Lima, la ciudad de la jungla

Cecilia A. Rejtman

Lima es una mezcla de sonidos, colores, texturas que se hacen sentir. Sonidos mezclados con olores, colores mezclados con texturas. Una mezcla de caos y grises, con ritmos acelerados, sensación de estar apurado siempre y de no mirar.

Pasan los carros como hordas de bestias desbocadas, pasan los transeúntes como autómatas, como piezas de ajedrez. La mirada ausente o a la defensiva, desconfiados, como esa natural preservación animal, animales urbanos que transitan la urbe. Olores a comidas, olores a cuerpos que se mueven y marcan su territorio, su huella.

En una mañana puedes encontrarte con tantos contrastes, que uno termina siendo parte de esa mezcla y en los momentos de silencio se escucha con fuerza los sonidos de las aves, los perros, los gatos, los árboles, el viento soplando las hojas que se dejan sentir. La brisa del mar, sentir cuando se moja los pies cómo vienen los recuerdos y cómo se van, llevados por las olas.

De la serie

De la serie “Cement-eclipses”. Isaac Cordal

Lima es esa ciudad de ruido, flujo, de seres que están como parte del paisaje, como mimetizados, de otros que transitan y están de paso, de apuros, de mar, de carros, de personajes que te venden algo, de personas que consumen, de calles, casas,  fachadas, miradas de reojo, miradas  ávidas y que desnudan, perros caminando, gente pasando sin mirarse apurada o robotizada, de gente amable, de bares, gente olvidando sus penas  entre copas, gente encontrándose, riendo, gente solitaria. Es la ciudad cambiante, día y noche, los cuerpos, las sombras moviéndose en ella, reconociéndola, la huella de los que antes la transitaron, sus líneas invisibles que aún están.

La Ciudad ruge y se hace escuchar, se mueve constantemente, muta un poco. Va cambiando, gira, se mueve, nunca para de moverse, y con ella nosotros, las fichas, sus piezas que se mueven en este gran fichero de ajedrez que es Lima. Lima la gris, Lima de colores, de mezclas, Lima, la del  caos, el ruido, los sonidos, la de las protestas, las denuncias. Es esa mezcla agridulce de los sentidos.

Movimiento constante y circular de consumo, comprar, pagar, la jungla, saberse mover y defender, ponerse en defensiva y estar con los sentidos atentos. Gente pasando de prisa, ruido, consumo, oferta, gentes en movimiento, cruzándose sin mirarse, burbujas caminantes y algunos pocos caminando, mirando lo que pasa a su alrededor. Seres máquina, hombres máquina, produciendo otros tantos seres olvidados. Indigentes, niños abandonados, animales callejeros caminando, tratando de ser escuchados, muchas veces dejados de lado.

La ciudad de la furia:

La ciudad de la furia: “Saturno devorando a uno de sus hijos” (1820-1823). Francisco de Goya

Mujeres con escudo caminando en esta jungla tantas veces violenta que las hace sentirse vulnerables. Sentirse vulnerable, sentirse que hay que atrincherarse para sobrevivir y seguir. Si no te paran, te atropellan, gente buscando trabajo, gente mendigando, gente creándose trabajos.

A veces, siento que la amo, que debo hacer más por ella; otras tantas simplemente quiero salir e irme de ella, despejarme, sentir aire limpio, renovarme. Otras tantas salir y gritar fuerte, denunciar las injusticias.

Esta gran madre que nos alberga y en la cual crecimos, se vuelve a veces un monstruo y nos absorbe, nos exprime… y seguimos.

Buscar el aire limpio, el lugar ideal dentro de esta gran flor de cemento, construcciones nuevas, olvidos de aquellas casas, lugares que tuvieron tanta historia. Las huellas de las pisadas de los que la recorrieron, las líneas imaginarias trazadas en el piso, en el aire, intermitentes, que se cruzan, se anudan, se juntan, se desplazan. Gente que ya no está pero que sigue caminando, masa de gente, cardumen.

Y sigo tratando de descubrirla, y trato de no asfixiarme ni agobiarme con ella, trato de quererla, de no desquiciarme, de no estresarme con su propia locura y egoísmo. Busco aún ese equilibrio que me mueva. Caminar y redescubrirla cada día para no desencantarme en su totalidad, buscar el lado positivo de ella.

Encuentros, desencuentros, bares, copas, bulla, silencio, olores, sabores, texturas, cuerpos en movimiento transitando y dibujando líneas en el espacio. Sueños que se realizan, otros tantos truncados, ancianos reclamando sus derechos, seres olvidados, seres invisibles. Mezcla de sonidos, de jazz, de cumbia, de rock, de vals.

Sentirse que uno caduca a una edad, sentirse marginado, sentirse poderoso, sentirse solitario, sentirse en clan, sentirse parte de un sistema, ir en contra del sistema. Ser un soñador y pensar en encontrar un paraíso, un lugar horizontal de respeto para todos, de oportunidades para todos.

Realmente la siento un gran gigante que se construye y deconstruye, una madre tragándose a sus hijos, asfixiándolos, otras tantas una madre acogedora que te arrulla y te contiene.

Recuerdos que vuelan en el aire, se quedan congelados en el paisaje, recuerdos olvidados y negados, borrados de las mentes, mentes que caminan, hombres máquina, soñadores, caminos entre cruzados.

Jungla de animales urbanos y otros animales, encuentros y desencuentros, ritmos que resuenan, que marcan el ritmo de la musicalidad del espacio.

26/01/2015

Cecilia A. Rejtman

Anuncios

3 comentarios

Archivado bajo Crítica urbana, Lima

3 Respuestas a “Lima, la ciudad de la jungla

  1. Hay tanto que decir de Lima, la ciudad de los transeúntes de multiples colores, madres con hijo en brazos que cruzan corriendo las avenidas, VW escarabajos llevando cinco colchones en el techo, edificios de lujo junto a una hermosa casa en ruinas que llora a gritos ser remodelada, abundancia de carteles publicitarios que hay más que árboles, etc., etc., etc. Pero es la ciudad en la que nací, crecí, tuve mis primeros amigos, mi primer enamorado, mis estudios primaries, secundarios y universitarios, mis empleos, mis diversiones, la acepto como es y la amo, con ese amor incondicional de madre. Felicitaciones, lindo Post. Patricia

    Me gusta

    • Es verdad, hay mucho más pendiente con respecto a nuestra ciudad amada y desdeñada al mismo tiempo. Pero lo cierto es que Lima ha cambiado radicalmente, desde visiones como las de Pedro Peralta en “Lima Triunfante”, hasta “Lima la horrible”, de Sebastián salazar Bondy… Tal vez, luego de cincuenta años, queda como tarea un libro que refleje la Lima actual, matizada entre sus centros, sus intersticios y sus suburbios, es decir en su multiplicidad. Muchas gracias por los comentarios…

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s