un tanto exagerada, que parece más bien un juicio de parte, debido a la filiación poética y rockera de Richi Lakra, tiene, a la vez, bastante sentido. Pues, pese al carácter poético de las letras de algunas canciones; los letristas han sido desterrados del campo literario, salvo algunas excepciones como la de Leonard Cohen[v]. Y pese a que formalmente esas letras puedan ser malas o buenas, como también hay poetas malos y los que no lo son, las letras de estas canciones suelen seguir una suerte de métrica mediatizada por la melodía, una melodía que va encorsetando o delimitando el alcance y función de las palabras, que van siendo constreñidas ante la urgencia melódica de los versos. Además, estos debates se daban en un período en el que lo mejor de la poesía había derivado ya en el verso libre.

En este punto, según el “Intro” o manifiesto-presentación del cassette Sentimiento de agitación, de la banda subte peruana Eutanasia ―formada en 1986 y que se disolvió en 1991, cuando sus integrantes emigran al extranjero―, banda que se autodefinía punk-rock, rebelde, contestataria, frontalmente antiacadémica y antiburguesa, “manifiesto emblemático y radical” redactado por Richi Lakra con la colaboración de Quique Excomulgado, esta banda, resumía su propuesta musical tres cosas: conciencia, instinto y actos. Las dos primeras hacen alusión a dimensiones humanas internas y psíquicas;  en tanto la tercera alude a un proceso relacionado con lo externo, pues según el “Intro”, los jóvenes punks de entonces habían aprendido a sobrevivir en las calles, soportando la represión y marginación, adquiriendo ingenio y desarrollando y acerando sus instintos de guerreros y sentimientos de rebeldía, que, en aquella época, se presentaban como “inmarchitables”, ante una realidad dura. Manifiesto que, no obstante ser el de un grupo de punk-rock, tenía cierto aire de familia al primer manifiesto “Palabras urgentes” (1970), redactado Juan Ramírez Ruiz, para el grupo Hora Zero

El “Intro” de Sentimiento de Agitación lo explicaba así: “Nos ha tocado vivir un tiempo de muerte, de seres hipócritas, donde el dinero vale más que el hombre. Una cruel y fría época de odios, dogmas y humillaciones. Nos quieren domesticar, pero eso no nos impedirá seguir nuestro camino”, invocando una lucha frontal contra el sistema podrido y agónico. “Buscamos el cambio, la revolución total, barreremos lo caduco, lo establecido, y haremos una vida libre, digna y justa, y en esto seguramente ¡podremos arrastrar multitudes!”.

Y no obstante que el texto dictaba como arenga generacional: “muchas cosas están ocurriendo en las calles es porque somos oposición”, no muchos salieron, pues, a pesar de toda la rebeldía, las luchas y resistencias, la sociedad se fue envileciendo más, y al llegar 1995, Fujimori y Montesinos fueron reelegidos otra vez. Sin importar que un grupo de tontos ilusos, ya para esa época, hayan escrito: “Sabrán que nuestras almas de anarquía y rebeldía no son compatibles con nada injusto e inhumano”, pues Eutanasia, la banda rebelde e iconoclasta, se había disuelto en 1991, y sus integrantes fueron a dar a Alemania y España, cuando las cosas empezaban a ponerse aún más duras.

3. Sentimiento de agitación y abismos de los noventas

En 1990 empieza el período de gobierno de Alberto Fujimori, pero por el hedor ya preludiabamos las atrocidades del fujimontecinismo, la oficialización de la tecnocumbia, los crímenes, el estupro, el terrorismo de Estado y las desapariciones forzadas, en un tiempo en el que no tomar partido implicaba complicidad. Lo que fue haciendo del espíritu iconoclasta e inconforme, y de las visiones críticas de la sociedad y del Estado, un estigma  que  paulatinamente fue criminalizado, senderizado y perseguido por el poder político central y la cultura oficial.emergiendo un tiempo en el que la cultura juvenil y la subcultura se fue convirtiendo en apolítica.

Solo para mencionar dos tracks de esta maqueta, que dicho sea de paso no nos parece una producción lograda, si lo pensamos desde el 2015, es decir 25 años después de la aparición de Sentimiento de agitación, cuando los cassettes ya han pasado a la historia, y los chicos de hoy ya no pueden creer que esas cosas tan primitivas existieran, en “Ratas callejeras”, una de las canciones del demo, hay una descripción expresionista en son de “realismo sucio” y poético, o tal vez “antipoético” −si nos sostenemos en un rótulo caro a Nicanor Parra−, en el que se describen los muladares y las calles sucias de una ciudad agonizante, que vomita basura y personas basurizadas, una urbe que es el paraíso de ratas que luchan, pelean y marchan entre toda la podredumbre urbana. En tanto, “Sentimiento de agitación”, track que da título a la maqueta, es una invocación a la insurgencia contra la opresión y la esclavitud mental, pero que se posiciona en un referente cultural e identitario no tan definido en el Estado, pues, hay en estas líneas, una proclama explícita contra el colonialismo político y cultural, y cito un párrafo que dicta, “Hay que derribar los valores y los símbolos /  de este régimen occidental / tras 500 años de vergüenza / es necesario crear una férrea resistencia / no más esclavos / Sentimiento de agitación / es la respuesta de mi generación”.

Ilustración de Fernando Laguna. Como que el tiempo esperando...qué?.

Ilustración de Fernando Laguna. Como que el tiempo esperando… qué?.

Volviendo al “Intro”, hay allí una suerte de programa estético –o de repente antiestético-, también compartido por otras bandas punks y hardcores de la época, pues dice: “Ustedes oirán no solo un grito, sino también guitarras y bajo rabiosos y combativos, y una batería de guerra”, posesionándose en una estética disruptiva y haciendo uso de sonidos sucios, marginales, de referentes del garage band, gritos destemplados, feedbacks, además de violentos riffs fustoneados y repetitivos, con una predilección por el ruido de fondo, que reforzaba la violencia de un discurso efectista, pero que, según ese mencionado “Intro”, buscaba “acabar con la estupidez, la indiferencia, la apatía, la alineación, y todo aquello que impide alcanzar la libertad y la justicia”.

No obstante ello, Sentimiento de agitación, que fue el sentimiento de solo unos pocos, fue un título acorde a los tiempos, que afirmaba algo que, desde esa emoción y rebeldía implícita, como reacción, fue determinando el momento previo de lo que, con el “baile del chino”, terminaría por asquearnos a todos, un sentimiento que aún sobrevive en los fanzines de poesía subterránea. Publicaciones que han sobrevivido al “período de espanto”, y cuyo abrigo, nos ha llevado a compartir largas jornadas de arte, de insumisión, de poesía, pero sobre todo de música.

Y tal vez, haciendo un balance nostálgico de todo ese período, queda reivindicar aquí, como al iniciarse el año 2000, al “Arte de resistir”, el derecho inalienable a crear desde nuestra presumible aniquilación, desde la indignación ante una realidad que se presenta aún como opresora, desde ese amor por la patria nunca correspondido, pero también desde el estupor ante la pesadilla que ha empezado pervertir aún más nuestras visiones de futuro. Como espectros emergiendo desde nuestra natural repulsión terminal, como respuesta a un sistema vampírico, que, gracias a nuestra sangre, se está haciendo cada vez más fuerte y grande, en una cultura nazional zombi, que tras devorarnos el cerebro, solo tiende a reproducir penosos esclavos y tarados adictos al poder.

Escrito en junio del 2010,

revisado, invierno de agosto 24 del 2015.

Fernando Cassamar

Notas

[i] Los Saicos, banda limeña formada en 1964, integrada por Erwin Flores, César Castrillón y Pancho Guevara, en un tiempo en el que generalmente las bandas peruanas solían cantar en inglés, imitando a los  grupos anglosajones en boga, fueron los primeros en adoptar el castellano para sus letras. Y debido a su estilo visceral, destemplado y divertido, son considerados como los precursores del punk rock, que emergió recién a mediados de la década del setenta.

[ii] Cabe aclarar que pese a existir una innegable influencia del garaje band norteamericano en la formulación del punk, quiero englobar aquí el movimiento, no disociado de su fundamento anarquista y su estética definida recién en Inglaterra, por grupos como Sex Pistols, banda que estuvo en actividad sobre todo entre 1975 y 1978.

[iii] Actualmente, la propagación de los productos o modas culturales, se caracterizan por un inmediatismo impensable aún durante los años 80s. Debido al rol fundamental del ciberespacio, pues internet terminó por brindar cierta simultaneidad, y determinar el casi fin de los  protagonismos geográficos, al momento de distribuir expresiones de la industria cultural.

[iv] Guy Debord es autor de un libro fundamental, La sociedad del espectáculo, texto publicado en 1967. Su influencia en Jean Baudrillard es bastante  conocida.

[v] Leonard Cohen fue galardonado con el premio Príncipe de Asturias de las Letras 2011.

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2 comentarios

Archivado bajo Crítica cultural, Rock peruano

2 Respuestas a “Subculturas contemporáneas. Poéticas subterráneas y sonidos metropolitanos

  1. gladys razuri

    Buen conocedor del tema Fernando. Se casi nada del movimiento Rockero, la información es excelente. El acicate de crear sobre todo en estos momentos es preciso.Debes escribir más seguido amigo, hay muchos temas que tienes que tocar en tu campo, escribes muy bien.Saludos. Gladys

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